Decenas de estudiantes palestinos con plaza en España permanecen atrapados en Gaza por el bloqueo israelí y la falta de evacuaciones

Grupos como Gaza40+ y la Red Universitaria por Palestina critican que el trámite de visados estudiantiles es confuso, complejo y opaco, lo que priva a muchos universitarios de viajar

El País, Marc Español, 23-07-2026

Para Maha, una estudiante de 22 años de Gaza, progresar en sus estudios de enfermería desde que accedió a una de las principales universidades de la Franja hace tres años ha supuesto un arduo esfuerzo. Debido a la guerra de Israel, la mayoría de sus clases teóricas son lecciones grabadas durante la pandemia, y cuando le surgen dudas, a menudo no hay nadie que se las pueda resolver porque sus profesores están ausentes, heridos o muertos. Tampoco puede realizar prácticas porque la mayoría de los hospitales están dañados, destruidos o colapsados.

Ante la perspectiva de no poder completar adecuadamente sus estudios, la joven comenzó a buscar oportunidades en el extranjero para poder seguir formándose. “He estado intentándolo y buscando becas por más de dos años porque creo que la educación es clave para reconstruir mi futuro y mis estudios después de todo lo que he perdido aquí en Gaza”, señala por teléfono.

La suerte le sonrió finalmente en marzo, cuando le comunicaron que había obtenido una beca de Erasmus+ para estudiar durante un año en una facultad de Ciencias de la Salud en España. Desde entonces, sin embargo, y pese a haber solicitado un visado de estudiante en abril, Maha no ha recibido ninguna respuesta del consulado español en Jerusalén, no pudo incorporarse a la universidad el 1 de mayo como preveía su programa, y no sabe si podrá salir de Gaza.

“Cuando recibí la beca fue como un nuevo sueño al que aferrarme”, expresa la joven, “una nueva esperanza para seguir viva y confiar en que algún día habré sobrevivido a un genocidio y reconstruiré mi futuro”. “No hay palabras para describir lo que siento ahora; la espera y la incertidumbre son muy difíciles [de llevar]”, admite. “La educación es un derecho, ¿por qué se trata como un privilegio para nosotros? ¿Por qué tenemos que suplicar por ello?”, se queja.

La educación es un derecho, ¿por qué se trata como un privilegio para nosotros? ¿Por qué tenemos que suplicar por ello?
Maha, estudiante palestina
Como Maha, actualmente hay más de 1.200 estudiantes palestinos admitidos en instituciones académicas en el extranjero que no pueden salir de Gaza debido al bloqueo de Israel y la falta de evacuaciones de sus países de destino, según Gaza40+, una organización movilizada para garantizarles esta oportunidad. Entre ellos se cuentan, al menos, una cuarentena que espera viajar a España, según la rama local del grupo y la Red Universitaria por Palestina (RUxP).

“Estamos atrapados a la espera de que algún gobierno u organización responsable reconozca nuestro derecho a llegar a la universidad. Me rompe el corazón pensar que, si nada se mueve, perderé mi próximo año”, nota Halla, una estudiante de 20 años que ha sido aceptada y becada en un programa de ciencias sociales y humanidades en la Universidad Carlos III en España y que tampoco puede viajar.

Proceso complejo y opaco
La comisión de investigación sobre los territorios ocupados palestinos de Naciones Unidas aseguró en 2025 que más de 57 edificios universitarios en Gaza se encuentran totalmente destruidos por los ataques de Israel, lo que afecta ya a más de 87.000 estudiantes y se prevé que perjudique a generaciones de palestinos. Expertos de la ONU y círculos académicos han calificado estos ataques sistemáticos contra escuelas, universidades, docentes y estudiantes de escolasticidio.

Vista de la zona en la que numerosas familias palestinas, que se vieron obligadas a desplazarse hacia el sur debido a los ataques israelíes, regresan a la Universidad Islámica, donde se habían alojado anteriormente, tras el establecimiento de un alto el fuego, a pesar de que muchos edificios han quedado destruidos o gravemente dañados por los ataques, el 16 de octubre de 2025.
Anadolu (Anadolu via Getty Images)
En este contexto, Gaza40+ nació en el Reino Unido a finales de 2024 para presionar para que se eliminaran algunos requisitos burocráticos que estaban imposibilitando que 40 estudiantes de Gaza se incorporaran a 24 instituciones académicas del país donde habían sido aceptados. Desde entonces, el grupo se ha ido expandiendo para ayudar a otros estudiantes y ha logrado facilitar la evacuación de un total de 120 y 20 familiares, todos ellos al Reino Unido e Irlanda.

En febrero, Gaza40+ se expandió también a España, donde la RUxP ya llevaba varios meses movilizada por casos similares. Desde julio de 2025, han tenido lugar tres evacuaciones de estudiantes gazatíes a España: una de siete estudiantes en diciembre de 2025, otra de seis en junio y la última el pasado lunes 20 de julio, de seis estudiantes más, según afirman David Peñafuerte, técnico de la Universidad de Jaén y miembro de la RUxP, y Cristina Robles, coordinadora de la rama española de Gaza40+.

