Los desaparecidos de Ceuta
Las redes se inundan, al otro lado de la frontera, de mensajes de familiares de desaparecidos en el cruce masivo
La Vanguardia, , 05-08-2026Cinco días, con sus largas noches en vela, sin saber nada de ellos. Las familias que no tienen noticias de sus jóvenes que acudieron a Ceuta, ante la llamada de que la frontera a España estaba abierta, están inundando las redes sociales con fotografías de los desaparecidos. Hay una de Mohamed Afasi, en bañador, con una toalla al cuello: desapareció en el mar a sus nueve años mientras intentaba bordear el espigón a nado con su madre. Hay otra de la adolescente Nada – AlShiba, a quien se le perdió el rastro la madrugada del salto masivo por el que entraron 72.000 personas de una tacada.
También la de Mariam, de 15 años, que parece, según testigos, que logró entrar en la ciudad autónoma, pero su teléfono está apagado desde entonces. Y la de Mohamed Rihay, también menor de edad, que fue visto cerca del hospital militar de Ceuta tras la avalancha, pero sus parientes no lo localizan. Todos sus móviles dejaron de dar señales…
Es la tragedia más silenciosa, a la que pocos están poniendo nombre y apellidos: los desaparecidos. Los medios locales, a un lado y a otro de la frontera, los más leídos por sus vecinos, están recopilando sus rostros, por si alguien da con ellos. Con la esperanza de que el mar no se los tragase, que la avalancha no se los llevase por delante. “Cualquier información, sin importar cuanto pequeña sea, puede ser la razón de ser, ahora, para su familia, que está pasando por los momentos más difíciles”, ruegan los padres de Zakaria Al – Radwani, de la provincia de Ouezzane, a más de tres horas en coche de Fnideq (Castillejos), de se concentraron miles de inmigrantes para entrar a Ceuta.
Los amigos de Arefa Khalifa también llenan post con sus fotos, con distinta ropa, porque no tienen claro la que vestía el pasado jueves, cuando entró en España durante, según el mensaje, “la última campaña”. Todos ellos los recoge el perfil de Facebook de El Faro de Fnideq, donde se intercalan análisis en los que se preguntan “¿quién les dijo que la frontera estaba abierta”. En él, Abd al – Wahid, recoge el caso de una joven desparecida que compartió en sus redes una noticia titulada “España prohíbe la devolución de aquellos que nadan”. Ese post lo acompañaba un vídeo en el que se oye que “quien entre por mar no lo devolverán”. Y un comentario en el que se leía: “la oportunidad ha llegado… para aquellos que llegan, se quedarán”.
Algunos llamamientos han funcionado. Tras publicar fotografías de desaparecidos, muchos menores de edad, la red Tetuán Tube y El Faro de Fnideq han informado de que “un gran número de jóvenes” han sido localizados.
Lo que en España va camino de convertirse en el centro de la refriega política, la tutela de los menores no acompañados, para los familiares de los desaparecidos es una hilo de esperanza. Cada vez que les llega que la cifra de niños y adolescentes sin amparo familiar registrados en Ceuta va en ascenso, también aumentan la posibilidad de que sus parientes sean uno de ellos. Aunque todavía no hayan podido ponerse en contacto. El Gobierno de Ceuta elevó ayer la cifra hasta el millar, aunque cree que muchos aún permanecen escondidos, sin acudir a centros de acogida, por miedo a ser expulsados.
Esa lista, que a este lado de la frontera, parece ser solo números que distribuir entre comunidades autónomas, contiene nombres y apellidos de chavales con familias que esperan que suene el teléfono.
Porque muchos parientes se aferran a eso: a la falta de teléfono, que lo pudiesen perder cuando se echaron al mar, o que se quedasen sin batería. En el Polígono de El Tarajal, donde ayer a primera hora de mañana, quedaban más de un centenar de niñas antes de que el Ministerio de Juventud e Infancia anunciase que habilitaría dos escuelas para acogerlas, muchos de los menores que por allí siguen deambulando lo primero que piden cuando alguien se acerca a hablar con ellos es un teléfono, para entrar en sus redes, para mandarle un mensaje a sus familias.
La Guardia Civil habilitó ayer por la mañana una oficina especial en Ceuta para la recogida de denuncias por desaparición de migrantes. Un punto en las dependencias de aduanas de El Tarajal (Ceuta) para canalizar de forma ordenada y eficaz todas las comunicaciones procedentes de familiares o allegados, a los que piden el mayor número de datos posibles, como una descripción física detallada, operaciones médicas, cicatrices, tatuajes, o objetos personales. Fuentes policiales cifran en medio centenar el número de personas en paradero desconocido. Pero son solo los que han sido reclamados por sus familiares.
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