Argumentos y propaganda
Diario de Noticias, , 05-08-2026Agosto es un mes en el que la información compagina sin medias tintas las habituales serpientes de verano, hechos de calado histórico –este año el eclipse total que tendrá en Navarra unos de sus balcones privilegiados de observación–, y acontecimientos de peso político y social importante.
También, y no es cuestión menor, es un mes donde la cultura, el espectáculo o la creatividad en la calle ganan mucho espacio, y la lectura más tiempo. Al asalto a la muga de Ceuta por más de 70.000 personas le ha seguido un rastro de muerte con al menos 140 víctimas, la permanente bronca política y el reto ahora de acoger a los menores no acompañados que llegaron al interior de la ciudad.
Sin dejar de lado, que antes de acogerles se les puede tratar de regresar con su familia, su entorno social y su arraigo territorial, que debe ser la primera opción. De partida, los tambores del enfrentamiento político apenas resaltan tras años de sonar a los mismos ritmos con un PP y Vox al acoso y derribo del Gobierno central –luego extenderán la misma estrategia a todas aquellas mayorías autunómicas que no les gustan y aún no pueden controlar, Navarra entre ellas–, por todos los medios legales y de más que dudosa legalidad.
Lo último es la negativa de las comunidades donde el PP cogobierna con Vox a cumplir el Pacto de Estado que firmó para la acogida de esos menores, una posición que también reclama una Junts en caída libre y sin rumbo. Más confusión en el PP una vez más al rebufo de Vox.
Es imprescindible responder al odio xenófobo dejando atrás los tics buenistas con propuestas realistas y eficientes y explicando con rigor las medidas de inserción, atención e integración
Lo más fácil, por evidente, sería denunciar la insoportable dosis de populismo y demagogia que acumula esa acción política. O la incompetencia de un extremista de derechas como Feijóo. Pero hay algo más temible en esa fanfarrona decisión de no acoger a esas personas, es utilizar las deportaciones como argumento de propaganda política.
La desvergüenza de quebrar la base de solidaridad de un modelo de convivencia basado en los derechos humanos y la deshumanización como ejes ideológicos aparecen de nuevo en la negra historia de la humanidad.
Navarra, que ya cubre el 90% de su cupo de menores, estaba hasta ahora lejos de ese pozo de mierda como argumentario político, pero parece que ha llegado al debate público con el objetivo de dominar la agenda. Dirigir la movilización política desde las emociones necesita mantras simples, pero que son efectivos en el imaginario colectivo como parece en el creciente rechazo a las políticas migratorias de asilo y acogida.
El peligro real es que ese camino político e ideológico siempre tiene el mismo recorrido: un discurso falso sobre seguridad ciudadana, con claros tics antidemocráticos en el espacio de los derechos y libertades civiles, la imposición de un modelo político y cultural uniforme y un populismo xenófobo como sustituto de la democracia.
Es imprescindible responder ya dejando atrás los viejos tics buenistas con planteamientos realistas y eficientes sobre la realidad de la migración y las consecuencias, necesidades y problemas que inevitablemente conlleva y explicando con transparencia y rigor las medidas para su acogida, atención, inserción e integración.
Porque los derechos conllevan inevitablemente obligaciones. También para las personas migrantes.
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