Una colombiana, tras más de tres años viviendo en España: "No piensen que me quiero quedar toda la vida trabajando en la limpieza"
Paula Álvarez ha compartido en redes el relato de su propia experiencia migratoria, marcada por el contraste entre haber sido "la mimada de la abuela" que no tocaba una sola tarea doméstica y convertirse en profesional del sector en un país completamente nuevo para ella
La Razón, , 17-07-2026Paula Álvarez,
una joven colombiana que llegó a España
hace tres años, ha compartido en redes sociales el relato de su propia experiencia migratoria, marcada por un contraste que ella misma reconoce sin tapujos: pasar de ser, en sus propias palabras,
“la mimada de la abuela”
que no tocaba una sola tarea doméstica en Colombia, a convertirse en trabajadora de limpieza en un país completamente nuevo para ella.
La propia Paula reconoce que su familia no confiaba en que fuera capaz de dar ese paso.
“No les cabía en la cabeza que la niña de la casa, que no sabía ni freír un huevo y se le quemaba el agua hervida, fuera capaz de sobrevivir en el exterior, y mucho menos limpiando pisos, cuando en mi casa no me tocaba ni mover un solo dedo”
, relata, describiendo una infancia y juventud en las que su abuela se encargaba de todas las tareas del hogar pese a sus intentos de colaborar.
La decisión de emigrar, según explica, respondió a motivos económicos, laborales y a romper con una estabilidad familiar que, aunque cómoda, no la dejaba avanzar.
“Siempre viví con mis abuelos y aunque yo aportaba económicamente en la casa, para nadie es un secreto que en la casa de los abuelos o de los padres todo se tiene”
, explica, recordando cómo sus propios abuelos intentaron disuadirla del viaje con el argumento de que no tenía necesidad de
“ir a pasar necesidades sin saber lo que le depara el destino”.
“En el fondo siempre he querido salir a comerme el mundo, salir de mi zona de confort”
Sin embargo, fue precisamente su abuelo quien terminó animándola a dar el paso:
“Salga adelante, que usted es una berraca y viva la vida que nosotros no vivimos”.
Paula reconoce que detrás de su decisión había también una inquietud personal más profunda, la sensación de
no encajar del todo en la vida que llevaba en Colombia.
“En el fondo siempre he querido salir a comerme el mundo, salir de mi zona de confort. No me veía a los 40 años trabajando sentada en una oficina y sin haber experimentado la vida, vivir, sentir”
, confiesa, una reflexión que la llevó, junto a su pareja, a tomar la decisión conjunta de dejar Colombia.
Llegó a España, según detalla, con una maleta de apenas 10 kilogramos,
“con dos jeans, cuatro blusas y dos pares de zapatos”
, sin saber con certeza qué les esperaba al otro lado del Atlántico.
“El que ha migrado sabe que uno se tiene que volver lo que nunca ha sido”
El proceso de adaptación, admite, no ha sido sencillo, y ha implicado aprender desde cero habilidades básicas que en Colombia nunca había necesitado desarrollar.
“La niña de casa que tuvo que aprender a cocinar y a limpiar para poder sobrevivir en un país nuevo me llevó a descubrir que me gusta la cocina”
, relata, resumiendo esa transformación personal en una frase:
“El que ha migrado sabe que uno se tiene que volver lo que nunca ha sido”. Pese a las dificultades atravesadas, asegura sentirse
“completamente orgullosa”
del camino recorrido hasta el momento.
Paula deja claro, eso sí, que su trabajo actual de limpieza no es el punto final de su proyecto migratorio, sino una etapa dentro de un plan más amplio.
“No piensen que me quiero quedar toda la vida trabajando en limpiezas, que aunque admiro a las personas que se dedican netamente a esto, yo me veo teniendo una carrera y, ¿por qué no?, formando una empresa”
, explica, definiéndose a sí misma como
“una soñadora despierta”
que encuentra en esa ambición la motivación para seguir adelante.
Por último,
la joven colombiana concluye su testimonio declarando
que
“soy una auxiliar contable limpiando pisos, pero esto es solo el comienzo”.
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