Hojalatas

Gara, David Fernàndez, 19-07-2026

Circulen. No miren hacia arriba. Pasen y no vean. A ver si va a resultar que redescubramos que, quien nos hurta la cartera, cotidianamente y a marchas forzadas, está cada día más lejos y nos la roba a distancia casi algorítmicamente. Como cada julio, se ha hecho pública la lista oficial de los mayores morosos del Reino de España. Ni rastro de la migración criminalizada ni de sesgos populares ni de precarios a la deriva. Ningún Lazarillo. Ni Rinconetes ni Cortadillos. Personas físicas de la jet-set más canalla y empresas del capitalismo más ludópata que adeudan más de 600.000 euros a las arcas públicas. Por un total de 15.364 millones de euros. Cuesta poco o mucho imaginar cómo podría revertir socialmente tanta millonada pendiente en políticas públicas solventes y decentes escuelas, hospitales, bibliotecas o cuidados. Porque sin democracia fiscal no hay democracia. Un inspector de Hacienda por los cuales siento cada vez mayor empatía me lo resumió así años ha: los de arriba se escapan, los del medio se ahogan, los de abajo no llegan.

Mientras eso pasa, la aporofobia el odio clasista al pobre, el miedo teledirigido a quien está peor, la cobardía chulesca de culparlos de todo hace el resto y recorre un mundo patas arriba. Hiela el alma ver a una parte de la comunidad negra sudafricana manifestándose contra la inmigración ilegal. Pero ese esquema nihilista ya es global y en todas partes la pirámide social arriba pocos con mucho, abajo muchos con nada es una cadena trófica de miedos encadenados pero radicalmente distintos. Los de arriba tienen pánico a dejar de ganar más mucho más, cada vez más rápido y de forma más desvergonzada y descarada. Los del medio tienen miedo a descender en la escala social esa difusa clase media que se va estrechando, que pocos saben ya dónde empieza y dónde acaba. Y a los de abajo les zozobra la duda razonable de si más abajo aún hay algo más hondo y todavía les puede ir mucho peor, que allí no hay quien viva, aunque vivamos todos aparentemente en el mismo sitio.

Cabrea sobremanera cómo evasores, elusores y morosos fiscales de alto copete se fugan cada día, en verdad nunca lloran porque se ríen a carcajadas en nuestra cara, no hace falta que salgan de la cárcel porque nunca entran y siempre caen de pie. Bastaría recordar que se les han concedido cuatro vergonzosas amnistías fiscales bromas de la democracia cuando la democracia es de broma. Por eso escuece reconocer, por mucho que nos lo repitamos hasta la saciedad, que el dato por sí solo no mata el relato. Y menos aún el delito. Ni tan solo les deja tocados. Al día siguiente siguen con sus correrías sin despeinarse. Los inspectores de Hacienda nos lo acaban de recordar: del ejercicio 2025 solo se han podido recuperar 220 millones. El 1,4% del total. Pura calderilla. Patriotas de hojalata. Mierda de ciudad.

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