España en el corazón

Deia, Diana Negre, 03-08-2026

Poco se habla de España habitualmente por estas latitudes americanas, pero últimamente el país aparece con frecuencia en noticieros y comentarios en que muchos utilizan la crisis de Ceuta para llevar el agua a su molino político.

Incluso el presidente Trump hizo comentarios tras las primeras imágenes de la invasión de 50 mil marroquíes y la comparó a la entrada de millones de inmigrantes por la frontera sur de Estados Unidos durante la presidencia de Joe Biden.

El primer mandatario norteamericano no pierde ocasión de recordar que fue él quien prácticamente selló la frontera del sur a los inmigrantes ilegales y no perdió la ocasión para presentar nuevamente al gobierno de Madrid bajo una luz negativa.

Trump no perdona a Pedro Sánchez que le negara el uso de las bases militares en territorio español para sus ataques contra Irán, aunque ahora ya no puede achacar a Madrid las dificultades en que se encuentra esta campaña que muchos ven ahora aquí en una luz más negativa que nunca.

A pesar de los ataques masivos con armas mucho más avanzadas que la iranies, el gobierno decapitado de Teherán sigue resistiendo, en una forma que recuerda la supervivencia de Ucrania a los ataques rusos durante los últimos cuatro años.

Algunos expertos temen que la superioridad armamentista norteamericana sea mucho menor de lo anticipado y que el Pentágono se vaya quedando corto en municiones para todos sus proyectos, mientras que Teherán dispone de armas más peligrosas y eficaces de lo que han creído hasta ahora los militares de EE.UU.

Un ejemplo son los misiles Jeibar Shekan, aparentemente desarrollados por expertos iranies y con un resultado superior a las expectativas de Washington. Probablemente fueron utilizados en el ataque contra las fuerzas norteamericanas desplegadas en Jordania, que costó la vida a tres de sus soldados. Y no se trata solamente de la eficiencia de estas armas, sino que Teherán parece tener arsenales suficientes para responder a los ataques norteamericanos.

La superioridad militar del Pentágono no basta, ni ahora como en otras ocasiones a lo largo de la historia, para dirigir una guerra a distancia que compense una presencia militar sobre el terreno. Es algo que Washington parece no contemplar, a pesar de que ya empiezan a circular teorías de que hay planes para un despliegue de tropas que representaría una escalada militar importante y podría llevar a Estados Unidos a una repetición de la desgraciada guerra del Vietnam.

Trump no oculta su irritación ante la capacidad de resistencia iraní, ni ante sus maniobras negociadoras frente al equipo a cargo de tratar con Teherán. Este equipo tiene la confianza del presidente porque los conoce bien personalmente: Uno es su yerno Jaren Kushner y el otro es Steve Witkoff, un empresario inmobiliario de quien es un viejo amigo.

Ambos pertenecen a su círculo más íntimo y seguramente que su fidelidad y devoción a Trump son firmes, pero no por esto cuentan con la experiencia negociadora de diplomáticos bisoños, algo que Trump no parece admirar en exceso. Es algo que demostró al saquear la cancillería norteamericana poco después de convertirse en presidente, para cuyos talentos raramente ha mostrado aprecio alguno.

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