Canarias, ¿aguas marroquíes?

Canarias 7, Rafael Muñoz Abad Doctor en Marina Civil, 03-08-2026

¿Puede Marruecos extender la soberanía y jurisdicción de sus aguas sobre el archipiélago canario? No, se acabó el artículo; pero vamos a leer la letra pequeña de la afirmación, pues hay mucho que contar.

Las Islas Canarias no son un Estado archipelágico, pero sí un archipiélago de Estado. En otras palabras, solo un Estado archipelágico, exclusivamente compuesto por islas, caso de Filipinas o Indonesia, puede ejercer soberanía sobre las aguas interinsulares hasta un límite de unas 100 millas náuticas. Canarias forma parte de un Estado no archipelágico como es España. ‘Grosso modo’, estas premisas tornan los corredores interinsulares entre Tenerife, Gran Canaria y Fuerteventura, y el triángulo entre las islas menores occidentales, en aguas internacionales donde priman dos principios: el derecho de libre navegación, ajeno al paso inocente, y la internacionalidad de las aguas.

Al otro lado de la disputa de las fronteras marítimas está Marruecos. Un Estado que de momento no ejerce proyección marítima activa más allá de consolidar su control sobre los caladeros del Sahara y dibujar algún proyecto offshore.

Marruecos, como cualquier otro país ribereño, tiene derecho a 12 millas jurisdiccionales más otras 12 de zona contigua donde no hay soberanía. Las mismas que España ejerce en cada una de las islas del archipiélago. Después está la cuestión de las ZEE (zonas económicas exclusivas), que es donde empieza el debate serio con el vecino.

¿Qué es una ZEE? Se trata de un área oceánica en la que el Estado ribereño tiene diversas jurisdicciones hasta las 200 millas. Las más destacables son los derechos de emitir licencias de pesca industrial o explotación de los recursos minerales del lecho marino; aparte de cuestiones medioambientales. La ZEE no conlleva soberanía, pues forma parte de las aguas internacionales que empiezan en la milla 13, donde precisamente acaba la soberanía del Estado ribereño.

Entre Fuerteventura-Lanzarote y la costa del Sahara, ocupado por Marruecos, no hay espacio para que ambos Estados, España y Marruecos, puedan tener esas 200 millas que determinan la ZEE. La solución se llama mediana. Por esa razón, los Estados, en función de los caprichos de la geografía marítima, firman una mediana y un lado es tuyo y el otro mío.

Marruecos no puede pretender una ZEE de 200 millas pues lesionaría las 12 millas jurisdiccionales de España ejercidas en cada isla del archipiélago. De igual manera, España no puede extender su ZEE hacia el oeste pues invadiría las aguas territoriales alauitas con el solapamiento de la cuestión del Sahara de por medio. Una vez más, la solución es la citada mediana al oeste de Canarias para delimitar las ZEE.

Después, para complicarlo aún más, tenemos las áreas de responsabilidad en salvaguarda de la vida humana en la mar. Las denominadas áreas SAR (‘search and rescue’). Polígonos regulados por el convenio internacional SAR79 que forma parte del ordenamiento jurídico español. Áreas que pueden solaparse con la ZEE. Áreas que no conllevan soberanía pero sí obligación de dar respuesta a situaciones de emergencia o escenarios medioambientales. Y aquí se plantea otra discrepancia con el vecino. El área SAR de España en Canarias es un inmenso polígono que se estira hasta el paralelo de latitud 21º N, al oeste de Mauritania, casi 400 millas náuticas al sur de Gran Canaria. Un área de responsabilidad SAR cuya extensión casi dobla en kilómetros cuadrados la superficie de la España peninsular. Un reto técnico, operativo, pero también humano.

Marruecos ha ocupado el Sahara, pero poco o nada quiere saber de responsabilidades en materia SAR y mucho menos medioambientales. Básicamente porque no tiene una agencia de seguridad marítima al uso y todo recae sobre una armada mínima.

