«Los vascos menores de 30 años viven sus identidades sin complejos»
López Basaguren reflexiona sobre la falta de reflejos en la política vasca para entender determinados cambios sociales
Diario Vasco, , 25-07-2026Alberto López Basaguren (Basauri, 1957) lleva 28 años dando clase de Derecho Constitucional en la universidad pública vasca (EHU), un observatorio privilegiado para analizar determinados cambios sociales e identitarios. «Los menores de 30 años viven su identidad sin los complejos de sus padres», asegura convencido.
–Tras los triunfos de la selección española se vieron agresiones en Euskadi a sus seguidores. ¿Qué revela esto?
–Revela la pervivencia de sectores autoritarios. Muestra la reacción desesperada de quienes no aceptan que el viejo esquema hegemónico de interpretación de la realidad ha saltado por los aires.
– ¿Qué ha cambiado?
– En los 70 se consolidó la idea de que los símbolos españoles estaban ligados al franquismo y la palabra «España» era un tabú. Hoy, las nuevas generaciones han roto radicalmente con esos prejuicios que tenían sus padres. La expresión pública, sin miedo y sin complejos, de apoyo a la selección española me parece un signo de secularización política del que este país, Euskadi, tan controlado por sectores fundamentalistas, está muy necesitado.
– ¿Ve un salto generacional claro?
– Rotundamente. En la juventud menor de 30 años ese paradigma se ha hecho añicos. Viven las identidades compartidas sin complejos, como se vio en las celebraciones de la selección. Y lo digo yo, que no me interesa el fútbol, que no vi ningún partido del Mundial. Tampoco la final.
– ¿La política no capta el fenómeno?
– Hay una incapacidad enorme en los partidos para entender la Euskadi actual y los cambios sociales que se han producido. Desconocen el cambio de actitudes generacionales y la nueva realidad diversa que configura la inmigración.
– ¿Significa esto un aumento del nacionalismo español entre los jóvenes vascos?
– No. No implica una adhesión política al PP o a Vox. Ni siquiera al españolismo político. Simplemente es una generación que ha desdramatizado qué significa España o su bandera, desligándolos de connotaciones ideológicas de derecha.
– ¿La expectativa de un Gobierno PP – Vox en España puede reactivar el independentismo o radicalizar el soberanismo en Euskadi?
– Un escenario así genera un efecto ‘hipo’: una reacción puntual de agrupamiento en torno a posiciones de ruptura. Es un riesgo y una incógnita que puede alterar las cosas, pero la corriente de fondo de cambio generacional en la sociedad vasca sigue siendo más fuerte.
– El independentismo está bajo mínimos en las encuestas. ¿Cómo interpreta el dato?
– Los datos son claros: el independentismo pleno ronda solo el 20%. La gran corriente de fondo es que casi el 40% de la población se siente «tan vasca como española». Más de la mitad de la sociedad no tiene problemas con la identidad compartida. Más bien vive cómoda en esa identidad compartida.
– ¿Están los partidos tradicionales sabiendo conectar con esta mayoría?
– No. La mayoría social está satisfecha con la autonomía o pide más autogobierno sin romper la convivencia. Los partidos no están sabiendo situar su propuesta en ese terreno central de la identidad compartida.
– Hablando de convivencia, ha calificado la política lingüística como un «Lizarra lingüístico». ¿Por qué?
– Porque responde a la visión de una unión nacionalista que busca imponer la homogeneidad. Una exigencia desproporcionada del euskera en la administración o la educación vulnera derechos y acaba perjudicando al propio euskera al generar rechazo. La obsesión con la identidad nacional tiene un riesgo añadido de gran importancia. En Euskadi se están defendiendo posturas que se justifican como progresistas que son plenamente coincidentes con las que, también desde la obsesión por la identidad nacional, están defendiendo los populismos de derechas antidemocráticos.
– ¿Quiénes son los más vulnerables ante esa imposición lingüística?
– Los sectores marginados y los nuevos migrantes sin capacidad de expresión pública. Si no se reconduce esta política, en segundas y terceras generaciones se van a generar reacciones completamente irracionales de rechazo por sentirse los «damnificados» del sistema.
– ¿Corre riesgo el sistema educativo vasco con el modelo de inmersión?
