Un conflicto vecinal limita la actividad de un restaurante senegalés en Fisterra

El dueño del piso colindante fue denunciado por tapar la salida de humos

La Voz de Galicia, Cristina Viu CARBALLO / LA VOZ, 25-07-2026

Fatou Sadji, de 41 años, es la esposa de uno de los primeros marineros senegaleses que llegaron a Fisterra, hace veinte años. Él trabaja en el Gran Sol y ella alquiló el Boulevard Lounge de la calle Alcalde Fernández, que había sido pub y coctelería. Su intención era montar un restaurante, algo en lo que tiene experiencia porque ha trabajado en varios establecimientos del municipio. Así nació Mamá África Fisterra, que se inauguró a finales de marzo, pero solo como bar. El motivo es que había dificultades con la extracción de humos y con la comunidad de propietarios.

Según explica Fatou Sadji, para paliar esta dificultad se buscó un sistema de renovación de aire. Asegura que para la instalación contó con el asesoramiento de una gestoría y un arquitecto. Ahora ha presentado sendas denuncias, en la Guardia Civil, que la ha elevado al juzgado de Corcubión, y ante la Policía Local. El motivo es que un vecino del edificio de al lado llegó a taponar con espuma de poliuretano la salida de los gases. El hombre no lo niega. Alega que lo hizo porque los olores y el ruido llegan hasta su terraza.
El motivo de que todo ello terminara ante las autoridades y haya terminado judicializado es que el sellado de las rejillas de ventilación provocó «mucho calor en el interior de dicho local con perjuicio para la salud de las personas en el local al no poder salir los gases al exterior».

Por su parte, el vecino se personó en el Concello para saber si efectivamente había licencia de actividad para el establecimiento y si las instalaciones estaban legalizadas. En principio no hay respuesta municipal y el asunto se está tratando como un conflicto entre vecinos que podrían complicarse más porque el colindante ha amenazado con tapiar la salida de gases porque da a una de sus propiedades y tanto Fatou Sadji, que tiene cuatro hijos, como el resto de los trabajadores del establecimiento, no pueden cocinar en el mismo. Reclaman los daños causados a la maquinaria de renovación de aire. Además, realizaron un importante gasto en la adecuación del local.
El propietario del local: «Tiveron que superar moitas barreiras e malas intencións»
Mamá África Fisterra luce completamente renovado. Es un restaurante muy bien decorado, pero en el que no se puede preparar comida.

El propietario del local también participa en el conflicto y defiende a sus inquilinos y considera que en este caso hay racismo. Señala que tuvieron que «superar moitas barreiras e malas intencións por parte de moitos sectores sociais e institucionais». «Eles non viven nin viviron de paguitas, realmente, nunca tiveron ningunha axuda económica, sempre traballaron duro para ter o que hoxe teñen».

Explica que desde el principio hubo problemas: «O sistema de evacuación de gases falla, goteiras no tellado da cociña fai que se encha de auga e que a calor sexa excesiva na zona de traballo e no establecemento que se percibe unha sensación de afogo e falta de ventilación».

«A factura que se paga e moi alta; toda unha vida que se pon sobre a mesa para apostar por un proxecto do que depende a súa subsistencia e a dos seus fillos», dice el propietario del local en defensa de sus inquilinos y pide la intervención del Concello.

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