Radiografía de los servicios secretos de Marruecos: presentes en el espionaje con 'Pegasus', ausentes en la crisis de Ceuta

Público, Sonia Moreno, 05-08-2026

La posición geográfica de España y Marruecos, a ambas orillas del Estrecho de Gibraltar uniendo dos continentes, obliga a ambos Estados a mantener una cooperación en materia terrorista, migratoria y de seguridad. De hecho, las comunicaciones de inteligencia se intensificaron tras los atentados de Casablanca en 2003 y de Madrid en 2004.

Sin embargo, esta relación bilateral se ha visto deteriorada por varios episodios que han revelado hasta qué punto la inteligencia puede convertirse en una herramienta de presión política: la entrada de miles de ciudadanos a Ceuta en 2021 y 2026 y el espionaje con el software malicioso israelí Pegasus.

No obstante, Madrid y Bruselas necesitan la colaboración marroquí, algo que Rabat utiliza como moneda de cambio para ganar influencia sobre España y Europa. De hecho, los canales discretos entre responsables de inteligencia en temas tan graves como el terrorismo a menudo funcionan incluso cuando la diplomacia oficial está bloqueada por temas migratorios, como ocurrió en 2021.

La crisis de Ceuta de hace cinco años fue el punto de inflexión de esa relación con la llegada de 12.000 personas en dos días y la acusación española de una relajación deliberada del control fronterizo por parte de Marruecos. Muy diferente a lo que está ocurriendo en esta nueva crisis humanitaria con el mismo escenario, pero donde España ha adoptado la tesis marroquí que señala como responsables a las mafias de trata de personas.

Esa buena etapa de confianza, que llegó después del reconocimiento del plan de autonomía marroquí para el Sáhara Occidental, terminó rápidamente cuando el Gobierno español descubrió que el presidente y al menos dos ministros habían sido espiados con Pegasus.

En cuanto a la entrada de 72.000 ciudadanos marroquíes a Ceuta en dos días la semana pasada, “la Policía marroquí lo sabía y los servicios secretos marroquíes también porque tienen a gente entre los militares y la Gendarmería Real, que controlan las carreteras. No creo que haya habido colaboración con España”, explica a Público un exagente del CNI que conoce bien el Magreb.

Cooperación policial con la DST
A diferencia de España, en Marruecos coexisten varios servicios de inteligencia desde la época del rey Hassan, quien consideraba imprudente o peligroso depender de una única fuente de información, por lo que contaba con dos servicios secretos conocidos, la Dirección General de Estudios y Documentación (DGED) y la Dirección de la Vigilancia del Territorio (DST).

La DST es el servicio de inteligencia que depende del Ministerio del Interior y de la segunda sección de las Fuerzas Armadas Reales. Además, dispone de informes del servicio de contraespionaje. Se extiende por todos los rincones del país, hasta la aldea más remota cuenta con brigadas de información de la Policía, pero también cuenta con civiles y las Fuerzas Auxiliares.

El Ministerio del Interior español tiene firmado un acuerdo con la DST en materia de terrorismo. Por ejemplo, en Ceuta y Melilla tienen un piso y línea directa con los inspectores, con los comisarios y con los inspectores jefes de las unidades de la ciudad en la que están y también de Madrid.

Realizan labores de contrainteligencia. De tal manera que “utilizan” el terrorismo como vía de acceso “para después informar a Marruecos, malmeter o crear confusión sin comunicárselo a la Policía española, claro. Nos comunican lo que a ellos les interesa”, explica el exagente del CNI.

En España espían a “militares del CIFAS (Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas), a personal del CNI y de las aduanas, a través de esta entrada de la policía de la DST”, asegura el exagente del CNI.

De hecho, en la última investigación internacional sobre Pegasus aparece como víctima un alto cargo de la Guardia Civil, quien actualmente lidera la parte de innovación tecnológica y anteriormente era el jefe de información en Catalunya. Había sido agregado de Interior y nexo entre España y Marruecos por parte del cuerpo. Una persona muy cercana a Marruecos, que incluso creó un centro de coordinación hispanomarroquí en Tánger. “Sin embargo, le espiaron mientras residió allí y le infectaron su teléfono personal con Pegasus cuando se marchó del país”, corrobora a este medio uno de los periodistas que integró la investigación The Pegasus Project, coordinada por Forbidden Stories, con el apoyo del Laboratorio de Seguridad de Amnistía Internacional y la participación de más de 80 profesionales de 17 medios internacionales que señala a Marruecos.

En contrapartida, hay enlaces del CNI, de la Policía y de la Guardia Civil en la capital marroquí, Rabat, y en las principales ciudades del país vecino. “Estos son elementos que no hacen inteligencia de calle, digamos operativa, están en un despacho y tienen un enlace con la Policía marroquí que les tiene al tanto y con eso elaboran los informes. Al mismo tiempo que los tienen vigilados en Marruecos”, detalla la misma fuente.

“Los servicios de inteligencia tienen archivos de todas las personalidades públicas. El más mínimo desacuerdo te expone, inmediatamente, a la deshonestidad”, desveló en los diarios franceses Mediapart y L’Humanité el historiador, profesor universitario, escritor, periodista, activista político y defensor de los derechos humanos Maâti Monjib.

