Granadas aturdidoras, químicos y estrangulamientos: los relatos de mexicanos de los abusos del ICE
Un informe de la American Civil Liberties Union recoge más de 1.200 incidentes en 2025 de la agencia contra la migración de Estados Unidos y su uso de la fuerza o las amenazas como tácticas habituales
El País, , 23-07-2026El reporte, que hizo una revisión de estos incidentes entre enero y diciembre de 2025 en los Estados de Arizona, California, Colorado, Florida, Illinois, Luisiana, Maryland y Nuevo México, ha identificado 432 intervenciones de mala conducta por parte de agentes migratorios. “Definimos la mala conducta como el uso de la fuerza o la amenaza de usarla, el uso de tácticas de intimidación y las represalias contra quienes observan o documentan los operativos”, explica el documento.
Uno de los casos que figuran en el informe es el de Ricardo Aguayo Rodríguez, de 54 años, originario de Zacatecas, obrero de la construcción y padre de dos adolescentes sordos. Este regresaba a casa en bicicleta desde un supermercado en Melrose Park, Illinois, cuando agentes de la Patrulla Fronteriza lo detuvieron en la entrada de una casa y le rociaron con gas pimienta. Según la denuncia interpuesta por su familia, con base en declaraciones de testigos y videos, Rodríguez se rindió y no representaba una amenaza cuando uno de los agentes lo golpeó en la cabeza y lo estranguló. Una grabación, ampliamente difundida por medios estadounidenses, lo capta jadeando en español: “Por favor, amigo”.
ICE, Minnesota
Agentes federales detienen a una persona entre gas lacrimógeno, en Minneapolis, Minnesota, el 21 de enero.
Leah Millis (REUTERS)
En el reporte de ese incidente, los agentes de la Patrulla Fronteriza dijeron que Rodríguez presentaba “lesiones moderadas”, que describieron como un “corte encima del ojo derecho”. La familia de la víctima se enteró de lo sucedido por conocidos e intentó visitarlo en el hospital. Sin embargo, agentes federales les negaron la visita. Sus allegados informaron de que Rodríguez fue dado de alta del hospital en la madrugada del día siguiente y detenido en el centro de detención de Broadview. Posteriormente, fue trasladado a centros de detención en Indiana, Oklahoma y Texas, antes de ser deportado a Ciudad Juárez, México, con solo la ropa que llevaba puesta.
Estuvo detenido por las autoridades de inmigración durante aproximadamente cuatro meses y su familia ha relatado que le fue negada la atención médica adecuada para sus lesiones. Según los informes, también le ordenaron dormir en el suelo y el personal le administró pastillas que le provocaron tos con sangre. “Familiares visitaron recientemente a Rodríguez en México e indicaron que sufrió múltiples fracturas dentales, fracturas de costillas, una clavícula dislocada y lesiones graves en la mano y otras partes del cuerpo”, detalla el documento.
Los incidentes que revisamos indican que los agentes utilizaron la fuerza y la amenaza de fuerza como tácticas y herramientas habituales para coaccionar el cumplimiento inmediato en lugar de responder a una amenaza. Los agentes también recurrieron a tácticas de intimidación —hostigamiento, humillación y engaño— durante sus operaciones, lo que generó mayor temor en las comunidades y socavó aún más la confianza en las fuerzas del orden.
La ACLU ha recopilado también 375 incidentes que involucraron el uso de la fuerza o amenazas de fuerza por parte de los agentes. De estos, 241 incidentes involucraron fuerza física; 128 incidentes involucraron amenazas de fuerza, incluyendo el uso de armas o amenazas verbales de armas o fuerza; 105 incidentes involucraron armas, como porras, paralizadores eléctricos y granadas aturdidoras. Asimismo, 86 con químicos irritantes y 82 incidentes involucraron a agentes que utilizaron sus vehículos, por ejemplo, acorralando o golpeando los de otras personas.
Otro caso fue el de Julio César Peña, un inmigrante mexicano con enfermedad renal en etapa terminal. Después de que agentes federales se lo llevaran del patio de su casa en Glendale, California, sufrió un miniderrame cerebral y fue hospitalizado. “Lo ataron a la cama del hospital por las manos y los pies, y los agentes presentes escucharon sus llamadas. Cuando su esposa le preguntó en qué hospital se encontraba, él respondió que no podía decírselo. Su abogado tampoco obtuvo respuesta”, especifica el documento.
