La población de la CAV se mantendrá en 2,2 millones en 2075, con un 35% de mayores de 65
La población de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa podría mantenerse en torno a los 2,2 millones de habitantes en 2075, con una de cada tres personas mayor de 65 años, según un estudio demográfico de Eustat. Esa cifra será posible gracias a los migrantes, que compensarían el saldo natural negativo.
Gara, , 17-07-2026En los 2,2 millones de habitantes podría mantenerse la población de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa en 2075, con un 35% de mayores de 65 años, según un estudio demográfico de Eustat hecho público este viernes.
En las conclusiones del mismo, el citado instituto de estadísticas indica que las proyecciones demográficas 2026-2045 «permiten anticipar cómo podría evolucionar el tamaño y la estructura de la población a largo plazo en función de distintos comportamientos futuros de la mortalidad, la fecundidad y las migraciones».
Y el resultado de ese análisis indica que «la esperanza de vida al nacer alcanzaría en 2074 los 87,5 años en los hombres y los 91,0 años en las mujeres , la fecundidad se estabilizaría en 1,35 hijos e hijas por mujer y el saldo migratorio se reduciría de forma progresiva hasta las 10.000 personas por año a partir de 2035».
Con estas hipótesis, la población de la CAV «experimentaría un ligero crecimiento hasta mediados de siglo, para iniciar posteriormente una trayectoria de descenso moderado y sostenido, situándose en torno a los 2,2 millones de habitantes en 2075». Ese total podría cambiar si se registran cambios en los parámetros de referencia, de tal manera que en el escenario más bajo se quedaría en los 1,5 millones y en el alto, se alcanzaría los 2,8 millones.
Crecimiento natural negativo
Un aspecto especialmente relevante del estudio de Eustat es que «el crecimiento natural de la población sería negativo durante todo el periodo proyectado en todos los escenarios. En el escenario central se estima una pérdida acumulada de 572.000 personas entre 2025 y 2074 como consecuencia de que las defunciones superarían de forma continuada a los nacimientos». En el de mayor crecimiento, la pérdida sería de 320.000 y en el de menor, alcanzaría las 795.000 personas.
En el escenario de referencia se estiman alrededor de 791.000 nacimientos entre 2025 y 2074, cifra que oscilaría entre los 557.000 del bajo y algo más de un millón en el alto. Cabe destacar que únicamente este último escenario «permitiría superar, a medio y largo plazo, los 21.000 nacimientos anuales, alcanzando niveles similares a los máximos de este siglo registrados entre 2006 y 2012».
En relación con las migraciones, Eustat apunta que en todos los escenarios, salvo en el bajo, «se prevén saldos migratorios positivos de magnitud significativa. En el escenario de referencia, la diferencia entre inmigrantes y emigrantes aportaría alrededor de 550.000 personas al crecimiento de la población, compensando en gran medida las pérdidas derivadas del crecimiento natural».
La aportación acumulada del saldo migratorio durante las próximas cinco décadas, según las estimaciones del instituto de estadística vasco, «oscilaría entre las algo más de 81.000 personas del escenario bajo y las más de 893.000 del alto».
Envejecimiento demográfico
Aunque la situación en 2075 dependerá de la evolución de la fecundidad y de las migraciones, «todos los escenarios apuntan hacia un acusado proceso de envejecimiento demográfico».
Así, la población menor de 16 años «disminuiría en todos los escenarios, salvo en aquellos que contemplan una recuperación significativa de la fecundidad. En el escenario de referencia, el número de menores se reduciría un 5,6% entre 2025 y 2075. Ese descenso alcanzaría el 44,5% si persistieran niveles muy bajos de fecundidad y desapareciera prácticamente el saldo migratorio positivo, tal como plantea el escenario bajo».
Por el contrario, manteniendo los mismos flujos migratorios que el escenario central, pero con una recuperación más intensa de la fecundidad, «la población menor de 16 años aumentaría un 13,2%, incremento que alcanzaría el 34,8% si ese mayor nivel de fecundidad se viese acompañado por una aportación más elevada de las migraciones, como sucede en el escenario alto».
La población en edad de trabajar (16 a 64 años) también disminuiría en todos los escenarios, con la única excepción del escenario alto. En consecuencia, «mantener a largo plazo el volumen de población potencialmente activa sólo sería posible con una recuperación significativa de la fecundidad y una aportación sostenida de población procedente de las migraciones. En el extremo opuesto, el escenario bajo prevé una reducción de 578.000 personas en edad de trabajar, lo que supondría un descenso del 41% respecto a 2025».
En el escenario de referencia, «la población de 65 y más años aumentaría un 30,4% entre 2025 y 2075 y pasaría a representar el 32% del total de residentes, casi seis puntos porcentuales más que en la actualidad. En el escenario de mayor envejecimiento, las personas de 65 y más años llegarían a representar cerca del 35,1 % de la población, mientras que en el escenario bajo, pese a registrarse un ligero descenso de sus efectivos, el intenso retroceso de la población joven y adulta elevaría su peso relativo hasta casi el 35% del total».
A modo de síntesis, Eustat concluye que los escenarios demográficos ponen de manifiesto que, «pese a la incertidumbre sobre la evolución futura de la fecundidad, la mortalidad y las migraciones, estas últimas serán determinantes para mantener el volumen de población, mientras que el envejecimiento continuará intensificándose de forma generalizada durante las próximas décadas».
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