Cartas al Director

"Ya nadie habla de los ahogados”, lamenta un lector

Reflexiones por carta sobre la crisis en Ceuta y la solidaridad europea, el transporte público en Madrid y el aporte económico del turismo

El País, , 04-08-2026

Decía María Zambrano que “todo desastre permite manifestarse a las gentes en su cruda realidad”. Tras lo acontecido en Ceuta, el ambiente resulta irrespirable. El racismo se exhibe desvergonzada e impunemente. A ojos de muchos, la violencia despiadada parece más justificable que la ayuda humanitaria. Me pregunto quién da más miedo: si los de fuera o los de dentro. Los “muy españoles” bien prefieren sacar tajada política azuzando al Gobierno antes que condenar el papel de Mohamed VI en esta afrenta. Por desgracia, ya nadie habla de los ahogados. Quizá sus familias no tengan suficiente voz para contar su historia, pero este vergonzoso silencio entre tanto ruido nos retrata a todos.

Víctor Moreno Zafra. Montilla (Córdoba)

Un muro
En la semana en la que nos enteramos de la compra de un ático por parte de la Comunidad de Madrid, descubro, junto a otras personas confusas, que la estación de Moncloa vuelve a estar cerrada. En la semana en la que miles de hectáreas han ardido, tampoco es posible llegar sin hacer transbordos eternos al intercambiador de Plaza de Castilla. Perdemos buses, llegamos tarde, nos agobiamos. La experiencia cotidiana de los madrileños que no podemos permitirnos comprar áticos, ni pisos normalitos, es un continuo darse contra un muro. Eso sí, un muro llamado libertad, dicen. La libertad es decidir donde te estableces y no perder la mitad de tu vida en el transporte público entre el trabajo y tu lejana casa.

Silvia Sánchez Leonardo. Madrid

La gallina
Cada vez se alzan más voces de protesta contra el turismo masivo y sus nefastas consecuencias en las ciudades: proliferación de apartamentos turísticos y encarecimiento de los alquileres, entre otros. Algunas de las medidas adoptadas por las autoridades se muestran insuficientes. No obstante, también hay que recordar estos aspectos para cuando nosotros nos convertimos en turistas en otros países o en el propio. En cualquier caso, la situación me recuerda al chiste de Woody Allen al final de Annie Hall sobre el tipo que va al psiquiatra y le dice: “Doctor, mi hermano está loco. Se cree una gallina”, y el doctor le responde, “pues que lo encierren”, y el hermano contesta: “Lo haría, pero es que necesito los huevos”.

Pedro Catalán García. Madrid

Solidaridad europea
Años atrás, el Gobierno finlandés comprobó en carne propia cómo Rusia utilizaba la inmigración como arma política en su frontera. Finlandia cerró la frontera, pidió ayuda a Frontex y recibió millones de euros de fondos europeos. Lo que cabe esperar cuando un Estado miembro afronta una amenaza que supera sus capacidades. Por eso resulta indignante escuchar a la ministra del Interior, Mari Rantanen, calificar de “completo fracaso” la gestión española. Qué fácil es dar lecciones cuando el problema lo sufren otros y qué rápido desaparece la arrogancia cuando la crisis llama a la propia puerta. La solidaridad europea no puede ser un privilegio reservado al norte ni un derecho exclusivo de quienes se consideran alumnos aventajados de la Unión.

Loli Sefidari. Helsinki (Finlandia)

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