Marlaska se felicita de haber encauzado la crisis en 24 horas y de la colaboración con Marruecos

El ministro califica al país alauita de «socio fiable» y carga contra la «insolidaridad» de algunos países europeos

Diario Vasco, Ana Cantero, 01-08-2026

«Hemos revertido la situación en 24 horas». Así se refirió este sábado el ministro del Interior, Fernando Grande – Marlaska, a la grave crisis migratoria que se desató en Ceuta el pasado jueves, cuando entre 50.000 y 60.000 inmigrantes, según el Ejecutivo, cruzaron la frontera marroquí rodeando el espigón del Tarajal y accedieron a territorio español. 67 de ellos perdieron la vida en el intento.

Una situación que Marlaska calificó de «difícil y compleja», en una jornada en la que se reabrieron de nuevo al tráfico las fronteras de Ceuta y Melilla por la mañana. «La hemos revertido solos con la cooperación con Marruecos», añadió, tildando a Rabat de «socio absolutamente fiable». «Marruecos no es ninguna amenaza, ni para Ceuta, ni para el resto de España», dijo el ministro en rueda de prensa desde la Delegación del Gobierno de la ciudad autónoma, a la que se trasladó junto al presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, el pasado viernes para hacer frente a la crisis.

Tanto Rabat como Madrid, defendió el ministro, han dado respuesta a los acontecimientos «garantizando la seguridad de sus respectivos territorios, impidiendo entradas ilegales», refiriéndose también al intento de entrada de varios cientos de personas en la Ciudad Autónoma de Melilla el viernes.

Sobre los inmigrantes llegados a Ceuta el pasado jueves, el Gobierno apuntó a que han abandonado el enclave español «casi todos», aunque Marlaska reconoció que «es muy difícil concretar el número de salidas». No obstante, aseguró que este sábado podía verse a los locales paseando por las calles y retomando su actividad habitual, con los negocios de nuevo en funcionamiento.

Aunque admitió que en las calles no se respira la normalidad de los días previos a la entrada de inmigrantes, sí hizo hincapié en que esa «normalidad absoluta» se alcanzará «en breve espacio de tiempo». Por ello, se felicitó del trabajo llevado a cabo por las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, entre los que se cuentan la Policía Nacional, la Guardia, la Policía Local de Ceuta y el Ejército, desplegado en el territorio para contener la crisis.

Pese a ello, Marlaska no quiso dar el episodio por finalizado. «La crisis no se da por cerrada, evidentemente», respondió a preguntas de los periodistas. También preguntado por la posibilidad de que una crisis así se repita, contestó que no es «adivino», pero que el Estado cuenta con las herramientas para «revertirla» en un corto plazo de tiempo y que se trabaja para que no vuelva a ocurrir.

Ante las reacciones a la crisis de algunos líderes europeos, entre los que destaca la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, que anunció el viernes que suspendía el acuerdo Schengen con España, Marlaska se mostró tajante: «Han manifestado una voluntad absolutamente egoísta, insolidaria, poco responsable, haciendo del egoísmo de las políticas partidistas una línea de actuación que es absolutamente imperdonable».

De hecho, el propio Sánchez pidió este sábado, en una misiva dirigida a Úrsula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, una reunión urgente de los ministros del Interior europeos, que se producirá finalmente el próximo martes. Son 22 los países que reclaman una «acción conjunta» para reforzar el control en las fronteras europeas tras la crisis en Ceuta.

Además, el ministro recordó que Ceuta no forma parte del espacio Schengen, así como la crisis migratoria que se produjo en Lampedusa en el año 2023. «Hemos reducido más que ningún otro país las salidas irregulares, lo que implica salvar vidas», señaló. Tampoco se privó de lanzar un dardo a la dirigente italiana, presumiendo de datos y congratulándose de que entre 2021 y 2026 las entradas irregulares en España han sido la mitad que en el país mediterráneo, que también se encuentra muy cerca de otros importantes enclaves africanos, como Libia.

Una vez más, el responsable de la cartera de Interior culpó a las mafias de esta entrada masiva de inmigrantes. También negó que el CNI tuviese conocimiento previo de que los hechos, a los que se refirió como «un ataque a la integridad territorial de España y de Ceuta», fuesen a producirse: «No, no hay ningún informe al respecto de que una situación como la acontecida el día 30 hubiera podido surgir, evidentemente».

En la jornada del sábado, la Casa Real emitió un comunicado asegurando que Su Majestad el Rey ha seguido “con gran preocupación e indignación” los “graves acontecimientos” ocurridos en ambas ciudades autónomas y ha estado en comunicación con las autoridades. Felipe VI aboga por que el Estado vele “por su seguridad y por evitar estos hechos vuelvan a repetirse”.

Una entrada masiva que es, agregó Marlaska, ilegal. «Quien incumple la ley no tiene ningún respaldo de las autoridades españolas. Por eso, evidentemente, quienes entraron de una forma irregular en nuestro país no tienen ninguna opción de regularización», precisó.

El responsable de Interior explicó además que en la madrugada del sábado se procedió a colocar «una barrera neumática y una primera línea de boyas con un canal intermedio» en la frontera de Ceuta, como ya anunció el presidente Sánchez. El objetivo de la misma es cumplir con la sentencia del Tribunal Supremo del pasado 8 de julio, que hacía referencia a que, para que fuera posible realizar devoluciones inmediatas en la frontera, la misma debía contar con «un elemento de contención físico». El Gobierno achaca a esta sentencia esta oleada de entradas irregulares en Ceuta.

El ministro restó importancia a los altercados reportados en la ciudad autónoma, que incluyen peleas y agresiones, capturados en vídeos que circulan por las redes sociales. Aseguró tener conocimiento de ellos, pero los calificó de «no relevantes» y de haber sido «atajados de inmediato».

Marlaska es el principal interlocutor del Ejecutivo español con el país vecino, lo que le ha valido las críticas de la oposición y de las formaciones de izquierdas, que han cuestionado fuertemente su gestión de la crisis migratoria y han pedido su dimisión en reiteradas ocasiones.

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