La UE ofrece apoyo operativo a España, pero crece la presión para endurecer Schengen tras la crisis de Ceuta

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha marcado la línea oficial al describir las imágenes de las entradas masivas como "inaceptables"

La Razón, Claudia Zapater, 31-07-2026

La Comisión Europea

mira con atención hacia Ceuta

ante la crisis internacional desatada por la entrada masiva de migrantes desde Marruecos. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha marcado la línea oficial al describir las imágenes de

las entradas masivas como “inaceptables”

, advirtiendo de forma tajante que “no podemos permitir que nadie venga a nuestra Unión sin cumplir nuestras normas”.

Según Von der Leyen, “los cruces peligrosos deben detenerse de inmediato. Las redes de tráfico deben desmantelarse. Y las devoluciones deben ser rápidas, tal como permiten nuestras normas”. Para gestionar la emergencia, la jefa del Ejecutivo comunitario

ha movilizado a dos comisarios

para coordinar el apoyo operativo y diplomático: el titular de Interior, Magnus Brunner, ya trabaja en ofrecer un “despliegue urgente de oficiales de Frontex”, mientras que la comisaria para el Mediterráneo, Dubravka Suica, mantiene contactos con sus homólogos marroquíes.

Sin derecho a pedir asilo

Fuentes comunitarias han señalado que, en principio, ninguno de los marroquíes que ha entrado en Ceuta tiene derecho a pedir asilo, ya que la Unión Europea

considera a Marruecos un “tercer país seguro”.

A pesar de la tensión, Bruselas intenta mantener la calma diplomática con Rabat, describiendo a Marruecos como un “socio clave y de confianza” y confiando en que esta “asociación cercana” ayude a lograr “resultados concretos” en la gestión de la frontera. Sin embargo, esta postura de la Comisión contrasta con

la indignación que recorre otras capitales europeas

, donde las reacciones han sido especialmente contundentes.

La respuesta más dura ha llegado desde Roma, donde la primera ministra italiana,

Giorgia Meloni, ha liderado la presión para tomar “medidas extraordinarias”,

anunciando la suspensión del espacio Schengen con España.

Esta exigencia de mano dura ha encontrado respaldo en países del norte de Europa. Desde Finlandia, la ministra del Interior,

Mari Rantanen,

ha denunciado que los países “incapaces de asegurar sus fronteras no deberían seguir siendo miembros del espacio Schengen”. Por su parte, la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, ha declarado que "

la Unión Europea debe considerar todas las opciones,

incluida la suspensión de la cooperación de Schengen", argumentando que la “inmigración descontrolada representa una amenaza para Europa y para Dinamarca”.

Schengen, en el centro del debate

El canciller alemán, Friedrich Merz, ha instado a proteger los límites del bloque, afirmando que “la protección de las fronteras exteriores de la Unión Europea es crucial para combatir la migración ilegal” y ha demandado que Marruecos "

recupere a los inmigrantes ilegales de inmediato". En una línea similar, el primer ministro sueco, Ulf Kristersson, ha recordado que es obligatorio “cumplir con los compromisos dentro de la cooperación de Schengen” y ha advertido que Suecia está preparada para tomar las “medidas necesarias para salvaguardar el orden y el control” si su propia seguridad se viera afectada.

Con todo, según fuentes comunitarias, “no se están produciendo desplazamientos posteriores desde Ceuta”. Además, recalcan, "el Estado miembro podrá, con carácter excepcional,

reintroducir de inmediato los controles

en las fronteras interiores" cuando existan “amenazas graves para el orden público o la seguridad nacional y requiera una actuación inmediata”.

Francia, por su parte, ha pasado a la acción unilateral

para proteger sus intereses internos. El ministro del Interior francés, Laurent Nuñez, ha dado instrucciones para “reforzar inmediatamente los controles en la frontera” y ha activado una “fuerza de frontera de intervención rápida para realizar controles exhaustivos”. Este clima de desconfianza está siendo aprovechado por figuras clave de la ultraderecha europea

como Marine Le Pen

, quien ya promete que en el futuro buscará “reservar la libre circulación en Schengen a los ciudadanos de la Unión” para “detener esta locura”.

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