La operación de Ceuta deriva en crisis humanitaria y fuerza a tomar posiciones claras
Gara, , 02-08-2026Los sucesos de Ceuta se han ido identificando poco a poco como lo que son: una crisis humanitaria con motivaciones geopolíticas. Son al menos 67 las personas ahogadas y hay 7.000 menores entre las casi 70.000 personas que cruzaron la frontera por el Tarajal, de las cuales la inmensa mayoría ya ha sido devuelta a Marruecos.
El régimen de Mohammed VI propició este éxodo, utilizando una vez más a su población, especialmente a una juventud pauperizada y desesperada, como arma de presión diplomática.
Hay tres dimensiones indivisibles a la hora de analizar lo sucedido: la puramente geopolítica, la política estatal y europea, y la humanitaria o ético-política.
INJERENCIAS DENTRO DE UNA AGENDA INEQUÍVOCA
En primer lugar, Rabat ha enviado un mensaje a Madrid tras el acercamiento de Pedro Sánchez a su adversario regional, Argelia, con la energía y el conflicto del Sahara como telón de fondo.
Por otro lado, se ha manifestado la voluntad de EEUU de castigar al Gobierno español, sumándose de forma obscena a las maniobras de la derecha española para forzar un cambio político.
El Departamento de Estado afirmó que «si España tuviera su propio presidente Trump, esto no sería un problema. Los ciudadanos de España deberían tomar eso en consideración». Al votar, se entiende.
Mientras tanto, consideran que «Marruecos ha sido un pilar de estabilidad y seguridad regionales», reivindican los Acuerdos de Abraham que normalizaron las relaciones con Israel, y defienden «la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental» y «la propuesta de autonomía de Marruecos».
Esta injerencia se inscribe en la agenda reaccionaria, coordinada y con impulso global, para tumbar al Gobierno de Sánchez. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, ejerció de ariete y dejó en suspenso el tratado de Schengen con el Estado español.
En Europa, la derecha combina sin complejos racismo cruel e ignorancia colonial. Hablan de «invasión» cuando ninguna de esas miles de personas ha salido de África. Con todo, las palabras clave en todo esto no son África ni Europa, sino personas.
LUCIDEZ FRENTE A LA DESVERGÜENZA
A pesar de todo, el Gobierno de Sánchez ha preferido salvaguardar su relación con Marruecos, a quien financia fuertemente para que controle los flujos migratorios. Para justificar su postura, se ha escudado en las mafias y en una sentencia puntual del Tribunal Supremo español que hacía una lectura garantista de la infame ley de extranjería. Claro que hay mafias, pero usarlas para desviar la atención de la responsabilidad de Marruecos es un error.
En este sentido, Sánchez fue radical en su respuesta a Meloni, pero falaz en su postura respecto a Mohammed VI. Revertir la traición al Sahara sería una señal a la altura del ataque sufrido. Tiene respaldo parlamentario y social para hacerlo. De nuevo, ha resistido otro golpe, pero salir fortalecido o debilitado depende de tener una estrategia clara y veraz.
QUE SE RECONOZCA LO VASCO POR LA SOLIDARIDAD
En Euskal Herria, esta crisis llega cuando, por un lado, el lehendakari Imanol Pradales mostraba su apoyo al Aita Mari, que está en Libia salvando vidas y, por otro, el alcalde de Donostia, Jon Insausti, prohibía que los vecinos den cenas a, entre otras, las personas que sobrevivieron a esas rutas. Extraño dilema entre las posturas de León XIV y un concejal del PP.
Frente a la geopolítica del cinismo y la política del miedo, reclamar derechos humanos y ser solidarios no es un acto de ingenuidad, sino una base ética y política sobre la que seguir construyendo la nación vasca. Con bondad, coherencia y políticas eficaces.
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