Rosa María Lavín: «Trabajamos para que se reconozca la singularidad fiscal de las cooperativas»

El modelo cooperativo, que viene de mostrar su «resiliencia» en un contexto muy convulso, abre sus puertas a la población migrante

Diario Vasco, Sergio Llamas, 03-08-2026

Rosa María Lavín, presidenta desde 2015 de la Confederación de Empresas Cooperativas de Euskadi Konfekoop (además de directora económico – financiera del Grupo SSI), ha visto crecer a la organización incorporando nuevos proyectos y también más iniciativas empresariales. A las 1.430 cooperativas con las que cerró el año pasado prevén sumar este año 120. Además, su facturación creció un 2% en 2025 y sus datos de empleo aumentaron un 3,5%.

– ¿A qué atribuyen este crecimiento en el contexto actual?

– El contexto es complejo y cada vez más exigente, pero el modelo cooperativo ha demostrado históricamente que es resiliente, comprometido con el territorio y con capacidad de adaptación, lo que le da bases sólidas para mantener un crecimiento que no es acelerado, pero sí sostenido para poder perdurar.

– ¿Crecen solo los grandes grupos o también las pequeñas firmas?

– Proviene de ambos. El año pasado se constituyeron 118 empresas y el empleo medio en el momento de creación viene a ser de dos personas y media. Al final, el tejido cooperativo es pyme, aunque también hay grandes grupos que ahora están en un momento de evolución, se están diversificando y en muchos casos crecen a nivel internacional.

– ¿Esperáis que estos resultados se mantengan durante este año?

– Estamos en una encrucijada. Es un momento de claroscuros donde va a ser muy relevante la implicación de todas las partes, desde los agentes institucionales, a los económicos y los sociales. Considero que este año y el próximo debemos poner el foco en cuatro elementos muy importantes: la evolución de la industria, los costes energéticos, la inflación y estar atentos a cómo se comporta la demanda europea. Ahí nos vamos a jugar la competitividad de nuestras empresas.

– Habéis pedido más representación en los espacios de decisión. ¿Pensáis que no se os escucha?

– La Confederación está legitimada para representar los intereses de las empresas cooperativas, tenemos el conocimiento de cómo funciona el tejido y por eso insistimos en esa reivindicación. Además, el Parlamento Vasco aprobó el año pasado que se debía apoyar este modelo y ser un interlocutor más a la hora de definir las políticas públicas. Si miramos los resultados, ya vemos evidencias. Hace dos años conseguíamos entrar en el consejo de administración de Lanbide y recientemente en el Consejo Vasco de Industria. Estamos en el camino acertado para contribuir desde nuestra singularidad y nuestra experiencia.

– ¿Y dónde les faltaría estar?

– Con la IA y la digitalización ha cambiado el mercado de trabajo y formamos parte del sistema educativo, que está en una profunda transformación. Por eso reivindicamos estar en el Consejo Vasco de Formación Profesional y en el de las Universidades. Al principio de mi legislatura teníamos tres reivindicaciones que eran estar en la industria, en el empleo y en la formación. Ya estamos en la SPRI y en el Consejo Vasco de Lanbide. Nos queda este hito.

– Sobre la entrada de Konfekoop en el Consejo de Industria, ¿cómo valoran el Plan del Gobierno Vasco?

– De nuestras cooperativas, 450 son industriales y generan 21.000 empleos y contribuyen con un 11% al PIB industrial del territorio. Lo digo para destacar la importancia estratégica que tiene para nosotros la política industrial. En este sentido, siempre hemos apoyado la internacionalización, no la deslocalización. Queremos abrirnos a nuevos mercados para crecer y aportar desde aquí. Por eso vemos con buenos ojos el plan del Gobierno Vasco.

– ¿Y se traduce en proyectos?

– Dos de los cinco proyectos tractores que han sido aprobados por el Gobierno Vasco son cooperativos: uno el de I+Med y otro el de Danobat, con una inversión de más de 120 millones de euros, la generación de 1.100 puestos de trabajo de alta cualificación y todo lo que consiga arrastrar de tejido pyme que va a estar implicado. Creo que es una buena muestra de cómo somos capaces no solo de estar presentes, sino de liderar proyectos de gran envergadura.

– Defienden el arraigo del cooperativismo. ¿No limita su crecimiento?

– Para nada. El arraigo es un factor estratégico, y más en esta situación, para hacer más competitivas a las empresas y atraer inversión conservando aquí la capacidad de innovación y la reinversión de los beneficios. Las cooperativas históricamente nos hemos globalizado pero no con alas, sino con raíces.

– Piden una fiscalidad más equilibrada con el retorno social del 30% que realizan las cooperativas. ¿Fue una decepción la anterior reforma?

– Lo que se produjo en 2024 no fue una reforma, sino una revisión fiscal. Por eso seguimos trabajando con las tres haciendas para que se reconozca nuestra singularidad y que haya una fiscalidad acorde que compense nuestras obligaciones legales. En este sentido, si nos fijamos en las novedades que está sacando Bizkaia hacemos una valoración positiva. Se recogen aportaciones específicas de empresas cooperativas y aplaudimos la iniciativa, pero para abordar cuestiones importantes como apuntalar bien el empleo e impulsar el emprendimiento, necesitamos instrumentos como la fiscalidad.

– La regularización sumará nuevos trabajadores. ¿El cooperativismo será importante para ellos?

– Sí, totalmente. En los últimos dos años el 20% de las empresas que constituimos están promovidas por personas migradas. Es una gran oportunidad que celebramos. Al final vemos que es una población que viene con valores de aportación desde lo común, lo que les hace cercanos a la parte corporativa, y que muchas veces cuentan con formaciones que no son siempre reconocidas y que aquí pueden encontrar una salida.

– ¿Afecta menos a las cooperativas el problema del absentismo?

– Tenemos cifras menores, pero no hay una solución mágica. Lo cierto es que los estudios vienen a decir que cuando una empresa trabaja más la participación, el compromiso y el buen clima laboral se obtienen datos menores de absentismo. Aquí además las personas trabajadoras somos copropietarias, socios que tomamos decisiones y con una alta participación en la elaboración de planes de salud, de conciliación… Todo eso repercute, aunque los datos dicen que empiezan a crecer las bajas por motivo emocional, y eso al final también son casos de salud.

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