La hostelería que sostienen los inmigrantes en Santiago
El emprendimiento liderado por extranjeros ayuda a revitalizar la actividad económica local
La Voz de Galicia, , 03-08-2026Las calles de Santiago llevan años nutriéndose de sabores extranjeros, y en el 2025 la ciudad contaba con al menos 8.000 residentes foráneos, de acuerdo con el Censo Anual de Población del INE. Al reto que supone emigrar y empezar de cero en un lugar desconocido, algunos de los nuevos residentes de la capital gallega han decidido echar raíces en su nuevo hogar y embarcarse en otro desafío: emprender.
La venezolana Paola Morán lleva una década en Compostela, aunque solo recientemente se le presentó la gran oportunidad para montar su propio negocio. Mordisco y Salsa, en la avenida de Rosalía de Castro, es la propuesta con la que busca traer el sabor de su natal Maracaibo a las tierras gallegas. Hace tres meses la maracucha inició este proyecto con el apoyo de su cuñada, Alexandri Urdaneta. Empezaron con solo 600 euros en el bolsillo, pero en poco tiempo han logrado una gran acogida. «Muchos gallegos emigraron a Venezuela en su momento, y aquí pueden encontrar un recuerdo de aquellos años», considera Morán.
Aun así, tanto ella como su socia tenían claro que querían que fuera un lugar en el que todos se sintieran bienvenidos. «También servimos zorza y raxo. Vemos que en la zona hay muchos trabajadores, así que queremos ampliar los platos combinados y ofrecer menús del día», apunta. Su objetivo es claro: que la convivencia sea la esencia del local.
Irene Zoco y Jesús Pumar, dueños del restaurante Le Coq
Irene Zoco y Jesús Pumar, dueños del restaurante Le Coq JACOBO RODRIGUEZ
Reinventarse lejos de casa
Otros que tienen un proyecto ya consolidado son Irene Zoco y Jesús Pumar, venezolanos descendientes de emigrantes gallegos que hace nueve años fundaron el restaurante Le Coq, en la rúa Santiago de Chile. Con más de dos décadas residiendo en Galicia, su emprendimiento surge como respuesta a una crisis. «Yo era arquitecta y ejercí aquí, pero hubo una época en la que se paró bastante el tema de la construcción, así que tuve que buscar otra salida», explica Zoco. A pesar de no tener experiencia previa en el mundo de la hostelería, gracias a algunos trabajos sí que pudo aprender cómo funcionaba la dinámica de los restaurantes. Así, en el 2017 apostaron por una alternativa doblemente especializada, pues aunque su producto principal es el pollo, su carta está cuidadosamente diseñada para ofrecer opciones a las personas celíacas. Toda una propuesta elaborada con productos frescos y de origen local.
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Es una iniciativa por y para Santiago, pero en la que también reinventan la comida tradicional de dos culturas que forman parte de la historia de ambos. Además, por petición de los clientes, este año comenzaron a incorporar más opciones venezolanas, lo que les ha permitido dar a conocer su gastronomía y lograr que todo el que visite el establecimiento se quede con un buen recuerdo de ella.
Eglys Rosina Figueroa, de la cafetería O Parlamento
Eglys Rosina Figueroa, de la cafetería O Parlamento JACOBO RODRIGUEZ
«Yo he estado en Madrid, pero cuando voy, ya quiero regresar a Santiago», comenta la venezolana Eglys Figueroa, de la cafetería O Parlamento, en la rúa da Pastoriza. Llegó a España después de haber pasado unos años ahorrando en Panamá, y gracias a una conocida acabó en la capital gallega en el 2021, aunque ese primer año fue muy complicado. Vino con sus dos hijas, y en los primeros meses tuvieron que depender de ayudas para sobrevivir. «Estuvimos prácticamente en la calle, pero el mismo día que obtuve mi permiso de residencia conseguí trabajo, por lo que inmediatamente pedí que me dieran de baja de todos los subsidios. Yo ya podía salir adelante, así que quería que todo lo que me dieron a mí fuese a una persona que ahora lo necesitara más», relata.
Empezó a trabajar como cocinera y ahí aprendió a dominar la gastronomía gallega. En el 2024 se le presentó la oportunidad de reabrir O Parlamento, y en solo dos años ha logrado consolidar una clientela fiel, que visita el local tanto por su gran cocido como por su conocida tortilla.
Grisel Rodríguez y Raúl Perera, del bar Témpora
Grisel Rodríguez y Raúl Perera, del bar Témpora JACOBO RODRIGUEZ
Pero los venezolanos no son la única comunidad emprendedora. Durante la pandemia, Grisel Rodríguez y Raúl Perera, originarios de Cuba, tomaron el relevo del bar Témpora, en la rúa de Melide. Su anterior jefe —y propietario del local— los animó a encargarse del establecimiento, y admiten que ha sido un apoyo fundamental en estos años. «En un principio quería emprender para poder ayudar a mi familia», señala Grisel Rodríguez, aunque antes de emigrar nunca habían trabajado en hostelería. Después de años formándose y con un negocio consolidado, su proyecto les ha permitido tener independencia y, además, crear una pequeña comunidad.
Edgar Rubio y María Cotrina, de la cafetería de especialidad Moito Coffee
Edgar Rubio y María Cotrina, de la cafetería de especialidad Moito Coffee SANDRA ALONSO
Precisamente, siguiendo por la rúa de Melide se encuentra Moito Coffee, una cafetería de especialidad a cargo de Edgar Rubio y María Cotrina, procedentes de Perú, pero que llevan ya catorce años residiendo en Compostela. Con amplia experiencia trabajando en hostelería, se animaron a apostar por una iniciativa propia, pero Rubio confiesa que el inicio no fue tan fácil. Su plan era emprender en el 2018, no lo lograron. Luego montaron una tienda de ropa, pero tampoco funcionó. Finalmente, Moito Coffee surgió el año pasado con el fin de ofrecer un producto diferente a la zona. Al ser una cafetería de especialidad, los precios ahuyentaron inicialmente a los vecinos. «La gente fue un poco reacia al inicio, pero una vez nos dieron una oportunidad, empezaron a valorarlo», señala. Una oportunidad que les ha permitido ofrecer algo a cambio a la ciudad en la que volvieron a empezar.
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