Sánchez, arrodillado y agradecido ante Rabat
Sánchez ha abandonado una vez más a los españoles que trabajan y pagan impuestos
La Razón, , 04-08-2026La invasión de Ceuta por parte de 72.000 inmigrantes ilegales procedentes de Marruecos ha vuelto a recordarnos por qué la política exterior de España es el hazmerreír del mundo. El ridículo por culpa de un Gobierno nefasto es de traca. No es nada nuevo que Marruecos quiera apropiarse de Ceuta y Melilla. Y si para ello tiene que mirar para otro lado y empujar al agua a miles de personas, así sea. Lo que sí es nuevo (aunque cada vez sorprende menos) es la dejación de funciones del Ejecutivo de Sánchez para proteger las fronteras de España. Porque Ceuta es española. Y Melilla, también. Y es obligación del Gobierno defenderlas.
Las imágenes que se han visto en las noticias de todo el mundo no deben repetirse. Y sin embargo, así será si Marruecos lo dispone. Sánchez está arrodillado (él sabrá por qué) ante nuestro vecino como ningún otro gobernante español lo estuvo jamás. El apaciguamiento no ha servido para nada. El presidente se plegó en 2022 a Rabat cambiando unilateralmente la posición histórica de España sobre el Sáhara y así se lo pagan. Para Marruecos eso ya es agua pasada y sabe a ciencia cierta que Sánchez no tiene lo que hay que tener para dar marcha atrás. Tiene aspiraciones territoriales a las que nunca va a renunciar y por eso sus miras están de nuevo puestas en las ciudades autónomas españolas en África. Españolas, pero también europeas.
Por eso es normal que nuestros socios europeos se alarmen si uno de los grandes países de la Unión es incapaz de controlar sus fronteras. No somos, por desgracia y vergüenza, un socio fiable. Máxime cuando todo esto ya se podía intuir: a la sentencia del Supremo (y los avisos que el Gobierno ignoró) se suma el efecto llamada que ha provocado la regularización masiva de más de un millón de inmigrantes. Esta cifra se disparará hasta los tres millones una vez se sume el efecto de la reagrupación con sus familiares. Saben que lo importante es llegar a España como sea, porque una vez aquí, Sánchez mediante, una nueva regularización masiva con mínimos requisitos de arraigo puede desembocar de nuevo en papeles para todos.
Y mientras, los ceutíes siguen con el susto en el cuerpo y se preguntan cuándo será la próxima. Sánchez ha abandonado una vez más a los españoles que trabajan y pagan impuestos. Esta vez ha sido con la invasión de Ceuta, pero antes ya lo hizo con el volcán de La Palma, el Covid, la Dana de Valencia, el apagón, los incendios y la corrupción. Y encima, para colmo, da las gracias (por nada) al instigador de toda la crisis. Arrodillados y encima agradecidos.
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