«Bajo la ocupación, no hay futuro; están matando las esperanzas de los niños»
El abogado Khaled Quzmar lleva más de 30 años defendiendo los derechos de los niños palestinos frente a las políticas de Israel. Recientemente, organizada por Mundubat, ha realizado una gira de incidencia política en el Estado español, durante la cual ha visitado las Juntas de Bizkaia y de Gipuzkoa.
Gara, , 19-07-2026Ha realizado un trabajo de documentación sobre el impacto de la ocupación y la violencia en la salud mental de los menores palestinos en Cisjordania. ¿Cuáles son las principales conclusiones de este informe?
Llevamos 30 años trabajando, y en este tiempo nos hemos dado cuenta de que los derechos del niño recogidos en la Convención de las Naciones Unidas de 1989 se vulneran de forma sistemática y continuada. Los niños son niños, y en cualquier parte deberían estar protegidos. Pero cuando se trata de menores palestinos, viven con sus derechos vulnerados, sin que eso suponga ninguna reacción por parte de las autoridades israelíes.
Al contrario, según mi experiencia, Israel nunca ha hecho rendir cuentas a los responsables. Y cuando hablo de responsables, no me refiero a individuos. La policía, los interrogadores o el Ejército forman parte del sistema de control. Gozan de plena inmunidad frente a cualquier exigencia de responsabilidades y cometen estos delitos como parte de la política israelí contra los niños palestinos.
¿Qué consecuencias acarrea para un menor ser detenido y encarcelado?
Los niños son sometidos a tortura y malos tratos, cosa que les afecta, sin duda, a su salud mental. Pero a Israel nunca le ha importado eso. Igual que los adultos, los menores son detenidos durante la noche, sin la presencia de ningún familiar, son sometidos a tortura y malos tratos, y nunca reciben el apoyo psicosocial que necesitan mientras están en prisión. Ni siquiera forma parte de su agenda prestar ese tipo de servicios. A veces pueden proporcionarles algún tratamiento médico, algún tipo de atención, pero no apoyo psicosocial.
Por eso los niños salen de prisión con secuelas psicológicas. El último caso que puedo mencionar es el de Ahmad Manasra. Pasó nueve años y medio en prisión. Entró siendo un chico normal, pero cuando salió estaba tan enfermo que no pudo ni reconocer a su familia.
Durante su visita, ha podido relatar este tipo de experiencias a distintos representantes políticos. ¿Qué importancia tiene para usted y su organización presentar este estudio en el Estado español?
Mi visita al Estado español tiene como objetivo concienciar sobre la situación en Palestina y pedir a la ciudadanía, al Gobierno y al Parlamento que actúen contra Israel por ser un Estado genocida. A pesar de que forma parte de todas las convenciones internacionales, Israel no aplica esos tratados cuando atañen a los niños palestinos. Además, se presenta como un Estado democrático, «el único de Oriente Medio», pero la información que he podido recopilar muestra otra realidad: que Israel está cometiendo crímenes de guerra contra los niños y contra la humanidad; una cuestión que ya se ha planteado en distintos parlamentos de Europa y también en las Naciones Unidas.
¿Es fácil llevar a cabo el trabajo de las organizaciones humanitarias en Palestina?
En un principio, mi organización empezó trabajando dentro del propio sistema israelí. Yo mismo comencé como abogado defensor, defendiendo los derechos de los niños palestinos en el sistema de tribunales militares israelíes. He visto las vulneraciones de derechos con mis propios ojos y puedo afirmar que Israel no respeta su propia legislación.
Sin embargo, especialmente después del 7 de octubre de 2023, Israel cambió su política de acceso a las prisiones. Si antes podía ver seis o siete casos en una sola visita, ahora está limitado a dos o tres, y se necesitan como mínimo entre tres y cuatro meses de gestiones. El tiempo con los detenidos es muy limitado y el contenido de la visita está limitado al caso judicial, por lo que, como abogado, no puedo transmitir ninguna información que venga de la familia. Todas las conversaciones son escuchadas por un policía, lo cual es ilegal incluso según la legislación israelí.
¿Existe en Israel una legalidad que ampare el arresto de menores?
Después del 7 de octubre, se están llevando a cabo lo que se conoce como «detenciones administrativas». De los menores detenidos, algo menos de la mitad son arrestados por utilizar las redes sociales, acusados de incitar a la violencia. El resto, unos 180, están bajo «detención administrativa»; es decir, un arresto sin formular cargos. Ni los chicos ni el abogado saben cuáles son los motivos de la detención, porque la única explicación ofrecida es que «el menor supone un riesgo para la seguridad de la zona».