Astuto como un gato moro de la kasbah, el rifeño sí se preocupa por saber quién pesca en los ricos caladeros de la ZEE del Sahara; en cobrar y extorsionar con la emisión de licencias de pesca a la Union Europea; y en tantear la respuesta de España en lo relativo a estirar su ZEE hacia el atlántico abierto para coquetear con la futura explotación de los recursos minerales del monte submarino Tropic.

Las operaciones de salvamento marítimo recaen, así, en su práctica totalidad sobre los presupuestos de España, pues Rabat suele argumentar que, o bien no tiene medios o simplemente pasa del tema. Y parece razonable que si te quedas con el Sahara, también te encargues de las operaciones SAR en las aguas adyacentes.

¿Por qué España no ha arrastrado a Rabat a una mesa de negociación para rediseñar el polígono SAR al sur de Canarias y repartir las responsabilidades? Si les dijera qué personaje político fue el enviado a Rabat para un amago de negociación lo íbamos a flipar… Pues está ahora en el talego.

Lo cierto es que si navegas por aquí, lo mejor que te puede pasar es que te atienda España y no Marruecos. España es un Estado garantista en la mar y tiene la mejor agencia de seguridad marítima europea. Marruecos no.

Marruecos es ese vecino incomodo con el que estás condenado a entenderte, lo cual no te exime de ejercer una diplomacia responsable y no el actual servilismo. Rabat es docta en leer los estadios de debilidad institucional española para sacar tajada, y hace bien jugando sus cartas, que son la enfermedad autoinmune de una España que atraviesa una de sus peores crisis de identidad, que la ha tornado en un Estado débil e inoperante que con ello arrastra a Canarias.

La titularidad o estatus de las aguas del Sahara occidental, exprovincia española desde 1976 y proceso aún por resolver, conste en acta, es un contencioso tremendamente incómodo para España cara al cual ejerce una bochornosa dejadez de funciones. Indolencia e irresponsabilidad histórica. Solo la llegada de un indecente político ha ‘solucionado’ el problema diciendo que sí en todo al vecino.

¿Puede Marruecos ejercer la titularidad de las aguas del Sahara occidental? No sobre el papel. No, porque España aún es la potencia administradora del territorio, o eso dicta la resolución de la ONU para la descolonización. Ergo debe tutelar el referéndum con el censo de 1974. ¿Dónde está la diplomacia española en esta cuestión? Postrada.

¿Por qué se trata de un tema tabú en Moncloa? Marruecos es aliado prioritario de Washington e Israel para el Magreb y la lucha antiterrorista; además de ser un socio igualmente prioritario para la UE en materia de inmigración, inversión, agricultura y pesca. Ahí es nada. Es más barato el tomate moro que el canario. El peso de Rabat en EE. UU. es mayor que el de España, y en estos tiempos escorados a la izquierda irracional, España [ya] no es un país simpático para el Tío Sam.

Marruecos aún no ha terminado de ser un actor determinante en la geopolítica marítima macaronésica. Sus alianzas tecnológicas en el sector offshore con Reino Unido e Israel pueden conferirle una ventaja notable en pocos años ante la desidia española para no molestar. Su flota mercante es inexistente, pero sí está desarrollando una proyección pesquera regional importante. Su poder naval, el peso de tu armada, es irrelevante. La ‘Royal Navy’, como dicen ellos, es una fuerza menor, centrada en la vigilancia costera y control de la ZEE. No tiene aviación naval ni capacidad de proyección más allá de las 12 millas, y cuando hacen ejercicios navales costeros la principal amenaza para Canarias son las sandeces amarillistas provenientes de parte de la prensa insular de pandereta y no lo que Marruecos pueda tener.

No hay, por lo tanto, una amenaza en forma de fronteras marítimas sobre Canarias, pues una declaración de extensión de ZEE es un papel mojado si no tienes una fuerza naval que la patrulle.