En todo caso, considera que “España se fía de Marruecos o se ha fiado hasta ahora, porque yo creo que ahora ya se da cuenta de que no se puede fiar”.

Sin nexo con la DGED
Sin embargo, España no tiene relación con la inteligencia exterior de Marruecos, la Dirección General de Estudios y Documentación (DGED), que cuenta con civiles, militares y Gendarmería Real, y está financiada con elevados fondos económicos, a cuenta del rey Mohamed VI.

“La colaboración de los servicios de inteligencia española con la DGED es nula. No existe ningún canal directo, ni con el CNI ni con nada”, mantiene el exagente del CNI.

A la cabeza de la DGED está Yassine Mansouri, el compañero de pupitre y amigo desde la infancia de Mohamed VI. Comenzó su carrera dentro del Ministerio de Información en 1987 y realizó cursos internacionales de espionaje en Estados Unidos e Israel. Con Mohamed VI se convirtió en el adjunto al ministro del Interior, a cargo de la Dirección General de Asuntos Internos, el departamento más importante del Ministerio.

A Mansouri se le atribuye la depuración de las autoridades proclives al Frente Polisario en el Sáhara Occidental. Igualmente, se ha convertido en un contacto clave en la región para europeos y estadounidenses. Visita frecuentemente Washington, donde se dice que tiene acceso privilegiado a las principales agencias de inteligencia. De hecho, realizó prácticas en el FBI por recomendación personal de Hassan II.

Brigada de información real
Por su parte, el palacio real tiene su propia brigada de información dirigida por un comisario. Alrededor de una veintena de agentes, pero sin vínculo alguno con el Estado, dependen exclusivamente de la seguridad real.

Al igual que con Hassan II, existen las comunicaciones con los servicios secretos “amigos”, como la Dirección General de la Seguridad Exterior, principal servicio de información francés; los servicios secretos estadounidenses, los israelíes y los del Golfo. Palacio se sirve de estas relaciones para transmitir mensajes a los jefes de Estado aliados evitando los canales diplomáticos oficiales.

“El Ejército desempeña un papel importante en Marruecos, pero no tiene ningún papel político. Su poder deriva del poder real. Y no necesito al Ejército para hacer política”, aclaró Mohamed VI en una entrevista en Le Figaro en 2001.

Consciente del peso de los militares, el rey ha cerrado más el círculo cercano para minimizar el riesgo de ataque a la monarquía. En enero de 2020, cambió su sistema de seguridad, despidió a la Gendarmería Real y a los servicios de Seguridad Nacional de la gestión de los asuntos de seguridad del palacio.

Con el Ejército de su lado, estaría a salvo de un golpe militar y evitaría atentados como los que sufrió su padre. “El objetivo es restaurar la autoridad del poder monárquico, que dependa menos del funcionamiento regular de las instituciones que de la presencia física del rey”, explicó el periodista y académico Omar Brouksy, autor de varios libros sobre Mohamed VI, en el digital Orient XXI.

La gran grieta: Pegasus
Las investigaciones sobre el espionaje con el software Pegasus a teléfonos de responsables españoles dañó la confianza entre ambos países porque las investigaciones apuntan a Marruecos.

A pesar del silencio del presidente Pedro Sánchez y de los ministros víctimas de Pegasus y de la negativa de Rabat en aceptar su autoría, la investigación The Pegasus Project señala a Marruecos.

Apuntan a que los primeros números pinchados con Pegasus son precisamente los números de teléfono de altos cargos de la DGST que estaban probando y testeando Pegasus para decidir si lo incorporaban a su arsenal tecnológico o no.

Al jefe de la seguridad nacional, Abdellatif Hammouchi, al frente de la DST y de la Dirección General de Supervisión del Territorio (DGST), no solo ha impuesto su mano dura con los testigos de la represión, disidentes, críticos y periodistas libres, a los que ha sometido y encarcelado, sino que se le atribuye el espionaje. Según una exclusiva de El Confidencial, Hammouchi se reunió con Esperanza Casteleiro, recién llegada al CNI, para “limar asperezas” tras conocerse el caso Pegasus.

Es la cabeza visible del Mundial 2030 que España y Portugal organizan junto a Marruecos. Cada vez es más frecuente verlo controlando los campos de fútbol o ser ovacionado en eventos multitudinarios a los que no acude el monarca, como si se tratará del jefe del Gobierno o del Estado.

No obstante, sus relaciones con Madrid son tan estrechas que fue condecorado en dos ocasiones por el ministro del Interior Fernando Grande-Marlaska, a pesar de que estuvo acusado de presuntas torturas en Francia.

Asimismo, fue el único responsable de seguridad e inteligencia africano en participar en la celebración oficial del 200 aniversario de la creación del Cuerpo de la Policía Nacional de España en mayo de 2024. A pesar de que el Gobierno de coalición intentó evitar que su visita tuviera repercusión porque ya estaba señalado de espionaje con Pegasus, el mismo difundió una fotografía acompañado del rey Felipe VI durante el acto. Por supuesto, la prensa marroquí recogió de manera destacada su paso por la alfombra roja del Palacio Real en Madrid.

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