Muertos que no cuentan

La Voz de Galicia, José Ramón Amor Pan, 04-08-2026

i amigo Santiago Agrelo, que algo sabe de estos asuntos porque fue durante 12 años arzobispo de Tánger, dice que lo que se ha visto durante estos días en Ceuta nada tiene que ver con la tragedia de la inmigración clandestina, que simple y llanamente ha sido un movimiento provocado por intereses políticos.

Se mire por donde se mire, desde una ética asentada en la dignidad humana esas decenas de miles de personas manipuladas y utilizadas no debieran ser solo materia de análisis político sino, sobre todo y ante todo, materia de compasión. Y en los oídos de aquellos que intentan plasmar en sus vidas las enseñanzas de Jesús de Nazaret, dice mi amigo Santiago, habría de resonar una vez más el mandato: «Dadles vosotros de comer».

Decenas de muertos que parecen no contar para nadie. En el camino de la vida, la diferencia entre unos y otros la establece la relación de cada cual con el poder o, si se prefiere, con la debilidad. La dinámica del poder se ha domiciliado en nosotros de tal modo que nos parece que es el único mundo razonable. Está en los gobiernos y en los parlamentos, en la información y en las calles, a veces también en las parroquias y en los conventos.

Desde ese mundo de poder, dice mi amigo, a Jesús lo dejamos solo en su camino de loco que da su vida por los demás, solo en su vida ofrecida como un pan, solo en su cruz. Lo de estos días en Ceuta es una instantánea del mundo en que vivimos, ciertamente. Ovejas pastoreadas por el poder y por la muerte.

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