Agentes fuerzan la puerta de una casa para hacer una detención, en St. Paul, Minnesota, el 18 de enero.
Leah Millis (REUTERS)
Las autoridades acusaron a Peña de reingresar al país ilegalmente en 2005 tras una deportación previa. Su familia negó esto y estaba intentando legalizar su estatus, ya que su hijo es miembro activo del Ejército de EE UU. Tras permanecer en custodia en un centro de detención del ICE durante dos meses y medio y con su salud deteriorada, este fue liberado. Falleció en su casa tras pasar varias semanas hospitalizado.
En Oceanside, California, la familia Robles Ortega fue despertada a finales de junio de 2025 por agentes armados que rompieron sus ventanas, lanzaron granadas aturdidoras y enviaron un dron al interior. Una vecina que presenció lo sucedido y lo grabó en video muestra a los agentes fuertemente armados, con las armas desenfundadas, rodeando la casa y rompiendo las ventanas mientras anuncian a las personas dentro, en español, que tienen una orden judicial.
“Les dije: ‘Ustedes están aquí como si vinieran a intervenir a un cartel de drogas o a cometer un asesinato o algo así, ¡esto es una locura!”, dijo Ada Rocha, una vecina de la familia. Arnoldo Robles y Angélica Ortega, los padres, fueron detenidos. Los agentes estaban ejecutando una orden de arresto federal contra Arnoldo, acusado de ser un “extranjero deportado encontrado en Estados Unidos”. Los registros judiciales muestran que fue condenado por conducir bajo los efectos del alcohol en 2023, por lo que la Fiscalía del Condado de San Diego informó que recibió una sentencia de 358 días de prisión y cinco años de libertad condicional.
Kevin Robles, el hijo mayor de 17 años y ciudadano estadounidense, y su hermana Raquel, de 14 años, fueron sacados esposados y solo liberados después de que los vecinos intervinieran en la entrada de la casa para recordarles a los agentes que eran menores de edad y que verificaran su ciudadanía. “Tenía las esposas apretadas al máximo y les decía que si podían aflojarlas. Ellos insultaban, me decían cosas como: ‘Deja de ser una perra, tú puedes soportar esto”, contó el joven.
Kevin dijo que su madre está en proceso de deportación y que, mientras está detenida, necesita atención médica que aún no ha recibido. También contó que su padre está bajo custodia federal y no ha podido comunicarse con él desde que se llevaron a ambos. “Fue algo muy difícil de asimilar. Saber que se habían llevado a mis padres… Ni siquiera pude despedirme… Ni una sola palabra. Lo único que dijeron fue: ‘Te quiero’. Eso fue lo último que dijeron”, recuerda Robles.
Momento de la detención de Alex Pretti, antes de ser asesinado por los agentes, en Minneapolis, el 24 de enero.
VIDEO OBTAINED BY REUTERS (via REUTERS)
La ACLU menciona en el documento que situaciones como las que vivieron los Robles, en las que agentes del ICE empujaron, forcejearon, derribaron o inmovilizaron a personas, han sucedido 418 veces en 2025. Además, utilizaron agentes químicos irritantes 361 veces (incluyendo 132 veces dirigidos directamente a individuos), proyectiles de impacto cinético como balas de goma en 75 ocasiones (50 de esas dirigidos directamente a individuos), así como granadas aturdidoras en 59 casos y paralizadores eléctricos, en 33.
El Gobierno de México ha denunciado ante los tribunales estadounidenses la muerte de al menos 17 mexicanos bajo custodia o durante operativos del ICE. La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) ha detallado este miércoles que han presentado 20 denuncias penales en Estados Unidos: ocho ante fiscalías estatales y 12 ante fiscalías de los condados, por el fallecimiento de connacionales ocurridos desde mayo de 2025.
“Estas historias menos conocidas demuestran que los horribles abusos que nuestra nación presenció en Minneapolis no fueron una excepción [cuando los ciudadanos estadounidenses Alex Pretti y Renee Good murieron por disparos de agentes del ICE en una protesta y una redada, respectivamente]; de hecho, son solo la punta del iceberg. Lo que ocurrió en Minnesota no empezó allí, sino que continúa en comunidades de todo Estados Unidos, a medida que la financiación y la presencia de ICE y CBP [la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza] se expanden a niveles nunca antes vistos", denuncia el documento.
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