Ion Ansa: «El relevo generacional va a cambiar la política de alianzas en Euskadi»

El politólogo afirma que «EH Bildu ha sabido conectar bien» con determinadas demandas sociales: «Ahí está la clave de su crecimiento»

Diario Vasco, Alberto Surio, 30-07-2026

El politólogo y periodista Ion Ansa (Errenteria, 1977) analiza el cambio social vasco, la evolución de EH Bildu, el nuevo papel de las identidades y el futuro de los pactos en Euskadi. «El relevo generacional cambiará la política de alianzas»., afoirma

–¿Euskadi ha cambiado tanto?

–Estamos ante un momento de transformación social profunda. Tenemos un sistema de partidos muy estable, pero la pregunta clave es si ese sistema sigue representando todos los cambios. Cuando una sociedad cambia, el riesgo es que una parte de la ciudadanía deje de sentirse representada.

–¿Qué datos apuntan al cambio?

–Hay elementos muy claros: las nuevas generaciones tienen una relación diferente con el euskera, con la identidad, con la política y con las propias instituciones.

–¿La juventud vasca está tan desmovilizada?

–No. No hay una juventud despolitizada. Hay una juventud que se interesa por otros temas y que se relaciona con la política de otra manera.

- ¿El cambio generacional tendrá consecuencias electorales?

–Sin duda. El relevo generacional acabará cambiando el sistema de partidos y en las alianzas. Desde mi punto de vista, EH Bildu ha sabido interpretar bastante bien algunos cambios sociales. Ahí está la clave de su crecimiento. Ha conectado con generaciones que no tienen la misma percepción de los partidos tradicionales. Le veo mucho más cerca del Sinn Féin que de la Francia Insumisa de Mélenchon.

–¿Intuye el fin del ciclo hegemónico del PNV?

–Hablar de final de ciclo exige matices. El PNV sigue teniendo una posición central, pero ya no tiene la misma exclusividad de antes.

–¿Es posible un sorpasso de Bildu?

–Es perfectamente posible en unas elecciones parlamentarias. En otros ámbitos, como las municipales o forales, ya se ha producido.

–¿En esa pugna EH Bildu – PNV quién tiene las de ganar?

–No creo que sea una polarización absoluta. Hay competencia, pero también espacios de coincidencia en cuestiones como el autogobierno o el euskera.

–¿Dónde se libra la diferencia entre ambos?

–Sobre todo en los temas sociales y materiales: vivienda, sanidad, mercado laboral, proyectos de vida.

–¿Cómo condiciona el relato la mochila del del pasado violento?

–Se equivoca quien piense que esto va a ser la clave de la pugna vasca. Otra cosa es que todos debamos hacer esfuerzos por articular una memoria integradora e inclusiva, y por supuesto más autocrítica, sobre lo que fue ese pasado violento para no repetirlo. Conozco de cerca iniciativas locales en favor de la convivencia que, por ejemplo en Errenteria, han servido para cicatrizar heridas.

–¿Es posible en un futuro un eje de entendimiento entre el PSE y EH Bildu?

–Debería existir como posibilidad política, aunque hoy no sea una realidad inmediata. De cara al futuro depende de que el PSE elija el cambio frente a la continuidad. Lo que es deseable es que se abra el multilateralismo. Es buena la alternancia entre la continuidad y el cambio. Si EH Bildu es la única fuerza de cambio, se reforzara pero no tendrá capacidad de gobierno. El PSE puede jugar un papel en varios niveles de gobierno. Puede ser la fuerza que genera mayorías de continuidad y cambio alternativamente.

–¿Y una alianza PNV – EH Bildu?

–También es una posibilidad. Sobre todo acuerdos en clave de país al margen del sistema de alianzas.

–¿Está cambiando el concepto de independencia entre las nuevas generaciones?

–Sí. La independencia ya no puede entenderse igual que en los años 90. Porque hoy la soberanía se ejerce en varias escalas: la vasca, la española, la europea y también la global. Ser formalmente independiente, reconocido por la ONU, no significa que materialmente puedas ejercer tu soberanía en muchos ámbitos. Es imposible siquiera soñar con un país vasco autónomo y soberano respecto a lo que ocurra en el mundo. Tampoco es deseable. La cuestión no es solo tener un Estado, sino poder ejercer realmente la soberanía en un mundo donde los Estados dependen cada vez más unos de otros. Para muchas personas jóvenes el debate es más democrático que identitario: quién decide y dónde se toman las decisiones.

- ¿Está cambiando la forma de vivir las identidades en Euskadi?

–Es cierto que las nuevas generaciones viven las identidades con menos complejos y con más naturalidad. Pero eso ha sido siempre así con los más jóvenes.

–¿Eso permite una identidad vasca compatible con la española?

–Sí. Hay muchas personas que tienen identidades híbridas y no viven esa combinación como contradicción.

– El apoyo a la selección española entre los jóvenes vascos ha sido un botón de muestra…

–La sociedad vasca no se está ‘españolizando’ por ese dato. Los eventos deportivos generan sentimientos de identidad, lo interesante sería poder medirlos realmente.

–¿Cómo va a cambiar Euskadi con la inmigración?

–Estamos en una fase de gigantesca transformación. La inmigración va a formar parte de la construcción del país. Euskadi tiene una experiencia histórica de incorporación de personas de diferentes orígenes y espero que lo hagamos bien.

–¿Es inmune Euskadi al avance de la ultraderecha?

–No. Ninguna sociedad es inmune. Pero las condiciones políticas y sociales hacen que su penetración pueda ser diferente.

–La seguridad en el centro del debate…

–Está entrando en la agenda. Compite con problemas como la vivienda o la sanidad.

–¿La izquierda tiene miedo a hablar de seguridad?

–La izquierda europea debe tener un discurso propio sobre seguridad. Es un gran error el miedo a hacerlo.

- ¿Por qué fascina tanto Pedro Sánchez a la izquierda abertzale?

–Quizá se le ve como una ventana de oportunidad. Ha abierto una etapa nueva con expectativas más realistas. Sabe que el PSOE tiene límites para hacer una reforma plurinacional del Estado. No tiene el apoyo del PP y el PSOE siempre va a defender la unidad de España. Pero de una forma distinta al PP y Vox. Y la forma importa.

–¿Pero puede el PSOE volver atrás?

–Veo muy difícil volver al punto de partida. Incluso aunque Sánchez caiga al final

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