Ceuta roza el colapso tras la llegada de 1.500 migrantes en una semana y exige medidas urgentes

El Ejecutivo autonómico reclama un acuerdo de Estado para acelerar las derivaciones a otras comunidades y recuperar la figura del rechazo en frontera reformando la ley de extranjería

Diario Vasco, Almudena Santos, 29-07-2026

Decenas de inmigrantes aguardan a las puertas de los servicios de atención de Ceuta. En tan solo una semana, más de 1.500 personas han alcanzado la ciudad autónoma a nado o a través del perímetro fronterizo, empujando a los recursos locales al límite de sus fuerzas y reviviendo el fantasma de la última gran crisis migratoria, la de mayo de 2021. Una situación que ha llevado al presidente de la región, Juan Jesús Vivas (PP), a exigir al Gobierno que impulse una reforma de la ley de extranjería para recuperar la figura del rechazo en frontera, además de poner en marcha lo antes posible traslados de personas adultas y menores a otras comunidades con recursos menos colapsados y reforzar los medios materiales y humanos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.

La travesía desde las costas marroquíes hacia las playas ceutíes, caracterizada por sus traicioneras corrientes, puede convertirse en una sentencia fatídica. Muestra de ello es el reciente hallazgo en Málaga de los cadáveres de tres jóvenes migrantes, arrastrados hasta las costas de Estepona y Manilva mientras intentaban llegar desde Marruecos a Ceuta, según las primeras hipótesis. En el último año, alrededor de 60 cuerpos han sido recuperados del agua. Las organizaciones humanitarias advierten de que la mayor parte de las personas que fallecen ahogadas en el mar no vuelven a tierra.

Esta crisis migratoria ha llevado a que la capacidad de acogida de la ciudad haya acabado de saltar por los aires, tras unos meses en los que se ha detectado un importante incremento de llegadas a personas a nado, según reflejan los datos publicados por el Ministerio del Interior. El Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) roza las 700 personas albergadas – pese a que su capacidad real es de 512 usuarios – , mientras unas 400 permanecen concentradas en el exterior. En el caso de los menores no acompañados, las llegadas se han multiplicado por 16 en apenas diez días, pasando de 210 a 472 tutelados, lo que deja al sistema bajo una saturación del 1.600% – equivalente a estar 16 veces por encima de su capacidad ordinaria. Una sobreocupación que ha obligado a reabrir con urgencia las naves del Tarajal como dispositivo extraordinario para dar un techo a los niños y adolescentes que continúan ingresando – situación similar a la que vivió el archipiélago canario en 2024, cuando el número de desembarcos superó récords históricos.

Ante este desbordamiento asistencial, el Gobierno ceutí encabezado por Juan Vivas insiste en que la situación no es un problema local, sino un «asunto de Estado». La propuesta de las autoridades locales pasa por habilitar una respuesta de emergencia coordinada mediante la creación de un «mando único» que unifique la gestión entre ministerios, Fuerzas de Seguridad y la ciudad.

Asimismo, el Ejecutivo autonómico reclama una reforma urgente de la Ley de Extranjería para recuperar la figura del rechazo en frontera – pese a la sentencia reciente del Tribunal Supremo que rechaza que esto se pueda llevar a cabo – , argumentando que esto podría tener un efecto disuasorio crucial para evitar que cientos de personas sigan arriesgando la vida en el agua. Fuentes del Ministerio de Juventud e Infancia confirman que «se está coordinando la respuesta con las distintas aéreas implicadas, delegación de Gobierno y Ceuta para ayudar».

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