– Sí. Imponer la inmersión total a alumnos cuya lengua familiar y entorno no es el euskera genera un lastre en su rendimiento. Si no se introduce flexibilidad, el sistema educativo está abocado a estallar. Las notas de la PAU son un claro termómetro. No solo por el aumento geométrico de notas bajas en euskera, sino porque no se quiere analizar hasta qué punto el rendimiento escolar inferior en otras asignaturas viene derivado de las rémoras de estudiarlas obligatoriamente en euskera.
–Usted participó en los trabajos de la ponencia parlamentaria sobre la negociación del nuevo estatus de autogobierno. Sigue siendo una asignatura pendiente. ¿Ve avances?
–El lehendakari se comprometió a reunirse con los partidos para junio y eso no se ha producido. Lo que yo percibo es que el PNV solo tiene interés o solo le interesaría una reforma del estatuto si es para conseguir lo que es su obsesión, que es, en mayor o menor medida, sobre la base de los derechos históricos, hacer una excepción foral en la autonomía del País Vasco. Y ahí se equivoca. Plantear el Concierto político, que es plantear un modelo confederal para la relación entre Euskadi y España, rompe el modelo autonómico y no se puede generalizar.
– Cuando se habla del concepto de una «España plurinacional», ¿estamos ante un mantra equívoco?
– Se intenta colar una realidad que a menudo se vuelve una paradoja. Si España es plurinacional porque conviven distintos sentimientos nacionales y lenguas, Euskadi también es plurinacional. En la sociedad vasca coexisten diversas identidades y la única forma de gestionarlo es con tolerancia y flexibilidad, no imponiendo una única visión nacional.
– Fuera del ámbito identitario, ¿cuál es el antídoto contra la erosión democrática y los populismos?
–No hay un antídoto eficaz contra estas derivas populistas. Segundo, se puso de manifiesto en el seminario que los peligros para esa democracia liberal, en el buen sentido anglosajón del término liberal en política, es decir, abierta, tolerante, avanzada, no viene solo de las derechas populistas, sino también de las izquierdas populistas, y creo que eso quedó muy claro en los debates. Y luego yo creo que sí fue quedando claro que hay todavía mucho que avanzar y que descubrir, pero en el plano político quizás están las cosas todavía mucho más verdes. En el cómo afrontar esa confrontación, la fortaleza del Parlamento es crucial.
– Se intenta colar una realidad que a menudo se vuelve una paradoja. Si España es plurinacional porque conviven distintos sentimientos nacionales y lenguas, Euskadi también es plurinacional. En la sociedad vasca coexisten diversas identidades y la única forma de gestionarlo es con tolerancia y flexibilidad, no imponiendo una única visión nacional.
– Fuera del ámbito identitario, ¿cuál es el antídoto contra la erosión democrática y los populismos?
–No hay un antídoto eficaz contra estas derivas populistas. Segundo, se puso de manifiesto en el seminario que los peligros para esa democracia liberal, en el buen sentido anglosajón del término liberal en política, es decir, abierta, tolerante, avanzada, no viene solo de las derechas populistas, sino también de las izquierdas populistas, y creo que eso quedó muy claro en los debates. Y luego yo creo que sí fue quedando claro que hay todavía mucho que avanzar y que descubrir, pero en el plano político quizás están las cosas todavía mucho más verdes. En el cómo afrontar esa confrontación, la fortaleza del Parlamento es crucial.
– Fuera del ámbito identitario, ¿cuál es el antídoto contra la erosión democrática y los populismos?
–No hay un antídoto eficaz contra estas derivas populistas. Segundo, se puso de manifiesto en el seminario que los peligros para esa democracia liberal, en el buen sentido anglosajón del término liberal en política, es decir, abierta, tolerante, avanzada, no viene solo de las derechas populistas, sino también de las izquierdas populistas, y creo que eso quedó muy claro en los debates. Y luego yo creo que sí fue quedando claro que hay todavía mucho que avanzar y que descubrir, pero en el plano político quizás están las cosas todavía mucho más verdes. En el cómo afrontar esa confrontación, la fortaleza del Parlamento es crucial.
–No hay un antídoto eficaz contra estas derivas populistas. Segundo, se puso de manifiesto en el seminario que los peligros para esa democracia liberal, en el buen sentido anglosajón del término liberal en política, es decir, abierta, tolerante, avanzada, no viene solo de las derechas populistas, sino también de las izquierdas populistas, y creo que eso quedó muy claro en los debates. Y luego yo creo que sí fue quedando claro que hay todavía mucho que avanzar y que descubrir, pero en el plano político quizás están las cosas todavía mucho más verdes. En el cómo afrontar esa confrontación, la fortaleza del Parlamento es crucial.
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