Los nadadores que han originado una nueva crisis migratoria en Ceuta: "Hay más de 3.000 personas esperando en las playas de Marruecos para cruzar"
La llegada ininterrumpida de inmigrantes desborda los recursos de acogida de la ciudad autónoma. "Siguen llegando cientos por día", afirma un guardia civil a EL MUNDO. Hay, afirma, "efecto llamada" tras la última sentencia del Tribunal Supremo que impide las devoluciones 'en caliente' en el mar
El Mundo, , 30-07-2026La estrecha carretera que desemboca en el portón de acceso al centro de acogida de inmigrantes de Ceuta es un hervidero de personas que van y vienen, sin destino aparente. Muchos de ellos descansan tirados sobre el arcén del asfalto o tumbados sobre mantas rojas con distintivos de la Cruz Roja. Otros dormitan cobijados del pesado sol de estos días bajo tiendas de campaña improvisadas, hechas con sábanas, cartones y ramas de árboles.
Frente a la entrada al recinto, una treintena de hombres aguarda en fila para asearse de rodillas debajo de un grifo, en mitad de la calle. Mohamed, marroquí de 23 años, cuenta que entró nadando a Ceuta el pasado viernes. Procede de Nador, la urbe marroquí fronteriza con Melilla, la otra ciudad autónoma española ubicada en el norte de África.
Antes de lanzarse al mar, recorrió en autobús durante 12 horas el trayecto hasta Castillejos, la localidad marroquí situada al otro lado de la valla de Ceuta. Mohamed es una de las alrededor de 1.000 personas que esperan desde hace días a poder ingresar en el colapsado Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de esta ciudad.
«Salí a las tres de la madrugada desde la playa de Castillejos. A las cinco llegué a la del Tarajal. Lo hice solo, nadando sin aletas, sin neopreno, sin flotador. Casi me quedo congelado. Hacía mucho, mucho frío», dice el recién llegado en un fluido castellano porque ha vivido tres años en Barcelona.
Hace 15 días, Mohamed volvió a Marruecos para visitar a su familia. Pero quería volver a España lo antes posible. Como no tiene regularizada su situación administrativa en este país, ha vuelto a acceder de manera irregular a través de la frontera marítima de su país. «En Marruecos sólo hay pobreza. La realidad allí es muy mala. Hay mucha hambre», asegura.
Un varón marroquí se asea, ayer, gracias a un grifo con agua corriente habilitado junto al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes de Ceuta.
Un varón marroquí se asea, ayer, gracias a un grifo con agua corriente habilitado junto al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes de Ceuta.Antonio Sempere
–¿Viste a mucha gente esperando poder cruzar, como tú has hecho?– pregunta el reportero.
–No puedo decirte cuántas, pero hay gente de todas las partes de Marruecos. Casablanca, Nador, Rabat. 2.000, 3.000 personas… Te diría que más de 3.000 personas están esperando en las playas de Marruecos para pasar a nado.
–¿Hay actualmente presencia policial en la zona?
–Hay gendarmes de mi país con perros, con porras, a pie de playa y en los alrededores. Pero hay demasiada gente, no es posible controlar a todo el mundo. Son críos, chavales que se agrupan entre sí muy rápido. Algunos no saben ni nadar.
Ceuta vive una crisis migratoria que recuerda cada vez más a la de mayo de 2021, cuando cruzaron a pie y por mar alrededor de 14.000 personas desde Marruecos en apenas cuatro días.
Ahora, con la frontera sellada porque sólo se puede acceder a la ciudad autónoma mediante visado o saltando la valla perimetral de manera ilegal, la mayoría de las llegadas se están produciendo a nado. Muchos de los que lo consiguen son menores de edad. A ellos se les deriva a los centros de acogida de emergencia habilitados en las naves del Tarajal, el polígono industrial junto a la frontera.
Los adultos acaban en el CETI, con una capacidad oficial de 512 plazas de acogida. Este pasado martes ya había 694 personas dentro de sus saturadas instalaciones. Sin embargo, fuera esperan entre 800 y un millar más, aunque no hay cifras oficiales ya que el flujo de llegadas es constante.
