La población de Euskadi en 2075: una sociedad muy envejecida y medio millón de inmigrantes más

La proyección más lógica que presenta Eustat apunta que 2,2 millones de personas vivirán en la comunidad dentro de 50 años, con los foráneos sustentando el abismo entre nacimientos y fallecimientos

Diario Vasco, Alexis Algaba, 17-07-2026

Un escenario probable, dos más extremos pero con dos tendencias claras para 2075: uno de cada tres habitantes en Euskadi tendrá más de 65 años y la inmigración cubrirá el abismo poblacional que se genera entre nacimientos y fallecimientos. El Instituto Vasco de Estadística (Eustat) ha publicado este viernes los escenarios demográficos hacia los que se dirige Euskadi de aquí a 2075, esto es, dentro de medio siglo.

El escenario central o de referencia, el que prolonga las tendencias actuales, proyecta que Euskadi ganará población hasta mediados de este siglo, pero a partir de entonces se producirá un leve descenso hasta 2075, para llegar a esa fecha con en torno a 2,2 millones de habitantes en la comunidad. Eso supondría una pérdida a largo plazo de 18.000 habitantes, pero dentro de esa cifra que parece que apenas cambia en 50 años, la transformación de la población es muy importante.

En esa proyección, el Eustat prevé que fallezcan casi 1,4 millones de personas en la comunidad, y en el mismo tiempo los nacimientos apenas alcancen los 791.000. Cifras que no se compensan de ninguna manera, de forma que para mantener esos 2,2 millones de habitantes, la inmigración sea pieza esencial en el País Vasco. El escenario prevé la salida de más 2 millones de peronas de la comunidad y la llegada de casi 2,6 millones, por lo que serían unas 554.000 las personas foráneas que llegarán en ese periodo a vivir en Euskadi.

De esta forma, la sociedad vasca seguirá avanzando a una población mucho más cosmopolita, ya que si se cumple ese avance, serían cerca de 900.000 las personas nacidas fuera de Euskadi las que residirían en esta comunidad, suponiendo casi el 41% de la población vasca en 2075.

En ese escenario central, la esperanza de vida al nacer alcanzaría los 87,5 años en el caso de los hombres y los 91 años en el caso de las mujeres, y la fecundidad se estabilizaría en los 1,35 hijos por mujer.

El Eustat ha proyectado también otros dos escenarios extremos contemplando las posibilidades más expansivas y regresivas. En la más optimista, que combina mayor longevidad (90 años en el caso de las hombres y 93 en el caso de las mujeres), una recuperación de la fecundidad y saldos migratorios elevados, prevé que se alcancen los 2,8 millones de habitantes en Euskadi en 2075, lo que supondría un incremento de casi 573.000 personas desde 2025.

Y en la proyección más regresiva, con menores ganancias de esperanza de vida (85 para los hombres y 89 para las mujeres), una fecundidad muy baja y la desaparición del saldo migratorio positivo, conduciría a un descenso continuado de la población y a llegar a 2075 con 1,5 millones de habitantes en el País Vasco, unos 714.000 menos que en la actualidad.

Las próximas cinco décadas estarán marcadas, como explica el Eustat, por una profunda transformación de la estructura por edades de la población de Euskadi. Aunque la intensidad de esos cambios dependerá fundamentalmente de la evolución de la fecundidad y de las migraciones, todos los escenarios apuntan hacia un acusado proceso de envejecimiento demográfico.

La población menor de 16 años disminuiría en todos los escenarios, salvo en aquellos que contemplan una recuperación significativa de la fecundidad. En el escenario de referencia, el número de menores se reduciría un 5,6% entre 2025 y 2075. Ese descenso alcanzaría el 44,5% si persistieran niveles muy bajos de fecundidad y desapareciera prácticamente el saldo migratorio positivo, tal como plantea el escenario bajo. Por el contrario, manteniendo los mismos flujos migratorios que el escenario central, pero con una recuperación más intensa de la fecundidad, la población menor de 16 años aumentaría un 13,2% (escenario de menor envejecimiento), incremento que alcanzaría el 34,8% si ese mayor nivel de fecundidad se viese acompañado por una aportación más elevada de las migraciones, como sucede en el escenario alto.

La población en edad de trabajar (16 a 64 años) también disminuiría en todos los escenarios, con la única excepción del escenario alto. En consecuencia, mantener a largo plazo el volumen de población potencialmente activa solo sería posible con una recuperación significativa de la fecundidad y una aportación sostenida de población procedente de las migraciones. En el extremo opuesto, el escenario bajo prevé una reducción de 578 mil personas en edad de trabajar, lo que supondría un descenso del 41% respecto a 2025.

El crecimiento de la población mayor constituye el rasgo más destacado de la evolución demográfica prevista. En el escenario de referencia, la población de 65 y más años aumentaría un 30,4% entre 2025 y 2075 y pasaría a representar el 32% del total de residentes, casi seis puntos porcentuales más que en la actualidad. En el escenario de mayor envejecimiento, las personas de 65 y más años llegarían a representar cerca del 35,1% de la población, mientras que en el escenario bajo, pese a registrarse un ligero descenso de sus efectivos, el intenso retroceso de la población joven y adulta elevaría su peso relativo hasta casi el 35% del total.

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