Las estudiantes y miembros de Gaza40+ y la RUxP que han hablado con EL PAÍS lamentan que toda la tramitación del visado de estudiante sea opaca, confusa y complicada. A menudo, las solicitudes se tienen que realizar a través de una empresa privada en Ramala (Cisjordania), BLS International, por lo que los estudiantes necesitan a un apoderado que pueda entregar su documentación. En otros casos, el consulado ha permitido presentarla por correo electrónico.

Una vez enviada la documentación, los estudiantes no reciben ninguna confirmación de que el consulado la ha recibido, ni ninguna actualización sobre el estado del trámite, lo que genera una gran incertidumbre y dificulta la gestión a las universidades. Muchos tratan de contactar por teléfono y por correo con el consulado, pero muy frecuentemente no reciben respuesta. Tampoco está claro cuándo se comunica que una solicitud ha sido denegada y los motivos.

Esta falta de transparencia es especialmente preocupante para los estudiantes que han enviado el pasaporte al consulado como parte de su documentación. Una estudiante que ha hablado con este medio afirma que a ella le han confirmado la recepción de sus documentos, “incluido mi pasaporte original, pero ahora no tengo pasaporte [porque] está en el consulado español”.

Contactado por EL PAÍS, el Ministerio de Exteriores español declara que “cumple escrupulosamente el procedimiento marcado por la normativa legal, incluyendo la motivación de las resoluciones”. Sin embargo, evitó aclarar por qué la tramitación del visado no ha sido igual para todos los estudiantes ni, en el caso de que haya habido casos denegados, por qué no se han comunicado los motivos de la resolución y permitido la presentación de un recurso, tal y como establece la página web del consulado en Jerusalén. Según ha podido saber este medio, algunas de las solicitudes de estudiantes en Gaza se realizaron hace más de medio año, mientras que el consulado exige hacerlo solo con dos meses de antelación al inicio de los estudios y se fija un plazo máximo de resolución de un mes en los casos favorables.

Robles admite que les preocupa que, si los trámites se siguen prolongando, a algunos estudiantes se les va a vencer el pasaporte o el plazo de la beca que les han concedido, y nota que algunos que habían aplicado primero a España han acabado viajando para estudiar a otros países porque no se resolvieron sus casos. Una tercera estudiante palestina que también ha sido aceptada en una universidad española, pero que sigue en Gaza, y que prefiere que no se publique su nombre por temor a que afecte a su solicitud del visado, explica que conoce muchos casos de estudiantes a los que se les han vencido los plazos de sus becas y que “mientras algunos consiguieron prórrogas, otros lamentablemente no”.

Peñafuerte también asegura que conoce estudiantes que han acabado terminando sus estudios en Gaza como han podido, o que se han casado en el tiempo en el que esperaban ir a España, y que al final han decidido quedarse. “La vida sigue, no van a esperar toda su vida”, incide.

Estandarizar el procedimiento
En los dos únicos casos en los que se han realizado evacuaciones, los estudiantes solo lo han sabido cuando han sido incluidos en un grupo de WhatsApp del consulado a través del que se ha coordinado toda la logística, según Peñafuerte y Robles. Los grupos se crearon solo con una o dos semanas de antelación.

Peñafuerte señala que los estudiantes fueron convocados en una fecha, hora y lugar concretos de Gaza, donde fueron recogidos por un autobús. Además de las dificultades de algunos para desplazarse, también tuvieron que hacer frente en cuestión de días a pagos adicionales, como el del autobús que los recogió, de cientos de euros. Solo fue a la salida de Gaza cuando había personal diplomático español, que les estampó o devolvió el pasaporte para seguir en autobús hasta la frontera con Jordania y luego en taxi hasta Amán, desde donde volaron hacia España.

Por todo ello, Syed Mohiuddin, jefe de operaciones y de logística de Gaza40+, pide a España facilitar un visado especial para estos casos, adoptar una política de evacuaciones o, al menos, dar instrucciones claras y estandarizar todo el procedimiento, incluida su resolución. También cuestiona que no se adopte una política más flexible, similar a la adoptada con estudiantes de Ucrania. “Esta gente ve a España como un faro de esperanza”, manifiesta Mohiuddin.

A pesar de tener una oportunidad que podría cambiarme la vida, actualmente me encuentro aquí atrapada y el tiempo se me está agotando
Halla, estudiante palestina
Desde Gaza, Maha defiende su deseo de “aprender y vivir vidas normales, como la gente de otros países”. “Estamos hartos de la muerte, las expropiaciones, la destrucción y de perderlo todo una y otra vez. Merecemos seguridad, educación, dignidad y un futuro”, reivindica.

Por su parte, Halla reconoce que decidió “solicitar plaza en universidades españolas porque era consciente de que tienen un posicionamiento humano con los gazatíes y los palestinos en general”. “A pesar de tener una oportunidad que podría cambiarme la vida, actualmente me encuentro aquí atrapada y el tiempo se me está agotando”, lamenta.

“La situación es muy difícil para nosotros, los estudiantes de Gaza, porque hemos vivido una guerra terrible y todavía hoy nos enfrentamas a ella. No hay ningún alto el fuego, hay personas que son blanco de ataques todos los días, hay asesinatos, hay víctimas. Todo es inestable, por desgracia”, desliza la tercera estudiante. “Por esto intentamos tirar adelante”.

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