Caballas contra tiburones: el destino de Ceuta
España llega tarde a las crisis y a la hora de poner remedio ya solo queda la tierra baldía y el miedo en las venas
La Razón, , 01-08-2026Casi cincuenta mil personas asaltaron en unas horas la ciudad de Ceuta. En la batalla de Las Navas de Tolosa (1212) se cifra en 60.000 los guerreros del bando almohade jaleados por Muhammad al – Nasir y en la de Bailén contra los franceses (1808) se contaron 50.000 entre los comandados por el general Castaños y los que seguían al general Dupont. Son dos momentos clave de la historia de España que cambiaron el rumbo de la Reconquista y de la Guerra de Independencia. En la primera vencieron los cristianos y, en la segunda, los españoles. Ahora las guerras son distintas, aunque siempre tienen el mismo fin: apropiarse de un territorio que tiene el contrario. Casi 50.000 personas no fueron suficientes esta vez contra un puñado de policías y de guardias civiles. Hasta que alguien los mande no para molestar y para advertir, como ahora, sino para hacerse con la plaza más codiciada de Mohamed VI y Ceuta sea marroquí por las buenas o por las malas.
Esto no va de una historia lacrimógena de inmigrantes desgraciados que han cruzado África en busca del porvenir español sino de una estrategia geopolítica más salvaje por la que el toque de un silbato en las alturas diplomáticas se convierte en una avalancha capaz de crear un caos continental. España llega tarde a las crisis y a la hora de poner remedio ya solo queda la tierra baldía y el miedo en las venas: esa ciudad que se estremece con el eco de una estampida mientras se está en el salón de casa preparando el almuerzo.
Ceuta es hoy de los caballas, un gentilicio popular, igual que los de La Isla somos cañaíllas, pero les rondan los tiburones con dientes de acero, políticos y reyes capaces de inmolar a su gente en busca de un objetivo. La alianza entre Mohamed VI y Donald Trump ante la deriva sanchista no iba a ser una fiesta de fin de curso sino un espectáculo que haría vomitar a Meloni. Los desplantes a Estados Unidos, la visita a Argelia que no midió el remilgado Albares, ese cursi que sabe idiomas, por lo que es cursi en varias lenguas, y el ofrecimiento de la nacionalidad española a los saharauis nacidos durante el mando español son solo algunas de las explicaciones, pero en el fondo hay una borrasca de años que terminará en un aguacero si algún gobierno no lo remedia. La OTAN no moverá un flequillo y dudo de que muchos peninsulares quieran ir a defender ese trozo de tierra española. Se la ofreceremos con sumo placer. Y comeremos caballa con piriñaca al son de Quevedo, la propuesta musical de Sánchez.
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