La otra cara de la trata: Cruz Roja alerta del aumento de la explotación laboral entre migrantes llegados a España para trabajar

La organización atendió a 1.339 personas durante el primer semestre de 2026 y advierte de que la trata laboral crece entre personas procedentes de Nepal e India captadas con falsas ofertas de empleo

La Razón, Rocío Salas, 29-07-2026

La trata de personas sigue teniendo rostro de mujer y continúa ligada, en la mayoría de los casos, a la explotación sexual. Sin embargo, una realidad mucho menos visible está ganando terreno en España: la trata con fines de explotación laboral. Esa es la principal advertencia que lanza Cruz Roja con motivo del Día Mundial contra la Trata de Personas, que se conmemora este 30 de julio, tras atender durante el primer semestre de 2026 a

1.339 personas

en situaciones de trata y explotación en nuestro país.

Según los datos de la organización,

tres de cada cuatro personas atendidas (76%) presentaban indicadores de trata

, mientras que el resto correspondía a situaciones de explotación sexual. Además,

el 82% de las personas atendidas eran mujeres

y el

93% de las afectadas por trata o explotación sexual eran migrantes

, un perfil que continúa siendo mayoritario entre las víctimas detectadas por la organización.

Aunque la explotación sexual sigue siendo la modalidad más frecuente, Cruz Roja asegura que en los últimos años ha observado un incremento de los casos relacionados con la explotación laboral, especialmente entre personas que iniciaron su proyecto migratorio convencidas de que encontrarían un empleo que les permitiera mejorar las condiciones de vida de sus familias.

Deudas, falsas promesas y vulnerabilidad

Entre los perfiles que más preocupan a la organización figuran personas procedentes de

Nepal e India

, que llegan a Europa tras asumir importantes deudas para financiar el viaje y responder a ofertas laborales que prometían estabilidad y oportunidades.

Muchas de ellas recurren a préstamos informales para pagar cantidades elevadas antes de salir de su país de origen, una circunstancia que aumenta posteriormente su dependencia económica y las hace especialmente vulnerables frente a posibles situaciones de explotación.

Los equipos especializados de Cruz Roja recogen con frecuencia testimonios que reflejan las expectativas con las que estas personas emprendieron su viaje.

“Me dijeron que tendría trabajo y podría ayudar a mis padres”

o

“No podía volver sin haber conseguido lo que había prometido a mi familia”

son algunas de las frases que se repiten en las intervenciones desarrolladas por la organización y que muestran la presión que muchas personas sienten para sostener económicamente a sus familias y devolver las deudas contraídas.

Tras llegar a Europa, algunas comenzaron a trabajar en condiciones muy distintas a las prometidas y posteriormente fueron captadas para trasladarse a España mediante nuevas ofertas difundidas, en muchos casos, a través de redes sociales. Una vez aquí, factores como el desconocimiento del idioma, el aislamiento geográfico, la ausencia de redes de apoyo o la dependencia de terceras personas para el alojamiento y el transporte incrementan el riesgo de sufrir explotación laboral.

Jornadas de más de diez horas y salarios muy por debajo de lo legal

Los equipos de Cruz Roja han identificado situaciones compatibles con jornadas laborales superiores a diez horas diarias, salarios muy inferiores a los establecidos legalmente, ausencia de alojamientos dignos y una dependencia casi absoluta de quienes controlan el trabajo, el alojamiento o los desplazamientos. A ello se suman episodios de violencia verbal, física y extorsión económica. En el caso de algunas mujeres , además, concurren indicadores de explotación mixta y agresiones sexuales que dificultan aún más la denuncia y el acceso a recursos de protección.

Pese a ello, la organización también destaca la capacidad de esfuerzo y resiliencia de muchas de estas personas, que llegaron a España con la intención de trabajar, integrarse y contribuir tanto al bienestar de sus familias como al de las comunidades donde residen.

La protección depende todavía del lugar donde se detecte el caso

Uno de los mensajes que Cruz Roja considera más preocupantes es que las posibilidades de recuperación no siempre son las mismas para todas las personas supervivientes.

La organización observa que el acceso a recursos especializados puede variar en función del territorio donde se detecte cada caso o incluso del tipo de explotación sufrido, una circunstancia que, a su juicio, provoca desigualdades en la protección de las víctimas.

Por ello, reclama avanzar hacia una

Ley Integral contra la Trata y la Explotación

que garantice una respuesta homogénea en todo el territorio, independientemente del lugar donde sea identificada la persona o de la modalidad de explotación sufrida. También considera imprescindible reforzar la coordinación entre administraciones públicas, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, Fiscalía y entidades especializadas para mejorar la detección y la atención a las víctimas.

Detectar antes para evitar más vulneraciones

La organización recuerda que muchas personas no se reconocen inicialmente como víctimas de trata o explotación porque desconocen sus derechos, normalizan determinadas condiciones laborales o temen las consecuencias de pedir ayuda.

Por ello insiste en la importancia de reforzar la detección temprana, especialmente entre personas que presentan factores de especial vulnerabilidad, ya que una identificación precoz facilita la activación de mecanismos de protección y mejora las posibilidades de recuperación.

Durante el primer semestre de este año, Cruz Roja ha desarrollado actuaciones de atención humanitaria, cobertura de necesidades básicas, asesoramiento jurídico y social, apoyo en procesos de regularización administrativa, alojamiento seguro y acompañamiento hacia el empleo, todo ello en coordinación con administraciones públicas, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, Fiscalía especializada y entidades de la Red Española de Lucha contra la Trata.

Con motivo del Día Mundial contra la Trata de Personas, la organización recuerda que combatir esta grave vulneración de los derechos humanos exige la implicación de toda la sociedad y defiende que ninguna persona debería ver condicionada su recuperación por el territorio en el que haya sido identificada o por la modalidad de explotación sufrida.

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