La guerra en Ucrania impulsa el auge de organizaciones machistas, antiabortistas y xenófobas en Rusia

En Moscú se están reforzando el nacionalismo ruso y valores tradicionales como la religión y la familia, en un intento de distanciarse de la moral de Occidente

La Razón, Agencia Efe, 06-08-2026

En Rusia están floreciendo

en plena guerra las organizaciones machistas, antiabortistas y xenófobas

, mientras las fuerzas de seguridad persiguen el resto de iniciativas civiles no alineadas con

los valores conservadores

promovidos por el Kremlin.

La invasión rusa a gran escala en Ucrania

reforzó el nacionalismo ruso

y los valores que Moscú ha inculcado a la bandera nacional, como la moral tradicional, la religión y la familia, entre otras ideas que tratan de distinguirla del Occidente liberal.

Ello ha llevado a que muchos

ciudadanos rusos llevaran estas ideas demasiado lejos

y ahora enarbolen discursos de odio contra determinados colectivos o exijan retrocesos de derechos conquistados hace ya un siglo.

En algunas ocasiones incluso se plantan en desacuerdo con el actual rumbo político del país, pues consideran que

las medidas tomadas son demasiado liberales. Con todo, estas organizaciones no llaman la atención de las fuerzas policiales rusas, que a menudo incluso colaboran con ellas.

Además de movimientos políticos opositores, las fuerzas de seguridad

han reprimido y desarticulado

incluso asociaciones contra la violencia de género y refugios de animales. Están constantemente en el punto de mira de la policía los locales ocio frecuentados por colectivos LGTBI, donde se llevan a cabo redadas y se llega a castigar con prisión a sus coordinadores.

El camino masculino

Muzhskoi Put (El Camino Masculino) es una organización que vela por los derechos de los hombres rusos, lu

cha por una estructura familiar extremadamente patriarcal

y apoya a los varones ante la supuesta desigualdad que favorece a las mujeres en el país.

“Rusia ha carecido durante mucho tiempo de patriarcado e igualdad, pero sí cuenta con un matriarcado estatal, donde

el 72% de los funcionarios son mujere

s, y esta tendencia va en aumento", denunció a EFE el director de la organización, Andréi Brezguin.

En la cosmovisión que ofrece Brezguin, que anteriormente fue

condenado a dos años de prisión por el secuestro de su propia hija

, el hombre debe ganar más dinero que la mujer y gestionar los gastos de la familia, en la que él debe llevar siempre la voz cantante.

“Considerando los enormes riesgos (legales) que enfrentan los hombres en Rusia, la mayoría se niega a formar una familia y tener hijos”, se queja Brezguin, quien considera que el gobierno debería tomar medidas para fomentar la natalidad y dejar de financiar el aborto.

Marchas contra el aborto

Con la llegada de la primavera se anunciaron varias marchas en todo el país a favor de la familia tradicional y en contra del aborto, derecho que ya ha sufrido

restricciones en numerosas regiones.

“Nuestro objetivo final es la prohibición total del aborto, pero acogemos con beneplácito cualquier medida intermedia en esa dirección”, respondió en una entrevista Eugene Rosenblum, participante y coordinador de las protestas antiabortos ‘Marcha por la vida’, que tienen lugar anualmente cada 1 de junio.

Según Rosenblum se trata de un

“compromiso moral y cívico”

y no hay motivos religiosos detrás. El activista explicó que el año pasado la iniciativ

a fue llevada a cabo en un centenar de ciudades. Además, ha tenido el apoyo de organizaciones como la ONG antiaborto ‘Por la vida’ y la organización ultranacionalista y xenófoba Comunidad Rusa.

Rusia para los blancos

Comunidad Rusa cuenta con delegaciones a lo largo de casi todo el país, aboga por la unidad del pueblo ruso, se posiciona contra de la inmigración y se declara afín al liderazgo del presidente ruso, Vladímir Putin.

Según medios opositores rusos, la organización está

estrechamente vinculada al Servicio Federal de Seguridad (FSB)

y habitualmente acompañan a las fuerzas policiales en redadas contra inmigrantes que han desembocado en ocasiones en actos violentos.

Los miembros se coordinan para realizar

marchas de vigilancia por la ciudad y redadas propias. Posteriormente se jactan de sus actos en redes sociales, donde suben vídeos intimidando a trabajadores inmigrantes de tiendas de alimentación o shawarmas, donde suelen trabajar los inmigrantes centroasiáticos.

Los gimnasios y asociaciones de hinchas de fútbol son espacios tradicionales para

la reunión y reclutamiento

por parte de este tipo de organizaciones.

Según el portal Meduza, Comunidad Rusa es uno de

los sujetos que más denuncias particulares presentan

ante las autoridades rusas, encontrándose por detrás de órganos de censura oficiales, tales como la Liga de Internet Seguro.

La prensa disidente sostiene que detrás de su organización y financiación se encuentran personalidades como e

l oligarca ultraortodoxo Konstantín Maloféyev. La BBC también les ha vinculado con Dmitri Pátrushev, hijo del exdirector del FSB, Nikolái Pátrushev.

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