Feijóo sitúa el foco en Marruecos y exige que el Congreso abra en agosto para reformar la Ley de Extranjería

«Las fronteras no se defienden improvisando boyas», ataca a Sánchez el líder del PP, que tilda de insuficiente su reacción y reclama que la «prioridad diplomática» caiga sobre el reino alauí

Canarias 7, Pedro Marín, 03-08-2026

El Partido Popular tiene claro quién es el responsable de la crisis migratoria abierta en Ceuta, que provocó en horas la llegada de 60.000 inmigrantes procedentes de Marruecos: el reino de Marruecos. Así lo transmitió Alberto Núñez Feijóo en un comunicado difundido poco después de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, señalase a las mafias como las principales culpables de la oleada de migrantes que han alcanzado las costas ceutíes los últimos días. «La prioridad diplomática es Marruecos», señaló Feijóo, al tiempo que alertó de que España no puede aceptar que el control de su frontera dependa de «una decisión ajena, porque eso no es un problema técnico, sino una humillación». En paralelo, y ante la sentencia del Tribunal Supremo que veta la devolución ‘en caliente’ de los migrantes cuando estos se desplazan a nado, Feijóo pidió que el Congreso abra sus puertas este agosto para modificar la Ley de Extranjería, adaptarla a las posibilidades judiciales y no dar lugar a que se repita una crisis de este calibre. «No se asegura improvisando boyas en el mar», advirtió a Sánchez.

Con esta rotundidad se expresó el líder del PP en su escrito, en el que apunta al estado de Mohamed VI como el principal causante de la crisis afrontada por Ceuta, que ha costado la vida a más de medio centenar de personas, según los últimos datos del Ministerio del Interior. Por ello, Feijóo tachó de «insuficiente» la respuesta ofrecida por el jefe del Ejecutivo desde la ciudad autónoma, en la que eximió a Marruecos de cualquier responsabilidad en la llegada a nado de decenas de miles de sus ciudadanos a la ciudad ceutí, a pesar de que tildó lo ocurrido como «ataque» y «violación de la integridad territorial» de España. Sánchez argumentó que la crisis migratoria fue consecuencia de una «lectura interesada» por parte de las mafias, que se dedican al tráfico de personas, del reciente fallo del alto tribunal. De hecho, volvió a agradecer la colaboración con las autoridades marroquíes a la hora de atajar la emergencia migratoria.

El líder del PP calificó la situación como «crisis de soberanía»

Pero aunque lo ciñó a tan sólo en un párrafo de su comunicado, Feijóo sí quiso centrar la atención en Marruecos, catalogándolo como la «prioridad diplomática» a la que debe atender el Gobierno de España en estos momentos, «sin que ningún otro frente diplomático pueda desplazar a éste». Además, avisó al Ejecutivo de que los socios europeos «no son los enemigos de la Nación, sino los aliados de España en la defensa de la frontera exterior», en relación al pulso mantenido con Italia, con la petición de la presidenta transalpina, Giorgia Meloni, de suspender el espacio Schengen con España; una exclusión que la primera ministra ha hecho efectiva para su país. El líder del PP asumió así la gravedad de los hechos no solo como un problema migratorio que los populares tachan de «invasión», sino como una «crisis de soberanía» que supera la abierta entre España y Marruecos en 2021 a raíz de la acogida en el país del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, para recibir asistencia hospitalaria.

Una evaluación que no hace otra cosa que intensificar la oposición que el PP ha mantenido contra el acercamiento que ha ido tejiendo el Gobierno de España con la monarquía de Mohamed VI, una estrategia que cristalizó con el golpe de timón que dio Sánchez al reconocer la soberanía de Marruecos sobre el Sahara Occidental asumiendo el plan de autonomía que promueve el reino alauí en la región. Un cambio histórico en la línea diplomática mantenido por España que los populares censuraron severamente tanto en el fondo como en la forma, y que fue el detonante para que la formación liderada por Feijóo desplegara toda una estrategia combativa para denunciar el curso que estaban tomando las relaciones con Marruecos. Además, en Génova no ven que esta estrategia esté dando sus frutos en materia de inmigración, ya que lo que está evidenciando es que Rabat utiliza los flujos migratorios como un instrumento de presión.

Este cuestionamiento del planteamiento del Gobierno en la cuestión saharaui y en la proximidad con Marruecos ha llegado incluso a la prensa del país vecino, que ve con recelo un hipotético cambio de signo político en La Moncloa en las próximas elecciones generales. De hecho, Feijóo se lo advirtió en mayo de 2022 al primer ministro marroquí, Aziz Ajanuch, aunque lo justificó por el desconocimiento de los compromisos adquiridos por Sánchez con el reino alauí. Unas sospechas que aumentaron más aún cuando el delegado del Frente Polisario en España, Abudulá Arabi, acudió al Congreso Nacional del PP celebrado el año pasado.

Las regularizaciones
Pese a que el secretario general del PP, Miguel Tellado, movió ficha rápidamente, tras las primeras incursiones en suelo ceutí, para arremeter contra Sánchez por provocar un ‘efecto llamada’ al legalizar la situación a «más de un millón de inmigrantes de un día para otro», Feijóo fue más cauto en sus palabras y no hizo mención alguna a la regularización extraordinaria promovida por el Ejecutivo este año; aunque en una primera carta publicada en la noche del jueves, sí que atacó al presidente por mantener una política migratoria «irresponsable, que deriva en crisis de esta magnitud». El Ministerio de Exteriores ha rebatido que se mezclen ambas cuestiones constatando que los inmigrantes llegados a la costa ceutí no podrían acogerse a ese proceso.

Feijóo sitúa el foco en Marruecos y exige que el Congreso abra en agosto para reformar la Ley de Extranjería
«Hay que echarlos a todos. Y si no lo hace el Gobierno, tendrán que ser los españoles»
Santiago Abascal

Por su parte, el líder de Vox, Santiago Abascal, fue más allá y alertó de que los marroquíes que llegaron a Ceuta estos días «no vienen huyendo de ninguna guerra, ni de pobreza», por lo que la situación no era nada más y nada menos que una «invasión». «¡Hay que echarlos ya! ¡A todos! Con los medios que sea. Y si el Gobierno no lo hace tendrán que ser los españoles solos», esgrimió Abascal, endureciendo aún más el tono en otra publicación al señalar al jefe del Ejecutivo como responsable de «cada violación, cada puñalada, y de cada sablazo al bolsillo de los españoles para mantenerlos». En otro mensaje publicado en sus redes sociales, en el que comenta un vídeo de Sánchez llegando a Ceuta junto a Marlaska siendo abucheado por algunos ciudadanos, Abascal aclamó en mayúsculas que había que echarlos «a ellos —en referencia a los llegados a nado a las costas de Ceuta— y a él».

Además, durante la tarde del viernes, los de la formación de derecha radical ordenó suspender en sus gobiernos autonómicos las ayudas a las ONG que «colaboren o financien la invasión migratoria de Ceuta». En concreto, los vicepresidentes de Vox en Andalucía, Aragón, Castilla y León, y Extremadura ordenaron revisar todos los convenios en vigor y los procedimientos en curso para impedir que «ni un euro público acabe financiando a quienes amparan la invasión migratoria».

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