Una reciente sentencia del Tribunal Supremo ha confirmado que España no puede realizar devoluciones ‘en caliente’ por mar de inmigrantes a Marruecos. «Es inevitable pensar que hay un ‘efecto llamada’ por esa razón», comenta un guardia civil mientras ayuda a un joven a salir de una zona rocosa próxima a la frontera.
«El CETI es una olla a presión. Siguen llegando por cientos cada día», añade el agente en conversación con el periodista. «Marruecos no está colaborando. Si ellos quisieran, esto no pasaba. Sabemos que allí hay miles de personas más. O esto se frena ahora o la situación va a ser igual de grave que hace cinco años».
La llegada de nadadores desde Marruecos no parece tener freno. Aunque las lanchas de la Guardia Civil y la Marina Real marroquí tienen presencia constante y activa, día y noche, en las aguas que delimitan la frontera marítima entre ambos países, decenas de flotadores a la deriva de quienes ya han conseguido tocar tierra se divisan desde la costa más próxima al país vecino.
Si algún inmigrante es divisado entre esas aguas, la Benemérita marca su ubicación a sus homólogos marroquíes para que lo recojan, aunque si la situación es realmente extrema es rescatado por las fuerzas policiales españolas. El presidente de Ceuta, Juan Vivas, compareció ayer ante la prensa. Calificó la situación migratoria de «grave» ya que todos los servicios de acogida de la ciudad se encuentran desbordados.
«Estamos viviendo una situación extremadamente complicada», aseguró Juan Vivas. Según detalló, han llegado ya 1.500 inmigrantes por mar en los últimos días, y tanto el CETI como los centros de acogida de menores están saturados. «No cabe nadie más y entran más de 200 personas al día». Muchas de esas ellas, según ha sido testigo este periódico, deambulan por las calles de la ciudad autónoma.
«¿Dónde está el CETI?», preguntaban a las diez de la mañana de ayer varios jóvenes marroquíes, de un grupo de 16 personas, en los alrededores del puerto de Ceuta. Aparentemente, todos son mayores de edad. Cuatro de ellos todavía llevan puestos neoprenos. Otros, simplemente, visten pantalones cortos de baño y muestran desnudos sus torsos. Uno ha dejado tiradas sus aletas en mitad de la acera, a medio centenar de metros de donde se dejan fotografiar para EL MUNDO.
«Hemos tardado cinco horas en llegar a nado desde una playa de Castillejos [el pueblo marroquí al otro lado de la frontera]. Hemos pasado mucho frío, pero ha merecido la pena. Casi todos somos de Tetuán, Tánger…», explica, en un precario español, uno de los inmigrantes irregulares de este grupo que acaba de cruzar a nado la frontera marítima entre Ceuta y Marruecos.
Crisis migratoria en Ceuta con un hervidero de personas por las calles de la ciudad autónomaEL MUNDO (Vídeo) / Antonio Sempere (Foto)
El joven puntualiza que no han conseguido llegar a ninguna playa ceutí, sino que en el trayecto han sido rescatados por una barcaza de Salvamento Marítimo, que trabaja a destajo. La salvamar Atria, con base en Ceuta, no ha cesado de rescatar inmigrantes desde la madrugada del pasado martes, cuando se acentuó la actual oleada de inmigrantes a través del mar que arrancó hace alrededor de 10 días.
«Ahora nos han dicho que nos vayamos hacia el CETI ¿Por dónde se llega?», insiste en su pregunta el joven inmigrante.
«Queremos comer y descansar, hermano», comenta otro de los marroquíes de este grupo. En su mano lleva un paquete de galletas que comienza a repartir entre sus compañeros de travesía.
Muy cerca de allí, junto a la parada de taxis del puerto, una enfermera de Cruz Roja cura las heridas de un varón que, según él, ha recibido una paliza de un gendarme marroquí la noche anterior, antes de conseguir lanzarse al mar desde una playa de Castillejos.
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