La Guardia Civil abre en Ceuta una oficina y un correo para localizar a los desaparecidos tras la avalancha

El Gobierno de la ciudad autónoma ha elevado hasta los 88 los fallecidos durante la pasada semana mientras en la morgue continúan los trabajos de identificación de cuerpos

Diario Vasco, Melchor Sáiz-Pardo, 04-08-2026

La Guardia Civil ha habilitado este martes en Ceuta una oficina especial para recoger denuncias sobre personas desaparecidas tras la avalancha migratoria de la pasada semana que movió a 72.000 personas y ha activado también un correo electrónico para sus familiares. El dispositivo pretende ordenar el aluvión de llamadas, mensajes y peticiones de auxilio que llega desde Marruecos mientras forenses y especialistas trabajan para poner nombre a cerca de un centenar de cadáveres que ha dejado esta crisis.

El punto de atención se encuentra en las dependencias de Aduanas de El Tarajal y permanecerá abierto entre las ocho de la mañana y las nueve de la noche. Allí se centralizarán las denuncias de familiares y allegados que han perdido el contacto con personas que intentaron entrar en España la semana pasada.

La Benemérita ha habilitado además la dirección ce – cmd – ceuta – pjlaboratorio – identificacion@guardiacivil.org para recibir información a distancia. La petición de los investigadores es concreta: cuantos más datos, mejor. Fotografías recientes, descripción física, cicatrices, tatuajes, operaciones médicas, ropa, objetos personales o cualquier detalle que permita cruzar la denuncia con la información recogida de los cadáveres y de las personas localizadas con vida.

La apertura de este canal llega cuando la tragedia ha dejado de medirse únicamente en cifras y se ha convertido en una búsqueda desesperada de nombres. Las redes sociales se han llenado desde el jueves de fotografías de adolescentes, jóvenes y niños a los que sus familias no encuentran. Los mensajes, difundidos sobre todo desde el norte de Marruecos, incluyen números de teléfono, ruegos de ayuda y una misma pregunta: si alguien los ha visto en Ceuta, en un hospital, en un centro de acogida o entre quienes regresaron por la frontera.

Los servicios funerarios también han recibido un alud de llamadas desde Marruecos. Al otro lado del teléfono, familias que llevan días intentando localizar a hijos, hermanos o sobrinos y que temen que estén entre los cuerpos trasladados al antiguo Hospital Militar. Algunos mensajes terminan con una súplica: «Que Alá les recompense por su ayuda».

El complejo sanitario se ha convertido en el centro forense de la mayor tragedia migratoria registrada en Ceuta. Varias dependencias fueron acondicionadas a toda prisa como una gran morgue provisional, con cámaras frigoríficas para conservar hasta 200 cuerpos. Allí trabajan los dos forenses destinados en la ciudad y otros cuatro desplazados desde la Península, junto a especialistas de Criminalística de la Guardia Civil.

Las cifras siguen sin coincidir. La Delegación del Gobierno ha mantenido el balance de 72 fallecidos recuperados en aguas españolas desde la gran avalancha del jueves. El Gobierno de Ceuta eleva el recuento hasta 88 o más de 90, al incluir cadáveres localizados desde días anteriores, cuando ya se había disparado la llegada de nadadores por el espigón del Tarajal. Marruecos ha informado, además, de once cuerpos recuperados en su lado de la frontera. El balance conjunto supera así el centenar, aunque no se descarta que el mar continúe devolviendo cadáveres.

No todos murieron en los aplastamientos junto al espigón. Parte de las víctimas intentó bordear la frontera a nado, en una travesía especialmente peligrosa por las corrientes. Algunos cuerpos aparecieron horas o días después en distintos puntos de la costa ceutí. Entre los fallecidos hay adolescentes, alguna mujer, ciudadanos marroquíes y personas de origen subsahariano.

La identificación se ha convertido en una carrera contra el tiempo. Los especialistas toman huellas dactilares, fotografías, muestras genéticas y datos antropológicos. La Guardia Civil utiliza también el sistema Identisat GC, que permite transmitir huellas por satélite y compararlas con bases de datos sin depender de la cobertura telefónica. Una coincidencia dactilar puede orientar la identidad, pero el protocolo exige después una confirmación genética.

Ahí resulta decisiva la colaboración de las familias. Las muestras de ADN de padres, madres o hermanos pueden compararse con las obtenidas durante las autopsias. De ahí que la oficina de El Tarajal y el correo electrónico no sean solo puntos de recepción de denuncias. Son también la puerta de entrada a un proceso que puede terminar con una localización en un centro de acogida, una identificación hospitalaria o la confirmación más dolorosa.

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