El Gobierno estima que 48.300 de las 60.000 personas llegadas a Ceuta en su mayor crisis migratoria han salido ya
La «avalancha» de personas que cruzaron la frontera se ha saldado hasta ahora con la muerte de más de sesenta extranjeros que intentaron llegar a nado
Canarias 7, , 03-08-2026El caos afloja en Ceuta después de dos días de un colapso sin precedentes. Tras la llegada de miles de migrantes a la ciudad autónoma en las últimas jornadas el Gobierno autonómico las cifra en 60.000 y el Ministerio del Interior en 50.000, los servicios fronterizos comenzaron a registrar y un cuantioso goteo de retornos. Según las estimaciones del Ejecutivo de Pedro Sánchez, las salidas desde Ceuta hacia Marruecos se cifraban, a mediodía, en 25.000 personas, lo que equivalía a 150 por minuto. Todas ellas de carácter voluntario, según precisó el departamento de Fernando Grande-Marlaska. A primera hora de la tarde, esta cifra crecía hasta las 37.500; es decir, un 62,5% de las arribadas totales. Y a medida que avanzaba el día elevaba el dato hasta las 48.300, lo que equivale al 80,5%. Pero la crisis deja tras de sí una cuantificación mucho más lacerante: al menos 57 personas han muerto de la parte del drama de la que hay certeza, un balance letal que sube a las 61 si se suman los cuatro cuerpos hallados en Málaga arrastrados por la corriente.
La inmensa mayoría de los extranjeros que en los últimos días, y de manera más intensa este jueves, llegaron a Ceuta tienen origen magrebí cerca de un 80%, según los cálculos de organizaciones humanitarias. Son los protagonistas de lo que los agentes de la Guardia Civil y la Policía Nacional han calificado como «una auténtica avalancha humana». Pero las cifras de esta crisis migratoria no se limitan únicamente al número de llegadas y salidas, o a los incidentes que se han podido registrar, todos ellos en territorio marroquí, donde las autoridades tuvieron enfrentamientos con algunas de las personas que trataban de cruzar a la ciudad autónoma. Está el balance de fallecidos. Hasta las 16.30 horas de este viernes, esta cifra se elevaba hasta más de sesenta: los 57 hallados por Salvamento Marítimo en la costa ceutí y los cuatro desplazados por el oleaje hasta el litoral malagueño.
Pese a que todavía hay migrantes afincadas cerca de la frontera con Ceuta, el colapso de la ciudad autónoma ha ido entrando en vías de aligerarse, con el compromiso del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de visita en la ciudad autónoma, y el presidente de ésta, Juan Jesús Vivas, de «colaborar» para restituir la «normalidad» lo antes posible en un enclave con los comercios cerrados y el miedo asentado entre la población ante el descontrol.
El sobrepasado sistema de acogida
Los cerca de 60.000 migrantes llegados, a un ritmo de 300 por hora, equivalen un 71,77% de la población ceutí, cuyo censo se sitúa en torno a los 83.600 habitantes. De todos ellos, muchos eran menores, aunque todavía no ha trascendido la cuantificación oficial. Pero sí se estima que también podrían haber sido miles, unos 7.000 niños y adolescentes. Por ello, y teniendo en cuenta que la ciudad ya se encontraba desde finales de agosto del año pasado en contingencia migratoria, la Administración del Estado, a través del Ministerio de Juventud e Infancia, y los responsables locales trabajan para dar respuesta «a la mayor celeridad posible» a las demandas de ese colectivo especialmente vulnerable.
Según explicó Vivas tras la reunión mantenida con el presidente del Gobierno, el «caos» desatado podría haber dejado a muchos de estos niños, que llegan sin acompañamiento de un adulto, durmiendo en la calle. El jueves por la mañana ya había 750 menores dentro de los recursos desplegados.
