Siguieron a agentes migratorios tocando la bocina y acabaron encañonadas y detenidas, según una demanda

Dos mujeres de Carolina del Norte demandaron al Gobierno al asegurar que fueron detenidas ilegalmente por alertar a la comunidad sobre la presencia de agentes migratorios

El País, Isaías Alvarado, 23-07-2026

Bastó tocar la bocina de su auto y hacer sonar un silbato mientras seguían un vehículo en el que viajaban agentes migratorios que buscaban migrantes indocumentados en Carolina del Norte. Dos ciudadanas estadounidenses aseguran en una demanda que, por esas simples acciones, fueron perseguidas, les apuntaron con un rifle de asalto y acabaron detenidas durante cuatro horas en un edificio federal. Ahora ellas exigen al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y a la Patrulla Fronteriza una indemnización de 2,5 millones de dólares.

Tatyana Reisini y Kristen Roos, descritas en la querella como amigas cercanas que viven con sus respectivas familias en Charlotte, se dirigían a un festival navideño el 17 de noviembre de 2025 cuando decidieron protestar por la inusual presencia de agentes de la Patrulla Fronteriza en su comunidad. Los oficiales participaban en una serie de arrestos como parte del operativo Charlotte’s Web (La telaraña de Charlotte). Lo que comenzó como un intento de alertar a sus vecinos sin papeles terminó, según la demanda de 17 páginas, en un episodio que les dejó “daños físicos, emocionales y psicológicos”.

Seguir los vehículos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y de la Patrulla Fronteriza, haciendo el mayor ruido posible para alertar de su presencia, se ha convertido en una práctica habitual en varias ciudades donde estas agencias llevan a cabo operaciones de detención. En los casos más extremos, esos encuentros han tenido consecuencias fatales para quienes decidieron alzar la voz. Así ocurrió con Renee Good y Alex Pretti, quienes murieron tras ser baleados en Minneapolis en enero pasado.

El caso de Reisini y Roos no tuvo ese desenlace, pero la organización Southern Coalition for Social Justice considera que reviste la suficiente gravedad como para llevarlo ante los tribunales, con el objetivo de sentar un precedente legal y obtener una reparación por los daños sufridos por ambas mujeres. En la demanda interpuesta en su nombre en una corte federal de Carolina del Norte, este grupo acusa al Gobierno federal de detención y arresto ilegales, agresión física, imposición intencional de angustia emocional, persecución judicial maliciosa y negligencia, así como de violaciones de la Primera y Cuarta Enmiendas de la Constitución.

El Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) señaló en una declaración enviada a EL PAÍS que sus agentes se vieron involucrados en “una situación peligrosa provocada por un vehículo que los seguía y era conducido de manera agresiva”. La dependencia agregó que, durante todo el incidente, ambas mujeres mostraron “un persistente menosprecio por la autoridad policial y la seguridad pública” al negarse, según su versión, a acatar las órdenes de los agentes.

Esta es una respuesta similar a la que la dependencia ha ofrecido en otros episodios en los que sus elementos han sido cuestionados, incluso en casos en los que hicieron uso de sus armas contra personas a las que consideraban un obstáculo para sus operaciones.

Vehículo en que viajaban Tatyana Reisini y Kristen Roos.
Southern Coalition for Social Justice
El caso de Reisini y Roos
Lo que debía ser una mañana normal para Tatyana Reisini y Kristen Roos cambió de rumbo cuando supieron que había agentes de inmigración operando en un punto situado en el trayecto hacia un festival navideño al que se dirigían. Decidieron acercarse en un Acura MDX 2019. Poco después se cruzaron con “un automóvil sucio con placas de otro Estado que circulaba junto a ellas”, según la demanda, y comenzaron a seguirlo. Sus sospechas resultaron acertadas: en el vehículo viajaban agentes de la Patrulla Fronteriza y, poco a poco, más personas se sumaron a la protesta. “Mientras otros vehículos empezaban a hacer ruido para alertar sobre la presencia de los agentes de inmigración, Tatyana tocó la bocina y Kristen hizo sonar un silbato”, relata la querella.

Las dos mujeres siguieron el coche hasta el extremo del estacionamiento de una plaza comercial. Allí, varios agentes descendieron y se dirigieron hacia el Acura MDX entre gritos. Reisini, que iba al volante, logró maniobrar y alejarse. La huida, sin embargo, duró apenas unos minutos. Los agentes las persiguieron por varias calles hasta que el vehículo llegó a un callejón sin salida. Las mujeres llamaron al 911 en busca de ayuda, pero fue inútil: mientras continuaba la llamada se vieron rodeadas por los uniformados.

“Un agente de inmigración apuntó con su rifle de asalto a la ventanilla del lado del conductor mientras varios agentes les gritaban”, señala la demanda. Acto seguido, los agentes rompieron las ventanillas para abrir las puertas y las esposaron con cinchos de plástico. La querella añade que uno de ellos, al ver una silla infantil en la parte trasera del vehículo, le dijo con tono irónico a Reisini: “Eres una mamá estelar”. Ella respondió: “Soy una mamá estelar, muchas gracias”.

En su declaración, el DHS afirmó que la conductora del Acura MDX protagonizó una persecución “temeraria”, durante la cual, aseguró la agencia, esquivó peatones y vehículos en una gasolinera. De acuerdo con esa versión, la mujer también manejó “de forma errática por zonas residenciales”, ignoró varias señales de alto y cruzó un semáforo en rojo mientras las sirenas de los vehículos oficiales permanecían encendidas.

Sobre la detención, la dependencia sostuvo que sus agentes “utilizaron la fuerza mínima necesaria para proteger al público” y arrestar a estas mujeres que el DHS describe como “alborotadoras”.

Esta narrativa, no obstante, contrasta con el desenlace judicial del caso. Ambas mujeres permanecieron retenidas durante casi cuatro horas en un edificio del Buró Federal de Investigaciones (FBI). Finalmente fueron puestas en libertad con una citación judicial tras ser acusadas de haber agredido a un agente federal. Tres meses después, sin embargo, la Fiscalía del Distrito Oeste de Carolina del Norte retiró los cargos y la acusación penal fue desestimada.

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)