Las llegadas a nado desbordan Ceuta de inmigrantes magrebíes y colapsan su centro de extranjeros: "Es inevitable pensar que hay un 'efecto' llamada"

Mientras centenares de inmigrantes siguen llegando a nado desde las playas marroquíes de Castillejos, Ceuta revive una presión migratoria que desborda sus recursos de acogida y acerca a la ciudad a un escenario que recuerda al vivido en la crisis de mayo de 2021.

El Mundo, Andros Lozano , 30-07-2026

“¿Dónde está el CETI?”, preguntaban a las diez de la mañana de este miércoles varios jóvenes marroquíes, de un grupo de 16 personas, en los alrededores del puerto de Ceuta. Aparentemente, todos eran mayores de edad. Cuatro de ellos todavía llevaban puestos neoprenos. Otros, simplemente, vestían pantalones cortos de baño y mostraban desnudos sus torsos. Uno ha dejado tiradas sus aletas en mitad de la acera, a medio centenar de metros de donde se dejan fotografiar para EL MUNDO.

“Hemos tardado cinco horas en llegar a nado desde una playa de Castillejos [el pueblo marroquí al otro lado de la frontera]. Hemos pasado mucho frío, pero ha merecido la pena. Casi todos somos de Tetuán, Tánger…”, explica, en un precario español, uno de los inmigrantes irregulares de este grupo que acaba de cruzar a nado la frontera marítima entre Ceuta y Marruecos.

El joven puntualiza que no han conseguido llegar a ninguna playa ceutí, sino que en el trayecto han sido rescatados por Salvamento Marítimo. La salvamar Atria, con base en Ceuta, no ha cesado de rescatar inmigrantes desde la madrugada de este pasado martes, cuando se acentuó la actual oleada de inmigrantes a través del mar que arrancó hace alrededor de 10 días.

“Ahora nos han dicho que nos vayamos hacia el CETI (Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes) ¿Por dónde se llega?”, insiste en su pregunta. “Queremos comer y descansar, hermano”, comenta otro de los marroquíes de este grupo. En su mano lleva un paquete de galletas que comienza a repartir entre sus compañeros de travesía.

Muy cerca de allí, junto a la parada de taxis del puerto, una enfermera de Cruz Roja cura las heridas de un varón que, según él, ha recibido una paliza de un gendarme marroquí la noche anterior, antes de conseguir lanzarse al mar desde una playa de Castillejos.

Ceuta vive una situación similar a la de mayo de 2021, cuando cruzaron a pie y por mar alrededor de 14.000 personas desde Marruecos en apenas cuatro días. Ahora, con la frontera sellada porque sólo se puede acceder a la ciudad autónoma mediante visado o saltando la valla perimetral de manera ilegal, la mayoría de las llegadas se están produciendo a nado. Muchos son menores de edad. A ellos se les deriva a los centros de acogida de emergencia habilitados en las naves del Tarajal.

Las autoridades, desbordadas.
Las autoridades, desbordadas.
Los adultos acaban en el CETI, con una capacidad oficial de 512 plazas de acogida. Este martes ya había 694 personas dentro de sus instalaciones. Sin embargo, fuera esperan entre 800 y un millar más, aunque no hay cifras oficiales ya que el flujo de llegadas es constante.

El camino de acceso al centro de acogida de inmigrantes es un ir y venir de personas. Muchos de ellos descansan tirados sobre el asfalto o sobre mantas rojas con distintivos de la Cruz Roja. Otros se cobijan del sol bajo tiendas de campaña improvisadas, hechas con sábanas y cartones.

Una reciente sentencia del Tribunal Supremo ha confirmado que España no puede realizar devoluciones ‘en caliente’ por mar de inmigrantes a Marruecos. “Es inevitable pensar que hay un ‘efecto llamada’ por esa razón”, comenta un guardia civil mientras ayuda a un joven a salir de una zona rocosa próxima a la frontera del Tarajal. “El CETI es una olla a presión. Siguen llegando por cientos cada día”, añade el agente en conversación con el periodista. “Marruecos no está colaborando. Si ellos quisieran, esto no pasaba”.

La llegada de nadadores desde Marruecos no parece tener freno. Aunque las lanchas de la Guardia Civil y la Marina Real marroquí tienen presencia constante y activa, día y noche, en las aguas que delimitan la frontera marítima entre ambos países, decenas de flotadores a la deriva de quienes ya han conseguido tocar tierra se divisan desde la costa más próxima al país vecino. Si algún inmigrante es divisado entre esas aguas, la Benemérita ‘marca’ su ubicación a sus homólogos marroquíes para que lo recojan, aunque si la situación es extrema es rescatado por las fuerzas policiales españolas.

El presidente de la Ceuta, Juan Vivas, ha comparecido este miércoles ante los medios de comunicación. Ha calificado lasituación migratoria de “grave” ya que todos los servicios de acogida de la ciudad se encuentran desbordados.

“Estamos viviendo una situación extremadamente complicada”, ha asegurado Juan Vivas. Según ha informado, han llegado ya 1.500 inmigrantes por mar en los últimos días, y tanto el CETI como los centros de acogida de menores están saturados. “No cabe nadie más y entran más de 200 personas al día”. Muchas de esas ellas, según ha sido testigo este periódico, deambulan por las calles de la ciudad autónoma.

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