opinión

Lamine volvió a hacerlo

La Voz de Galicia, M.ª Carmen González Castro VUELTA Y VUELTA, 17-07-2026

Lamine volvió a hacerlo. Volvió a dar la cara. No solo en el partido España-Francia, ahí cada uno tendrá su opinión sobre si Yamal estuvo de 5, de 8 o de 10. Donde sin duda estuvo sobresaliente fue antes de jugar, en la sala de prensa.

La polémica de las horas previas al partido la sirvió en bandeja Mariano Rajoy, con una cita un tanto desafortunada, que tuvo especial eco por venir de un expresidente, en la que decía que Francia era una selección «sin franceses». Más que calentar un partido, casi causa un incidente diplomático, vistas las declaraciones a ambos lados de los Pirineos, con los gobiernos de los dos países implicados y en el caso de España utilizando la frase como munición contra el PP.

Y tuvo que ser Lamine Yamal, un jugador de 19 años recién cumplidos, hijo de padre marroquí y madre guineana, sobre el que están puestas todas las miradas, toda la presión y toda la responsabilidad futbolística, el que saliese a valorar, como un factor positivo, que tanto en la selección de España como en la de Francia haya diversidad cultural y de orígenes. Es más, se atrevió a hablar de que el fútbol es un ejemplo de integración.

No es la primera vez que el joven futbolista habla de racismo. Lo hizo meses atrás para criticar los cánticos que en un España-Egipto se vertieron contra el equipo africano. Y volvió a hacerlo esta mismas semana.

Algunos episodios de su vida habían hecho pensar que Lamine Yamal podría descarrilar en algún momento: la fiesta de cumpleaños con todos disfrazados de mafiosos, cargado de joyas y con enanos para animar la celebración, la sobreexposición de su vida en las redes sociales… Gestionar una vida en la has pasado de tener casi nada a tener casi todo no es fácil.

Y el contraste con otros compañeros de selección mucho más serios y comedidos, hace olvidar que Lamine Yamal es todavía un adolescente. Pero un adolescente que también demuestra mucha madurez en algunas cuestiones. Detrás de los vídeos de TikTok y de los pantalones a media cadera, hay un joven que entiende perfectamente que su voz ya tiene mucho peso. Un joven del barrio de Rocafonda que tiene la cabeza más amuebladas que algún exinquilino de La Moncloa. Y con ese altavoz nos recuerda que la selección no es más que el reflejo de la España real.

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