“Detrás de las cifras en Ceuta hay personas, vidas e historias muy duras. La situación es de colapso absoluto”
Casi una semana después del estallido de la crisis en la frontera ceutí, el periodista navarro, que ha vivido en la ciudad autónoma, aporta contexto a lo sucedido
Diario de Noticias, , 05-08-2026Javier Erro (Pamplona, 1999) trabaja en los telediarios de TVE. Lleva tres meses en Torrespaña tras una experiencia de un semestre en Ceuta. El periodista habla de una crisis “multifactorial’ y de una situación por gestionar “muy delicada y complicada” donde “tendrán que depurarse responsabilidades”, “investigar hasta el final” y abordar las peticiones de asilo y reubicación de menores no acompañados.
Primer acento en esta crisis: el humanitario, entre fallecidos y personas a la intemperie. —No podemos olvidar que detrás de las cifras hay personas, vidas e historias muy duras. Se cifra en unos mil menores migrantes no acompañados que la ciudad autónoma tutela en estos momentos, cuando tiene una capacidad de acoger a 29. La situación es de colapso absoluto. Hace dos semanas los recursos de acogida ya estaban por encima de su capacidad. Se venía de un invierno donde muchos migrantes aprovecharon los temporales y la baja visibilidad para lanzarse al mar. Con más riesgo aún para sus vidas.—En mi estancia allí lo más duro eran los cadáveres en la costa. Parece que esta tragedia nos pilla muy lejos, pero está sucediendo en territorio español y europeo. No podemos mirar a otro lado. Un puzle con piezas muy sensibles. —Muchos líderes políticos de todos los colores han pasado estos días por Ceuta. En mi opinión la ultraderecha ha instrumentalizado a personas que han sido moneda de cambio y de presión por parte de las autoridades marroquíes. Instrumentalizar la tragedia humanitaria es bastante repugnante y desolador. Cierto…—Resulta curioso que países de la UE que también sufren este tipo de situaciones miren hacia otro lado o sean tan duros con lo que sucede en España. Parece que finalmente la UE ha trasladado un mensaje de felicitación, de que la crisis se ha resuelto muy rápido y de manera muy eficiente por España. La imagen de lo sucedido ha dado la vuelta al mundo. Incluso Donald Trump está hablando de Ceuta, cuando paradójicamente la sensación que me trasladaba la ciudadanía ceutí es que Ceuta y Melilla se sienten muy abandonadas. “Parece que esta tragedia nos pilla muy lejos, pero está sucediendo en territorio español y europeo. No podemos mirar a otro lado”Von der Leyen también ha felicitado a Marruecos…—Estamos ante una realidad muy compleja con muchas aristas y prismas. Quizás la reunión del (Gobierno de España) con Argelia no sentó bien en Marruecos. La relación con EEUU tampoco pasa por su mejor momento en un contexto bélico global, o Israel… Una especie de olla a presión que por desgracia ha explotado en Ceuta donde se han utilizado a muchas personas engañadas por redes sociales. ¿Cómo está la situación en las calles? —De las 72.000 personas en esa entrada masiva, última cifra oficial, se dice que unas 2.000 se han quedado en la ciudad. El perfil mayoritario es el de varones de origen subsahariano, jóvenes que vienen huyendo de la guerra, por razones de represión política o, en algunos casos, por su orientación sexual, buscando el asilo y una vida mejor. ¿Y por qué ese retorno masivo?—Es muy desconcertante. Fue impactante el estallido de la situación, pero aún casi más esa vuelta voluntaria horas después por donde habían venido. Una vía de análisis es que se encontraron con una ciudad de 83.000 habitantes en situación de alerta, que se enfrentó prácticamente a una duplicación de su capacidad, con supermercados y comercios que bajaron la persiana por miedo a saqueos.Un impacto colectivo, como dice. —Me atrevería a decir que no es una cuestión de racismo, sino de las necesidades de los que venían. Cuando la gente no tiene nada que perder hace lo que sea para sobrevivir. Muchos ceutíes me han contado que no han salido de casa en días por miedo. Tampoco podemos obviar que se están produciendo de manera puntual saqueos, incidentes y detenciones. Hablamos de una ciudad que se ha visto completamente afectada.Ante personas que necesitan comer y beber.