De razzia, chantaje y caos en Ceuta

Todo debe ser investigado por parte de esta España que se nos escapa. Y el Congreso debería estar ya debatiendo qué ha pasado

La Razón, Elisa Beni, 03-08-2026

Si los veranos fueran los de antes, si dejaran algún lugar para los guiños y para la poesía, yo ahora, a lo Karen Blixen, podría acaso narrarles que yo tuve una casa en Ceuta, a la sombra de la colina de la Mujer Muerta, y que desde la terraza veía a diario la bahía sur, desplegándose hasta El Tarajal y, desde allí, en suave curva hasta el Rincón del M’dic, con la espléndida luz que hacía brillar las blancas kabilas como gemas incrustadas en las laderas de los montes. Malos tiempos para lírica y aún peores para ser español. Esos años en una ciudad angosta, casi opresiva, encajada entre dos mares y con un vecino de poco fiar, me impelen a comprender, en primer lugar, la angustia que tuvo y tiene que atenazar a los caballas. La presente y la futura porque, no nos llamemos a engaño, este acto de violación de soberanía es solo un aviso de lo que vendrá.

La gravedad de los hechos no puede esconderse en relatos propagandísticos, ya sean estos españoles o marroquíes, ya vengan a hacer leña del árbol caído los trumpistas, los sionistas o los populistas. La razzia contra la ciudad española sólo pudo producirse con la aquiescencia del régimen marroquí cuyo sátrapa descansaba en esos momentos a escasos 20 kilómetros de Ceuta, en su villa vacacional de Rincón, por cuya carretera tuvieron que desfilar las masas. El régimen no pudo ignorarlo y obviamente pudo organizarlo, porque las amenazas y los golpes se dan ya a través de las redes y todo régimen iliberal tiene métodos para controlarlas.

El CNI alertó sobre ello al Gobierno español y sólo cabe preguntarse si éste hizo caso omiso por ineficiencia o por sumisión. No caben muchas más preguntas. No hubo mafias. No hubo lectores avezados del español jurídico de las sentencias. Sólo hubo agitación, propaganda, invasión y caos.

Todo esto lo saben. Aquí lo relevante es la actitud del Gobierno respecto a las amenazas reales que acechan a la soberanía y la integridad territorial. Aquí conviene repasar los errores, las acciones y las inacciones que nos han llevado a ser presentados ante el mundo como un país bananero y sin capacidad de reacción. Un día eres campeón del mundo y al siguiente el caos barre tu territorio sin que tus dirigentes sepan o quieran hacer otra cosa que balbucir excusas, culpar a la internacional de ultraderecha o irse a la costa con playlist de jovenzano.

Cuando, en un acto de guerra híbrida te invaden con pobres gentes usadas como carne de cañón, no te voy a decir yo que dispares a dar, pero algo has de hacer. Este es el relato de lo que se dejó de hacer. No se usó al Ejército de forma disuasoria. Como se pudo ver en las imágenes, cuando finalmente un par de pelotones de Regulares fue destacado a la frontera, la gente que aún estaba en el agua allí se quedó, quieta, sin intentar en ningún momento agredir o desobedecer a los soldados. ¿Por qué desde el primer momento en que se comprobó la magnitud del desastre no se creó una barrera de legionarios, cerrando el paso a los que llegaban? No se imaginan el respeto que le tienen los marroquíes a La Legión. Imagino que tanto ellos como sus mandos se estarían comiendo los muñones en el acuartelamiento de García Aldave. Y si el Ejército no sirve para proteger Ceuta de la principal amenaza híbrida que tiene y tendrá la ciudad, ¿para qué los tenemos allí si ni para disuadir sirven? Diagnóstico:quiebra por renuncia del monopolio del uso coercitivo de la fuerza asignado al Estado.

Tampoco se reunió al Consejo de Seguridad Nacional, el órgano superior que asiste al presidente del Gobierno en la dirección de la política de Seguridad Nacional, que coordina la gestión de crisis y supervisa el Sistema de Seguridad Nacional. La mayor crisis de seguridad nacional vivida en décadas, mucho más grave que el amago separatista del minuto, no tuvo respuesta institucional. Un viaje relámpago para la foto, una explicación a todas luces falsa y seguramente pactada con Marruecos –al que se debió acudir implorando que arreglara el desastre– y un gobierno de Pancho Villa en el que cada uno daba explicaciones a su manera. Sánchez y mariachis hablando de mafias inexistentes, Rego pensando ya en cómo trasladar a toda esa gente a la península, los miembros de Sumar responsabilizando a Marruecos y, en última instancia, Margarita Robles mirando de reojo hacia ese país y resaltando que Ceuta y Melilla no se tocan y que el Ejército cumplirá su misión. Diagnóstico: ninguneo de la arquitectura institucional y del riesgo y personalización absoluta de la capacidad de decisión en una sola persona.

No llamamos siquiera a consultas a la embajadora marroquí. Es más, medio Madrid del poder estaba a esa misma hora cumplimentándola y bebiendo su champán en una recepción. A estas alturas, testuz baja, aún no lo han hecho. Tampoco debieron dejar al Rey que hiciera una declaración, que hubiera sido tan pertinente como la de aquel 3 de octubre, ya que tan malo es que unos digan que se te van unilateralmente como que los extranjeros decidan que pueden quitarte a otros. Esa nota de Zarzuela sólo puede ser una fórmula para soslayar la mordaza institucional a que el jefe del Estado es sometido por el Gobierno. Diagnóstico: sumisión diplomática y falta de la máxima representación de la nación.

Que un Gobierno deje a los pies de los caballos a los servidores del Estado no cabe en cabeza alguna que no sea la de Sánchez. Marlaska, en su inoperancia o en su obediencia, prefirió dejar por los suelos a los servicios secretos españoles, con fama internacional por su conocimiento del Magreb, que quedar en evidencia él o su señorito. Como ha hecho con la Guardia Civil, tan sola en aquella frontera, con sus directores imputados y su honor puesto en almoneda y como hizo Sánchez con los magistrados del Tribunal Supremo al intentar colgarles el marrón de la avalancha. Que no pase un día sin la pulla al juez. Lo cierto es que el pleito que cerró la Sala Tercera se arrastraba desde hacía más de un año y que tanto la solución medio tramposa de las boyas –para cumplir el requisito impuesto por la ley– o bien la reforma de la Disposición 10ª que dice que podrán ser rechazados en caliente los detectados «en la línea fronteriza mientras intentan superar los elementos de contención» podían haberse llevado a cabo.

Diagnóstico: redactas mal las leyes, dejas agujeros y te quejas luego de que los jueces se atengan a lo que dicen y no hagan lawfare. Tampoco le pones remedio.

El caos es de tal magnitud, la ausencia del Estado tan flagrante que no alcanzo a saber si es producto de un infame chantaje o de una inutilidad galopante. Todo debe ser investigado y no, como dice Robles, por parte de Marruecos, que sabe perfectamente lo que ha pasado sino por parte de esta España que se nos escapa entre los dedos y de las instituciones democráticas que han colonizado y desnaturalizado, incluido ese Congreso que ya debería estar debatiendo qué ha pasado y cómo se ha respondido.

Esta patria nuestra es ya una sombra de lo que ha sido. Aunque, tranquilos, que el edecán Bolaños insiste en que «España nunca había ido tan bien en su historia, lo mires por donde lo mires».

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