Inmigración y doble miedo
Diario de Noticias, , 01-08-2026Las imágenes de decenas de miles de personas lanzándose al mar para entrar en Ceuta en apenas dos días han vuelto a sacudir Europa. No muestran dos miedos que conviven frente a la misma frontera. El de quienes se juegan la vida para llegar hasta aquí. Detrás de cada persona hay pobreza, violencia, persecución o la certeza de que quedarse significa renunciar a cualquier oportunidad de futuro. La tragedia de las al menos 57 personas fallecidas (y debe haber muchos más muertos en el mar) recuerda el precio insoportable que siguen pagando quienes intentan alcanzar Europa. Pero hay un segundo miedo que sería un error ignorar. Es el de una sociedad que contempla cómo la frontera exterior de la Unión Europea puede quedar desbordada en cuestión de horas cuando un país, por las razones que sean, decide relajar los controles.
Ya ocurrió en Ceuta en 2021 y ha vuelto a suceder ahora. Y pone en cuestión la capacidad de Europa para controlar sus fronteras y gestionar estos flujos migratorios de forma ordenada y sin poner en tensión la convivencia ni los recursos públicos. Y eso de algún modo nos aterra. Cada crisis alimenta el discurso de que Europa ha perdido el control y la extrema derecha lleva años creciendo sobre ello. Lo preocupante es que, seis años después de la crisis de 2021, Europa continúa sin una política migratoria capaz de combinar humanidad y control, de proteger eficazmente sus fronteras, ofrecer vías legales y seguras para migrar y repartir de forma real la responsabilidad entre los Estados. Depende de países como Marruecos, que puede utilizar ese control como arma de presión. Es un problema que afecta a toda la UE no solo al Estado español.
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