—Claro, y asearse, y pasar la noche al raso de la manera más digna posible. Las hogueras pueden provocar incendios y hay muchas quejas de vecinos. Se están produciendo problemas con vehículos o en algunas casas no habitadas… la situación realmente es muy delicada, ese está volviendo a la normalidad en el centro de la ciudad, pero no en los barrios periféricos. “La ultraderecha ha instrumentalizado a personas que han sido moneda de cambio y de presión por parte de Marruecos” ¿Qué otros elementos debemos tener en cuenta en este contexto?—A mí una de las cosas que más me impactó cuando llegué a Ceuta fue ver el perímetro fronterizo de la valla, un muro de 10 metros a lo largo de 8 kilómetros, que cuenta, por normativa europea de derechos humanos con un sistema de peines invertidos para quien logre alcanzar territorio europeo no se quede enganchado. Concertinas que son cuchillas. —En el momento en que pisas Marruecos todo ese sistema de normativa europea no existe y están las concertinas. Las personas hacinadas en el entorno del perímetro fronterizo del lado de Castillejos, en Marruecos, saltaron al mar bajo la pasividad de las autoridades marroquíes en el estallido de la crisis y se lanzaron a su suerte desde un muro con concertinas. Por eso las imágenes de brazos completamente desgarrados o rotos… La situación es realmente complicada. ¿La distancia a nado es de 3 kilómetros?—Bordeando el espigón del Tarajal, pero hay quien viene desde mucho más atrás. Algunos nos contaron que habían estado hasta seis horas en el mar, con flotador o sin él. La actitud de la UE parece la de ir entornando este capítulo.—Europa ha dado por finiquitada esta crisis y en cierta manera es sorprendente. Creo que todavía queda mucho por resolver, sobre todo con esas personas que buscan asilo y también ver qué va a ocurrir con el proceso de reubicación de menores migrantes no acompañados en las distintas comunidades autónomas, también con gobiernos del PP y Vox que niegan a estas acogidas. Es un panorama muy complejo.Lo sucedido ha sido un salto cualitativo. ¿Cómo evitar que se repita?—De hecho se está hablando por redes sociales de que el 15 de agosto pudiera haber un nuevo intento masivo de salto. Habría que ver cómo se actúa. Desde Ceuta se pide reforzar la seguridad, es una petición histórica, el número de efectivos en la frontera. Hace una semana, cuando esto estalló creo haber escuchado que había seis agentes en el perímetro del paso fronterizo, no hablo de la valla en su totalidad. Evidentemente contra una entrada masiva como la que se ha dado realmente es insostenible.“Hay personas que saltaron al mar bajo la pasividad de las autoridades marroquíes que resultaron heridas por las concertinas de Marruecos”La realidad sociológica y multicultural de Ceuta y su día a día siguen siendo desconocidas. —En muchos aspectos, cuando fui para allá yo evidentemente ubicaba Ceuta en el mapa, pero mi primera pregunta fue cómo se llegaba hasta allí. Concretamente se puede hacer a través de un ferry desde Algeciras, pero también hay una opción que me ha tocado cogerla en varias ocasiones, que es un helicóptero desde Málaga. De entrada llegar a tu casa vía helicóptero o ferry llama la atención. No es para menos…—También el folclore de la ciudadanía, muy andaluz, muy de calle, o esa diversidad. Se habla de la ciudad de las cuatro culturas: cristiana, musulmana, judía e hindú. Me atrevería a decir que Ceuta es un ejemplo de convivencia con una buena relación de personas con creencias muy diferentes. También llama la atención, por supuesto, la presencia militar en las calles. El Ejército no está desplegado habitualmente en la ciudad, pero vas por el centro y ves a militares vestidos con uniforme. Y llaman la atención además los nombres navarros en los fuertes de Aranguren o el de Mendizábal y el monte García Aldave.Curioso… —La gente de ahí se queja mucho de que Ceuta solo sale por motivos negativos. Pero, por ejemplo, el Ramadán se celebra en una ciudad con una población musulmana en torno al 50%, pero los vecinos comparten tradiciones y se felicitan las fiestas, igual que ocurre en Navidad a la inversa.
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