La falta de relevo generacional amenaza con reducir un 41% la población activa vasca en 2075
El Eustat advierte de un colapso en el mercado laboral si persisten la baja natalidad y el freno a la migración
Deia, , 17-07-2026Si la natalidad no remonta y la inmigración se frena, Euskadi se encamina a un desplome laboral histórico con un 41% menos de trabajadores para 2075. Las alarmas demográficas se encienden ante el futuro de la estructura social y económica de Euskadi. Aunque el escenario que maneja el Instituto Vasco de Estadística (Eustat) prevé que la población total logre estabilizarse en torno a los 2,2 millones de habitantes para el año 2075 gracias a la migración, los datos esconden una vertiente crítica: el desplome del relevo generacional amenaza directamente la sostenibilidad del mercado laboral y del sistema productivo vasco. En el peor de los contextos previstos por el Eustat, la población en edad de trabajar (aquella comprendida entre los 16 y los 64 años) sufriría un colapso histórico, reduciéndose en 578.000 personas. Esta cifra supone una pérdida drástica del 41% del potencial de la población activa respecto a las cifras de 2025.
Este retroceso de la mano de obra sería el resultado de una “tormenta perfecta” en las variables demográficas si se cumplen las hipótesis más pesimistas: una fecundidad persistentemente baja que se estancaría en apenas 1,1 hijos por mujer y la desaparición del saldo migratorio positivo. El Eustat deja claro en su informe que la estabilidad de las cifras demográficas en Euskadi solo es posible gracias a la aportación positiva de las migraciones, que compensa de forma directa el saldo natural negativo. Sin este flujo, la estructura se derrumbaría.
Una tormenta perfecta
En un momento histórico donde los discursos de extrema derecha se han hecho fuertes, los datos exponen a las claras que sin el motor de la inmigración para mitigar la situación, el crecimiento natural de la población vasca (la diferencia entre nacimientos y defunciones) se hundiría hasta registrar una pérdida acumulada de 795.000 personas en las próximas cinco décadas. Además, en este escenario el número de menores de 16 años se contraería un alarmante 44,5%. Con todo ello, el volumen total de habitantes de Euskadi caería en picado hasta los 1,5 millones en 2075, unos 714.000 residentes menos que en la actualidad.
Gráfico EustatGemini
Incluso si se toma como referencia las estimaciones más moderadas del Eustat, mantener el volumen de población potencialmente activa a largo plazo solo será posible bajo dos condiciones obligatorias: una recuperación significativa de la fecundidad y una aportación sostenida de población procedente de las migraciones. En el escenario central, la estabilidad de los 2,2 millones de habitantes dependería de que la diferencia entre inmigrantes y emigrantes aporte alrededor de 550.000 personas en los próximos 50 años. Esta inyección de población exterior sería la única vía para compensar el saldo natural negativo de Euskadi, que incluso en su hipótesis estima que las defunciones superarán a los nacimientos en 572.000 personas entre 2025 y 2074.
Un territorio muy envejecido
El informe del Eustat concluye que, independientemente del escenario que termine consolidándose, las próximas cinco décadas estarán inevitablemente marcadas por una “profunda transformación” de la pirámide de edad de Euskadi hacia un “acusado proceso” de envejecimiento provocado, en gran parte, por el aumento en las expectativas de vida. En el escenario central, la esperanza de vida al nacer alcanzará en 2074 los 87,5 años en los hombres y los 91,0 años en las mujeres. En el escenario más expansivo, estas cifras treparían hasta los 90 y 93 años respectivamente.
Como consecuencia directa de una mayor supervivencia y el progresivo avance de las generaciones a edades avanzadas, el número de defunciones no parará de crecer hasta bien entrada la segunda mitad del siglo. En el escenario central, los mayores de 65 años crecerán un 30,4%, pasando a representar el 32% del total de residentes (seis puntos más que hoy).
Sin embargo, si se cumplen las condiciones del escenario bajo o del modelo de mayor envejecimiento, el desplome de la juventud y la población adulta disparará el peso relativo de la tercera edad, haciendo que las personas de 65 o más años supongan entre el 35% y el 35,1% del total de la población de Euskadi. Un panorama que obligará a reconfigurar por completo el tejido social, los cuidados y el sistema de pensiones con una fuerza laboral drásticamente reducida.
En este sentido, la fecundidad es el único factor capaz de revertir el desplome de las generaciones más jóvenes a largo plazo. Según los datos del Eustat, si se lograra elevar la fecundidad a 1,6 hijos por mujer, la población infantil y juvenil aumentaría un 13,2% manteniendo los mismos flujos migratorios actuales, e incluso se dispararía un 34,8% en el escenario más optimista. Este repunte demuestra que, si bien la inmigración es un salvavidas inmediato, solo el incremento de los nacimientos garantiza un relevo generacional genuino desde la base de la pirámide.
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