Medidas militares contra la próxima «marcha verde»
«Es necesario tomar las medidas necesarias, eliminando el servilismo anélido de Sánchez y los suyos»
La Razón, , 03-08-2026El Rey de Marruecos ha demostrado que puede invadir y adueñarse de Ceuta cuando le venga en gana. Eufemismos aparte, lo ocurrido la semana pasada no ofrece dudas. Si España no quiere encontrarse de nuevo con una «marcha verde» y la fractura de la imagen internacional de nuestra nación, deberá tomar las medidas adecuadas que decidan las Fuerzas Armadas y las de Seguridad. Hay que hacer lo que Ceuta necesite para permanecer segura. Se trata de prevenir, no de curar.
Desconocemos si es cierto o no que el monarca marroquí tiene a Pedro Sánchez atrapado por los bajos conforme a la versión insidiosa de teléfonos intervenidos con conversaciones devastadoras para el presidente del Gobierno español. Lo que en todo caso resulta evidente son las genuflexiones, el Sahara al fondo, de Sánchez ante el rey de Marruecos.
Tanto en Ceuta como en Melilla, y por supuesto en las Islas Canarias, España tiene el deber histórico de establecer todas las medidas necesarias para que no se repita lo que ocurrió días pasados. Y aparte las imprescindibles medidas militares y de seguridad, habrá que reflexionar sobre las políticas.
Pedro Sánchez ha irritado en repetidas ocasiones al presidente de los Estados Unidos de América, es decir, a la primera potencia del mundo. Donald Trump puede organizar un par de bases en Marruecos, debilitar las de Rota y Morón y convertir a la nación africana en una potencia por encima de España. La ineficacia del Gobierno sanchista ha sentado las bases que desarticulan nuestra seguridad en el norte de África. Por otra parte, nadie con la cabeza sobre los hombros está contra la inmigración, siempre que sea legal y controlada. La inmigración repercute en la Europa unida y a ella corresponde establecer la política común para tratar esta cuestión. El vocerío en favor de los inmigrantes y su regularización masiva constituyen una llamada de locos, altamente perjudicial para España. Puede tener una explicación electoral si se le completa después con la concesión de nacionalidades, pero esa política partidista colisiona con el interés de nuestra nación y de Europa.
No es tiempo para verborreas estúpidas y soluciones ideologizadas. Está claro lo que una gran nación como España debe hacer con urgencia y eficacia, empezando por eliminar, conforme a lo escrito por Juan Manuel de Prada, el servilismo anélido de los dirigentes sanchistas.
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