Boyas contra la guerra híbrida

El mensaje es claro. Pueden invadir pacíficamente Ceuta cuando quieran, y sobre todo, pueden radicalizar la opinión de los votantes españoles con estas maniobras

La Razón, Jose Carlos Cabrera Medina, 07-08-2026

Lo que pasa con Marruecos nunca es por casualidad y pensar, como se ha dicho por parte de los dos gobiernos, que esto es un acto orquestado por las mafias del tráfico de inmigrantes es, cuanto menos, no solo faltar a la verdad, sino además querer desenfocar una acción beligerante de la que ya tenemos experiencia.

Vengo de pasar un mes en Marruecos y la visita del rey en el norte del país, fundamentalmente Tánger y Tetuán, convierte esta zona en una de las de mayor presencia militar y policial de Marruecos en este período del año. Fíjense, solo para el séquito en un hotel donde suelo ir a bañarme a la piscina, este julio han estado cerradas 100 habitaciones para alojar a los chóferes. Así que control, control hay, y más que nunca.

Pero vayamos a los hechos. Que Marruecos utiliza el arma de la migración para presionar al Gobierno español no es nada nuevo. Llevamos la friolera de más de 27 años con una intensa migración desde aquel país. Desde la crisis de la guerra de Siria y el pago de 9.000 millones de euros de la UE a Turquía para que parase el desplazamiento de los refugiados a Europa, otros países, incluido Marruecos, aprendieron cómo poder presionar a cambio de convertirse en los guardianes de la frontera europea.

Por eso, es necesario buscar otras hipótesis a esta acción claramente de guerra híbrida en la que los migrantes son, desgraciadamente, una especie de necesaria arma «zombi» para acabar incidiendo en la opinión pública de los españoles, en su movilización, y para tener después una posición de ventaja para negociar revertir la situación y aparecer, además, como los solucionadores del problema.

El argumento que el Gobierno da, después de hablar con el de Marruecos, es que este movimiento migratorio se debe a la lectura que las mafias de personas migrantes hacen de la sentencia del Tribunal Superior sobre la repatriación en caliente de aquellas personas que lleguen a nado a territorio nacional. Este argumento parece realmente poco creíble, ya que las mafias no pueden capitalizar la entrada en tromba de tantos miles de personas, por lo que no parece que estén ellas detrás de un movimiento que no las beneficia.

Otras de la hipótesis más recurrente de este episodio es el posible enfado por la visita del presidente de Gobierno a Argelia justo después de la victoria de la selección nacional en el Campeonato del Mundo. Es una hipótesis plausible, ya que todo lo que tiene que ver con Argelia, Marruecos lo vigila y lo mide. Ahora, eso sí, este episodio de guerra híbrida parece desmedido en comparación al de mayo de 2021, cuando pasó lo mismo con un argumento de mucho más peso geoestratégico, el acogimiento en un hospital del jefe del Frente Polisario.

En esa línea son menos los analistas que están apuntando a dos posibles hipótesis que podrían estar más en el centro del interés de Marruecos en este episodio. Una es la molestia en uno de los temas capitales del estado marroquí, como es el de la soberanía territorial sobre el Sáhara Occidental. En este sentido hay que recordar que el día 22 de junio de este mismo verano se aprobó por el Congreso una ley en el que se da la nacionalidad a los nietos de los saharauis que algún día la tuvieron. Un tema en el que no transige el reino marroquí, y que nos ha hecho creer que su legitimidad sobre ese territorio es algo «sagrado» e innegociable. Puede ser que para ellos lo sea, pero no es lo que dice la legalidad internacional actual, y hasta que no sea así se podrá discutir en diferentes términos.

Pero hay otra hipótesis en la que quizás no hayamos caído todavía. Una que puede parecernos baladí a nuestros ojos, pero que seguramente no lo sea a ojos marroquíes, y es todo lo que tiene que ver con el Campeonato del Mundo de fútbol que celebraremos conjuntamente en 2030.

La victoria de nuestra selección ha dejado sin opciones a todo el lobby marroquí para seguir presionando ( y agasajando) a Infantino para que la final sea en territorio marroquí. No es un tema menor para Marruecos. El Mundial es su Expo 92, su Olimpiada, su puesta de largo internacional, después de la preparación de la Copa de África en 2025, que tuvo un borrón tampoco menor en su accidentada final.

No lo descarten. Ni tampoco que Israel quiera dar un escarmiento a la política de Pedro Sánchez a través de Marruecos. Veremos si se hacen concesiones en el tema de la final del Mundial y que Marruecos las acepte a cambio del control. Escaparate a cambio de seguridad.

El mensaje es claro. Pueden invadir pacíficamente Ceuta cuando quieran, y sobre todo, pueden radicalizar la opinión de los votantes españoles con estas maniobras. Feo episodio de vecindad. De momento, en el famoso espigón ceutí del Tarajal, donde se produjo una de las mayores tragedias de nuestra historia migratoria reciente en el año 2014 con 14 muertos, siguen pasando cosas y ahora, sí, ahora, se van a colocar unas boyas contra la guerra híbrida.

*José Carlos Cabrera Medina

es asesor, analista de políticas migratorias y director de la revista «La Contemporánea»

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