Cuarenta y una personas han muerto en el mar y miles han pasado la noche a la intemperie en una ciudad desbordada
Más allá de las cifras, la ciudad se ha visto en estas 48 horas completamente desbordada. De hecho, miles de jóvenes pasaron la noche en parques, plazas, portales, azoteas y montes próximos a las barriadas, mientras otros deambulaban por el centro y los paseos marítimos sin alojamiento ni un destino concreto. Muchos comercios cerraron sus puertas temporalmente ante el miedo de que se pudiesen producir saqueos.
Una situación, la de no tener un lugar en el que poder abastecerse, que ha motivado que muchos de los inmigrantes emprendiesen el camino de retorno. Y es que el centro de acogida para adultos que hay en la ciudad, con capacidad para 512 personas, está lleno por encima de sus posibilidades. Por ello, los que cruzaron la frontera a partir del miércoles acabaron por unirse a los que se encontraban varados desde hacía días en las puertas de estas instalaciones, esperando a que comenzasen las derivaciones hacia la Península y que, en consecuencia, algunas plazas se fuesen liberando.
Pero Ceuta no es la única que ha sufrido estos días una saturación de sus sistemas. En Melilla, las autoridades decidieron este jueves por la noche cerrar las fronteras con Marruecos ante lo que aseguraron que estaba siendo un «importante repunte» de las llegadas, que temían que pudiese derivar en una situación similar a la vivida en la otra ciudad autónoma. Aunque en un principio cuantificaron el número de cruces de frontera en 400, este viernes la delegada del Gobierno allí, Sabrina Moh Abdelkader, lo límitó a 130.
La frontera en esta ciudad permaneció cerrada durante todo el día, pese a los centenares de extranjeros que esperaban para intentar pasar a Marruecos. Los planes pasaban por reabrirla a última hora, pero un nuevo intento de cruce por parte de medio millar de ciudadanos procedentes de territorio magrebí obligó a movilizar varios dispositivos policiales para intentar evitarlo. Una situación que provocó que la vuelta a la normalidad tuviese que demorarse hasta que estas personas hubiesen abandonado la zona.
Las impactantes imágenes de la nueva crisis migratoria
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El despliegue militar
La intervención del Ejército, un movimiento que el Gobierno ya llevó a cabo durante la crisis migratoria de mayo de 2021, fue determinante para poder despejar parcialmente la carretera que comunica la frontera con el resto de Ceuta. Fuentes de las fuerzas de seguridad desplegadas en la zona señalaron que el objetivo inmediato había sido impedir que nuevos grupos se dispersaran por el casco urbano.
Las unidades que han trabajado durante el jueves terminaron exhaustas después de una jornada de entradas continuas, rescates en el mar, traslados sanitarios y labores para ordenar a las personas que alcanzaban territorio español.
El Ejército ha canalizado a los recién llegados hacia las naves fronterizas para evitar su dispersión por el casco urbano
El refuerzo militar y policial ha permitido canalizar mejor las entradas, pero no detenerlas. La ruta del espigón ha continuado abierta de hecho durante la mañana. La mayoría de las personas no ha tenido que nadar, sino que ha avanzado por la playa y las zonas de escasa profundidad hasta superar el límite fronterizo.
El espigón del Tarajal se ha convertido en un paso de doble sentido entre quienes entran y quienes regresan a Castillejos
La Guardia Civil mantuvo seis embarcaciones en las inmediaciones del espigón. En el agua siguieron apareciendo nadadores entre numerosos flotadores, aunque la mayor parte del flujo se concentró en las primeras horas del día en el paso a pie junto al muro fronterizo. El Tarajal fue el paso franco para la mayor parte de los hombres jóvenes, mujeres, familias completas, niños pequeños, menores no acompañados y personas de edad avanzada que se adentraban en territorio español.
Al otro lado de la frontera, los arenales próximos a Castillejos continuaron llenos. Desde Ceuta se pudieron observar concentraciones en la playa, grupos en las laderas y nuevas personas que se aproximaban hacia el litoral pese a las cargas policiales desarrolladas, de manera puntual, por las autoridades marroquíes, que habían desplegado unidades antidisturbios, vehículos blindados, gases lacrimógenos y cañones de agua para dispersar a quienes se aproximaban por carretera o intentaban alcanzar la valla.
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