Bukele recibe de Trump el último espaldarazo para perpetuarse en el poder
El presidente de EEUU, Donald Trump, recibió por segunda vez en la Casa Blanca a su homólogo salvadoreño, Nayib Bukele, con quien constató su alianza. La cita fue simbólica al suponer un último espaldarazo a Bukele, quien días antes fue designado por su partido como candidato para un tercer mandato.
Gara, , 02-08-2026Nayib Bukele se ha convertido en uno de los máximos aliados de Donald Trump en América Latina. Prueba de ello es que el presidente estadounidense ha vuelto a recibir al mandatario salvadoreño para estrechar aún más su cooperación en contra del crimen organizado y de la inmigración irregular.
Ya en abril de 2025, nada más iniciarse su segundo mandato en la Casa Blanca, Trump abrió las puertas del Despacho Oval a Bukele. Aquel primer encuentro se tradujo en un acuerdo migratorio que permitió a Washington deportar a cientos de migrantes, la mayoría venezolanos, al Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), la megacárcel construida por Bukele para confinar a miles de líderes de las pandillas.
Desde entonces, la relación entre ambos mandatarios se ha afianzado hasta el punto de que Trump aprovecha cualquier ocasión para elogiar a Bukele, a quien considera «un gran aliado y una de mis personas favoritas».
Estos piropos están muy alejados de las críticas de organismos nacionales e internacionales que denuncian la muerte de más de 500 personas en las cárceles salvadoreñas desde la entrada en vigor del perpetuo régimen de excepción en marzo de 2022. Incluso el propio presidente de EEUU ha llegado a decir que las cárceles del país centroamericano son «muy duras».
Todo este respaldo ha supuesto un balón de oxígeno para la política represiva de Bukele, quien ha usado el régimen de excepción para detener a más de 90.000 personas, muchas de ellas de forma arbitraria y que han sufrido torturas en las cárceles. El Estado de derecho ha sido sustituido por un sistema en el que no se respetan los derechos humanos y con un poder judicial afín a los deseos del presidente salvadoreño.
La alianza entre ambos países también se ha visto reflejada en la participación de El Salvador, el pasado mes de marzo, en la cumbre Escudo de las Américas, realizada en Florida, y a la que acudieron los líderes latinoamericanos de derecha, entre ellos los presidentes de Argentina y Ecuador, Javier Milei y Daniel Noboa, respectivamente.
Sin embargo, la última reunión entre Trump y Bukele tiene alto contenido simbólico ya que ha tenido lugar pocos días después de que la militancia de su partido, Nuevas Ideas, designase al mandatario de El Salvador como candidato presidencial.
Nadie hace sombra a Bukele Nayib
Bukele buscará así su tercer mandato consecutivo, a pesar de que la Constitución de su país prohibía la reelección presidencial. Todo apunta a que volverá a arrasar en las elecciones previstas para febrero de 2027, dado que mantiene unos altos índices de popularidad, gracias a que la inseguridad se ha reducido de manera drástica, mientras que la oposición política es residual en la Asamblea Legislativa, limitada a tres de los 60 parlamentarios.
Absolutamente nadie hace sombra a Bukele en El Salvador ni se atisba un referente opositor que le pueda disputar la Presidencia. El mandatario ha acaparado todos los poderes, incluido el judicial, y actualmente, gracias a la presencia mayoritaria de Nuevas Ideas en la Asamblea Legislativa, salen adelante todas las reformas que plantea.
La más relevante fue la reforma constitucional de 2025 para eliminar el límite a la reelección. Lejos de criticar esta medida, Trump ha optado por abrir las puertas de la Casa Blanca a quien en 2021 se autoproclamó como el «dictador más cool del mundo mundial».
Se trata de un respaldo personal a quien puso a su disposición el Cecot en 2025 para la política migratoria de deportaciones más dura de Trump, rechazada incluso por la Justicia de EEUU.
A cambio de este ofrecimiento, el presidente estadounidense convirtió a Bukele en uno de sus principales adláteres, ensalzando su política de mano dura contra las pandillas, al contrario de lo que ha hecho con presidentes de izquierda, como el de Colombia, Gustavo Petro, a quien acusó de ser un líder del narcotráfico.
No obstante, a partir del 7 de agosto, Trump contará con un nuevo aliado en la región tras la victoria de Abelardo de la Espriella en las últimas elecciones de Colombia. Con Petro, el país sudamericano se había alejado de Washington, pero a partir de ahora, Estados Unidos contará con un socio que ha prometido construir prisiones de máxima seguridad, siguiendo el modelo de Nayib Bukele.
El pasado martes también dio comienzo en Perú el Gobierno de Keiko Fujimori, quien pretende estrechar la relación con Trump sumándose al Escudo de las Américas y construyendo una cárcel similar al Cecot.
Así, Bukele se ha convertido, gracias a su mano dura con las pandillas, en el modelo a seguir para otros mandatarios de la región, cada vez más escorada a la derecha y más leal a Trump.
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