Como abogado, solo tengo una vista judicial para defenderlo, pero es muy complicado cuando no te informan de nada. Es como caminar en la oscuridad, porque se trata de «expedientes secretos». Tras revisar el expediente, normalmente se decreta el ingreso en prisión por seis meses, que luego pueden ser ampliados hasta un máximo de otros seis meses cada vez, y puede renovarse decenas de veces sin ningún problema.
«Nadie permanece en una prisión israelí por varios meses y sale siendo el mismo. Se les aplica una política del hambre»
¿Cómo es el día a día de los menores dentro de las cárceles israelíes?
Nadie permanece en una prisión israelí por varios meses y sale siendo el mismo. Se les aplica una política del hambre; la mayoría llegan a perder la mitad de su peso. Desde el momento de la detención, sufren torturas y malos tratos. Otros, ni siquiera salen vivos. Es el caso de un chico de 17 años que pasó seis meses en una prisión israelí. Murió dentro, y la autopsia determinó que había fallecido a causa del hambre y la desatención médica. Aproximadamente un año después, el cuerpo del menor sigue retenido y las autoridades se niegan a entregárselo a la familia. No es un castigo al chico; están castigando a sus familiares. En estos momentos, hay más de 70 cuerpos de menores palestinos muertos que siguen retenidos por las autoridades israelíes.
¿Cómo perciben los menores un conflicto como este, cuando ya han nacido en él?
La sensación es que siempre se está bajo control de Israel y las acciones del Estado buscan aumentar ese sentimiento entre los niños, que sepan que no son libres para hacer lo que quieran. Para ello, el Ejército de ocupación realiza incursiones diarias en las comunidades palestinas, los campos de refugiados, pueblos y ciudades. Controlan todas las entradas y salidas. Este sistema hace que todo el mundo sienta que está controlado, porque no hay ningún lugar al que se pueda ir para estar protegido de los soldados. No se trata de una política contra Mohamed o Ahmed, sino que está dirigida contra toda una generación. Bajo la ocupación, no hay futuro. Están matando las esperanzas de los niños.
¿Qué pediría a los estados europeos de cara a solucionar el conflicto?
Me alegra decir que Israel ya es un Estado ampliamente reconocido por cometer crímenes de guerra, de lesa humanidad e incluso un genocidio en Gaza y otro silencioso en Cisjordania. Pero seguimos esperando que el resto de estados actúen. Lo único que pedimos es que cumplan los compromisos que han asumido con Israel y con el derecho internacional, nada fuera del alcance de su mano. Por ejemplo, respecto a la decisión de la Corte Internacional de Justicia, máximo órgano judicial de las Naciones Unidas, que declaró que la ocupación israelí debe terminar en el plazo de un año y que Israel debe indemnizar a los palestinos. Ese año ya se ha convertido en dos y los estados no han adoptado ninguna medida ni han hecho nada para poner fin a los crímenes cometidos por Israel.
Si estados occidentales adoptaron medidas contra Rusia –y que yo apoyo, porque se ajustan al derecho internacional–, ¿por qué no actúan igual con Israel? ¿Cuál es la diferencia entre los palestinos y los ucranianos? La respuesta es que tienen un color de piel diferente; los palestinos no son blancos. Esta es, por desgracia, la hipocresía de Occidente.
Durante su visita a Euskal Herria, ha pasado por las Juntas Generales de Bizkaia y de Gipuzkoa. ¿Cómo valora la respuesta recibida por parte de los representantes políticos vascos?
Me ha alegrado reunirme con los políticos y parlamentarios, porque creo que se han tomado en serio lo que he compartido con ellos. A pesar de que ya tenían cierta información sobre la situación, tras escucharla en voz de alguien que ha trabajado sobre el terreno y compartir con ellos esa experiencia, ahora les corresponde a ellos plantear la cuestión en el ámbito político vasco y español, así como transmitirla a otros parlamentarios europeos, para así encontrar la manera de poner fin a estas atrocidades.
«El apoyo de Euskal Herria es distinto al de Países Bajos, Suecia o Noruega. Mientras algunos estados solo son donantes, Euskal Herria es un socio»
Euskal Herria se ha volcado muchas veces con Palestina. ¿Cómo se recibe en el país esta solidaridad?
El apoyo recibido desde Euskal Herria es distinto al que recibimos por parte de otros estados, como Países Bajos, Suecia o Noruega. En estos casos, el apoyo se entiende como una forma de ayudar económicamente a las personas en situación de vulnerabilidad. Pero, en el caso de Euskal Herria, se trata de solidaridad. Aquí creen en las reivindicaciones palestinas: el fin de la ocupación, vivir en paz y ser independientes. Para nosotros, la solidaridad es más importante que el dinero. Mientras algunos estados solo son donantes, Euskal Herria es un socio.
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