Cáritas Gipuzkoa acompaña a 584 migrantes en su camino hacia la regularización
El 63,3% de los solicitantes procede de América Latina y más de la mitad reside en Donostialdea
Diario de noticias de Gipuzkoa, , 23-07-2026El proceso de regularización extraordinaria, cuyo plazo de solicitud finalizó el pasado 30 de junio, ha supuesto un punto de inflexión para cientos de personas migrantes que tratan de construir su vida en Gipuzkoa. En esta primera etapa, Cáritas Gipuzkoa ha acompañando a un total de 584 personas: 471 adultos solicitantes y 113 menores.
Desde que se abrió el plazo el 16 de abril, la entidad diocesana reforzó su Servicio Jurídico con 12 personas voluntarias para poder dar una respuesta cercana y eficaz a la alta demanda. El trabajo, según explican desde la organización, ha consistido en ofrecer “información inicial, valoración individualizada, revisión de documentación, preparación de expedientes y acompañamiento durante la tramitación”.
El objetivo era claro: “que ninguna persona quedara fuera del procedimiento por falta de información o por la complejidad de los trámites”. Y es que, como subrayan desde Cáritas, “detrás de cada expediente hay una persona o una familia que lleva tiempo construyendo su vida aquí”.
El perfil de los solicitantes
Los datos recopilados por Cáritas Gipuzkoa dibujan un perfil diverso pero con una necesidad común: regularizar su situación administrativa para vivir con estabilidad y acceder a sus derechos.
La gran mayoría de los solicitantes (un 97,9%) se encuentra en edad activa, principalmente entre los 18 y 44 años (73,0%). Este hecho vincula directamente la regularización con la posibilidad de acceder a un empleo formal, cotizar y desarrollar procesos de autonomía. Por género, la presencia está muy igualada, con una ligera mayoría de mujeres (51,4%) frente a un 48,6% de hombres.
El informe también revela la pluralidad de orígenes. Un 63,3% de las personas procede de América Latina, con Colombia (22,9%), Honduras (12,5%), Perú (9,3%) y Venezuela (6,6%) como principales países. El 32,7% proviene de África, mayoritariamente de Marruecos (11,9%) y Argelia (11,0%). El 4% restante tiene su origen en Asia.
En cuanto a su distribución en el territorio, Donostialdea concentra más de la mitad de los solicitantes (53,1%). Le siguen Goierri (14,6%), Oarsoaldea (11,9%) y Bidasoa (10,8%).
Historias detrás de los números
La dimensión familiar ha sido muy relevante en el proceso. Aunque un 53,5% de los solicitantes figuran como persona individual, un 37,8% forma parte de hogares con hijos e hijas, ya sea en pareja o en familias monoparentales.
El informe de Cáritas Gipuzkoa recoge varias de estas historias, como la de Carmen, que llegó a Irun desde Perú, embarazada y acompañando a su marido. Tras un año y medio dedicada al cuidado familiar, ahora confía en poder regularizar su situación para emprender un negocio. O la de José Carlos, que llegó de Venezuela con su familia y, tras solicitar asilo, ve en este proceso la oportunidad de poder trabajar con contrato para iniciar una nueva vida con su familia en Zumarraga.
Ahmed, por su parte, dejó Argelia y una familia extensa sintiendo que allí no tenía oportunidades. Su llegada a Donostia fue extremadamente dura: vivió dos meses en la calle. Desde hace seis meses, su hogar es Hotzaldi, el centro de acogida nocturna de Cáritas. Allí, mientras aprovecha para estudiar castellano, sueña con el día en que su situación se regularice. Su meta es poder trabajar como peluquero, una profesión con la que forjarse un futuro.
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Elisa viajó desde Colombia a Donostia junto a su hijo con discapacidad, pero al llegar se encontró sola; la amiga que la esperaba no apareció. Fue el contacto con la Cáritas de su parroquia lo que le abrió una puerta. Ahora vive en un piso del programa Zubia. Mientras trabaja unas pocas horas cuidando a una persona mayor, se está formando como auxiliar sociosanitaria. Su objetivo es conseguir la titulación para poder trabajar de forma legal y ofrecerle un futuro estable a su hijo.
Concluido el plazo de solicitud, ahora se abre una nueva fase: la admisión a trámite de los expedientes. Esta comunicación no es un mero avance administrativo; supone la asignación de un NIE y, sobre todo, de una autorización provisional de residencia y trabajo. Para estas personas, es el verdadero inicio del camino para dejar atrás la irregularidad, acceder a un empleo formal y cotizar en la Seguridad Social. Cáritas seguirá acompañándolas en los próximos meses, mientras esperan la resolución definitiva de su solicitud.
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