Marruecos da prioridad en su política marítima al desarrollo portuario del Mediterráneo. El eje Agadir-Casablanca podría ser una sombra para el puerto de Las Palmas. Lo que sí tendría, en un hipotético escenario de crisis, es una seria capacidad de atacar el tráfico de buques mercantes que realizaran ‘sealift’, transporte logístico a Canarias, por medio del poderoso binomio que podrían formar sus F-16 Block 72 Viper y el misil antibuque Harpoon; todo de fabricación estadounidense. Todo en el radio de acción de las derrotas Cádiz-Canarias. Después, de trasfondo, está la tímida operatividad de la Armada española, que procura no deambular [mucho] en las aguas al sureste para que el vecino no se ofenda con presencia naval en ‘su’ ZEE.

La cuestión relativa la jurisdicción en materia medioambiental en las ZEE de ambos países se antoja especialmente importante para Canarias por su dependencia absoluta del sector turístico. ¿Qué pasaría si se produjera un accidente medioambiental grave al noreste de Canarias, en la ZEE de Marruecos? El peor escenario sería el de un gran petrolero con casi un millón de barriles de crudo o fuel pesado que generara una marea negra que por viento y corriente podría afectar a las islas centrales y orientales. Marruecos no tiene medios para la lucha contra la contaminación; no tiene esa agencia de seguridad marítima y sabe que su vecino le solventará la situación amparándose en la colaboración interestatal del citado convenio SAR79. Marruecos solo quiere competencias, pero no obligaciones.

En este apasionante escenario, donde por igual se solapan el derecho marítimo, los intereses de explotación pesquera y mineral del lecho oceánico y la proyección geoestratégica de dos Estados que están condenados a entenderse, con un archipiélago atlántico de por medio, anecdóticamente se cuela la intermitentemente [cansina] cantata del nacionalismo de platanera y hormigonera sobre ese engendro llamado «mar canario».

No, no hay mar canario más allá de las aguas territoriales españolas ejercidas en cada isla y el polígono ZEE que podría estirarse hacia el atlántico abierto hasta las 350 millas con la esperada protesta de Rabat.

¿Para qué quiere España más ZEE en Canarias si la flota pesquera está en decadencia? O si hay una negativa a realizar prospecciones en búsqueda de recursos minerales, prospecciones que Marruecos no dudaría en llevar a cabo llegado el momento.

¿Acepará España la reciente delimitación en la que Marruecos se apodera ‘legalmente’ de las aguas del Sahara en un acto de soberanía unilateral? En un golpe de timón, sin sopesar las consecuencias, España, en un ejercicio de irresponsabilidad histórica, [ya] ha entregado el Sahara a Marruecos. Hace tiempo que España es un actor marítimo despreocupado; no hay una política marítima definida y eso lo paga una realidad atlántica, no mesetaria, como es Canarias.

Marruecos, sabedor de que a la UE la tiene cogida por sus partes, presionará con sus habituales torniquetes en materia de revisar los acuerdos de pesca o ser más o menos laxo y permeable a la hora de controlar la salida de pateras desde sus costas hacia el sur de España y Canarias. O de vez en cuando enviar a miles de Yamales y Fátimas a invadir Ceuta en un entreno para una futura marcha verde 3.0.

Marruecos empata o gana y se saldrá con la suya, pues le respalda la administración USA-Israel y más si hay un republicano en la Casa Blanca. Francia, cual aliado histórico del reino alauita, y los fuertes intereses económicos españoles en suelo marroquí terminan de sentenciar la cuestión. A la vez, el rifeño sabe que no puede proyectar los límites de su ZEE en el Sahara. Primeramente porque no le pertenece y en segundo lugar porque podría solapar las aguas de interés económico exclusivo del Estado español ejercidas al suroeste de Canarias. La solución se citó anteriormente y pasa por firmar una mediana y resolver el contencioso del Sahara ocupado por Rabat, pero eso ya les adelanto que no pasará. Después está la cuestión de la final del Mundial 2030, que ojalá sea España-Marruecos y se juegue en Las Palmas…

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