Sánchez urge a una respuesta común tras las críticas de los socios a su política migratoria

El presidente del Gobierno envía una carta a Úrsula Von der Leyen trasladándole su «seria preocupación» por la reacción de algunos países como el italiano ante la crisis migratoria en Ceuta

Diario Vasco, Pedro Marín, 01-08-2026

La crisis migratoria que ha sacudido la ciudad autónoma de Ceuta en los últimos días ha abierto una grieta en el seno de la Unión Europea. El cierre del espacio Schengen por parte de Italia con España provocó que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, reaccionase rápidamente este sábado y pidiese a la Comisión Europea una reunión urgente de los ministros del Interior de la Unión Europea para «establecer una respuesta común» ante estas situaciones provocadas por la entrada ilegal de inmigrantes en espacio europeo.

Así lo trasladó Sánchez en una carta dirigida a la presidenta de la Comisión, Úrsula Von der Leyen, al presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, y al primer ministro de Irlanda, Micheál Martin, país que ostenta la presidencia de turno del Consejo de la UE, en la que les transmitió la «seria preocupación» de España por la respuesta que adoptaron algunos Estados miembro ante la oleada de inmigrantes que atravesaron la frontera con Marruecos esta semana, ya que algunos países europeos criticaron abiertamente la política migratoria adoptada por el Gobierno, e incluso otros llegaron a reinstaurar los controles fronterizos en el espacio europeo, como es el caso de Italia.

En su misiva, Sánchez quiso remarcar que la seguridad de las fronteras exteriores de la Unión Europa es una «responsabilidad compartida» de todos los países que integran el espacio comunitario, avisando de que este cometido no puede recaer tan sólo sobre los hombros de aquellos que se encuentran en la primera línea de la Unión. Una advertencia dirigida a la presidenta italiana, Giorgia Meloni, por su decisión de cerrar el espacio Schengen con España tras la entrada de unos 50.000 marroquíes a través de las costas ceutíes, en un movimiento que ha sido considerado por el jefe del Ejecutivo español como un «ataque». Sin embargo, desde el Ministerio de Exteriores se ha trasladado en todo momento que la libre circulación está «plenamente garantizada», y así lo aseguró el ministro José Manuel Albares durante la noche del viernes, tras la medida tomada por la mandataria transalpina.

«Esa actitud es contraria a los intereses a largo plazo de Europa y al más elemental sentido común», incidió el jefe del Ejecutivo español, señalando la falta de fundamento de esta decisión por parte de la dirigente transalpina, ya que apenas quedan migrantes irregulares que no hayan sido devueltos a Marruecos. El presidente del Gobierno apuntaló su respuesta señalando que España es, según Frontex, una de las fronteras exteriores «menos permeables» de la Unión Europea, con un número de entradas irregulares que representa la mitad de las registradas, precisamente, en Italia en los últimos cinco años.

Acto seguido, hasta 22 países de la Unión Europea —de los 27 que la integran— movieron ficha gracias a la iniciativa de Italia y Dinamarca, y enviaron una carta a los mismos destinatarios con un fin idéntico: solicitar una videoconferencia extraordinaria, de los responsables de Interior de cada Estado miembro, para llevar a cabo una “evaluación común” de la situación, ya que los acontecimientos que se han desarrollado en los últimos días en Ceuta exigen una respuesta de la UE “inmediata y coordinada”. Los estados firmantes también reclamaron una “respuesta europea coordinada” para marcar la hoja de ruta de los países comunitarios ante futuras crisis de la misma índole.

No obstante, a pesar de estos puntos en común que también reclamó Sánchez, los socios europeos lanzaron un dardo al Gobierno español por haber provocado un supuesto ‘efecto llamada’ con las regularizaciones extaordinarias que impulsó en el primer semestre de este año. “Tenemos el deber de disuadir eficazmente y combatir sin descanso la migración ilegal, coordinando nuestras acciones, reforzando nuestras fronteras exteriores y abordando todas aquellas políticas que puedan actuar como factores de atracción, como la regularización de un número muy elevado de migrantes en situación irregular”, alertaron los países que firmaron la carta, en una nueva crítica a la política migratoria que ha desplegado el Ejecutivo de Sánchez.

Además, los estados firmantes —tan sólo Portugal, Francia, Luxemburgo e Irlanda se mantuvieron al margen de esta iniciativa— hicieron un llamamiento a considerar la “eficacia” de la cooperación de la UE con Marruecos. Unas palabras que contrastan con la absoluta defensa que ha hecho el Gobierno de España de la colaboración con el reino alauí, al que el ministro del Interior, Fernando Grande – Marlaska, calificó como un “socio fiable” que no supone “ninguna amenaza ni para Ceuta ni para el resto de España”. “No podemos permitir que cruces masivos e incontrolados, la instrumentalización de la migración u otras amenazas híbridas generen la percepción de que es posible entrar ilegalmente en la Unión Europea”, respondieron, en todo caso, los países firmantes.

Con todo ello y tras el cruce de cartas entre España y la mayoría de los socios europeos, Von der Leyen publicó un mensaje en sus redes sociales en el que aseguró “acoger con satisfacción” la llamada, por parte de varios líderes europeos, a una videoconferencia extraordinaria para evaluar lo sucedido. Una encuentro telemático que tendrá lugar el próximo martes, tal y como confirmó el ministro irlandés Michael Martin, en la que la cuestión migratoria volverá a ser la máxima prioridad, y a la que se volverá a presentar España, por un lado, y la mayoría de países europeos, por otro. Los ministros del Interior de los Veintisiete llegarán así a la reunión extraordinaria del martes con la crisis operativa prácticamente controlada, ya que el Gobierno aseguró este sábado que la situación ya estaba bajo control, pero con un profundo desacuerdo político sobre cómo interpretar lo ocurrido en Ceuta, dado que cada carta enviada a la presidenta de la Comisión Europea parte de diagnósticos muy distintos.

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