«Esa falsa dicotomía de 'los de dentro' o 'los de fuera' no existe porque estamos interconectados»

El nuevo alto comisionado adjunto de ACNUR critica los pactos PP-Vox sobre cooperación y advierte de un mundo «peor» si se orilla el multilateralismo

Diario Vasco, Pedro Marín, 26-07-2026

Antón Leis (Santiago de Compostela, 1981) está de salida al frente de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID). Así se comprueba al entrar a su despacho, donde las pertenencias y archivos acumuladas desde julio de 2021, se encuentran ahora empaquetadas y listas para un nuevo viaje. Leis dejará su puesto el próximo 31 de julio para pasar a ejercer como alto comisionado adjunto para Operaciones de ACNUR, la agencia para los refugiados de Naciones Unidas; un honor paara él y un reconocimiento para España, sostiene. Leis lanza su mirada hacia fuera sin dejar de mirar hacia el país que se dispone a dejar.

- La cooperación internacional atraviesa un trance complicado. ¿Cuál es el principal reto hoy del sistema?

- Hacer frente a un mundo de crisis superpuestas que no van a mejor. Nos encontramos con un mundo que es también más inestable. Y para un país como España, por su posición geográfica, la cooperación no es un lujo, es una necesidad. Un ejercicio de responsabilidad y de interés propio. Pensemos que Europa y África están separadas por 14 kilómetros nada más: una África más estable, más próspera, también es una manera de proteger a nuestros ciudadanos.

- ¿Es posible que este periodo de incertidumbre internacional esté alterando la naturaleza de la cooperación al entrar en la ecuación variables como la seguridad, la defensa o la estabilidad?

- Cada vez más hay otra serie de objetivos y esos objetivos remiten a la idea de solidaridad, porque los que nos dedicamos a la cooperación tenemos que ser muy conscientes de que estamos manejando recursos públicos, la solidaridad de la sociedad española. Pero es una manera también de protegernos a nosotros mismos. Yo no veo una contradicción entre solidaridad y seguridad. Es verdad que uno puede pensar en un concepto estricto de seguridad como capacidad disuasoria, militar, pero uno más amplio de seguridad humana remite también a reforzar sistemas de salud, a tener estabilidad en los países, a prevenir conflictos, a reducir las crisis de refugiados, a responder y anticipar los efectos del cambio climático.

- ¿Y qué papel tiene esa cooperación en los fenómenos migratorios?

- Puede hacer muchas cosas. Nuestro interés es que las migraciones sean seguras, regulares y ordenadas. La migración no debería ser una obligación. Y combatimos los aspectos más negativos de este fenómeno. Tenemos muchos proyectos: por ejemplo, de lucha contra la trata de seres humanos, contra la trata de mujeres.

- La AECID está muy presente en Venezuela tras los terremotos de hace un mes. ¿Cómo se enfoca la estrategia en un país políticamente tan – incierto?

En Venezuela desplegamos el equipo START, y creo que la respuesta de España ha sido rápida, eficaz e impecable. Hemos estado apoyando, fletando vuelos adicionales para rescatistas de las comunidades autónomas y ahora estamos en la fase de apoyo a los sistemas de respuesta; en este caso, al de salud. Ahí está nuestro hospital de campaña atendiendo 300 personas al día en Caracas. La cooperación española va a seguir en la reconstrucción.

- ¿Y cómo se está gestionando esta ayuda con el Gobierno de Delcy Rodríguez bajo tutela de Estados Unidos?

- Las emergencias las gestionan siempre las autoridades locales. Sabemos que quien tiene ese papel coordinador tiene que ser las autoridades del país; y llegando también el sistema de Naciones Unidas, ha habido un dispositivo de respuesta. Nosotros hemos trabajado fantásticamente bien a todos los niveles.

- ¿Está teniendo EE UU en esa gestión de la ayuda una responsabilidad preponderante?

- Estados Unidos ha sido uno de los países que más rescatistas ha mandado. En la respuesta están participando una multitud de países, es una respuesta muy del conjunto de la comunidad internacional. Pero la ayuda está siendo gestionada por cada uno. La ayuda española la gestionamos a través del sistema de Naciones Unidas. Nosotros estamos trabajando con sociedad civil internacional y venezolana.

- El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca ha supuesto un cambio en la cooperación internacional, donde Estados Unidos era uno de los grandes donantes. ¿Qué impacto tiene ese giro?

- Cada país decide su política. EE UU ya no es, efectivamente, el primer donante; el primer donante colectivo somos la Unión Europea y por estados, Alemania. Eso es una gran responsabilidad. Creo que más que preguntarse qué hacen otros, como europeos nos tenemos que preguntar qué queremos hacer nosotros con ese liderazgo que ha ocurrido, tal vez, un poco por defecto. Hay que ir transitando de una lógica basada en la ayuda y en proyectos individuales al apoyo a transformaciones sistémicas dirigidas por los propios países, más soberanos y responsables de su propio desarrollo, y basadas en alianzas con los países socios, el sector privado y la sociedad civil.

- El multilateralismo está perdiendo terreno.

La situación para el sistema multilateral es complicada porque hay recortes de fondos, pero también hay oportunidades de reforma. No se puede es prescindir de un sistema que ha conseguido tantas cosas en los últimos 80 años y que es fundamental para la paz y la seguridad. Un mundo sin instituciones multilaterales sería mucho más peligroso y peor que el de hoy.

- Tres años después de que se aprobara la Ley de Cooperación, el PP y Vox están constituyendo gobiernos autonómicos que reducen los fondos destinados a la cooperación. ¿Cuál es la respuesta de la AECID, del Gobierno?

- Los recortes en cooperación son un error. Esa falsa dicotomía de «los de dentro» o «los de fuera» no existe porque estamos interconectados. Los recortes son un error por las vidas que cuestan. Si pensamos que solo construyendo muros vamos a ser inmunes a la próxima pandemia o guerra, es un ejercicio de ingenuidad y poco responsable para proteger los intereses de España.

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