El hermano de Lamine
Gara, , 16-07-2026En los estadios donde se están celebrando los partidos del Mundial de Fútbol se reúnen decenas de miles de personas. Hay entradas que cuestan más que un coche utilitario, se aprecian llenos, lo que sigue siendo un misterio que pone en atención la desigualdad universal. Ser testigo directo de un partido es una cuestión de clase social o de capacidad adquisitiva, si así les suena más socialdemócrata la expresión.
En las zonas especiales con palcos y lugares con acondicionamiento extraordinario se ven figuras importantes del deporte y del espectáculo, dando una sensación de tronío y lujo añadido a un acontecimiento que está teniendo difusión televisiva global, con audiencias impresionantes e ingresos descomunales para la FIFA y los organizadores locales. También reservan otro espacio acotado para las familias, en todos los grados de parentesco, de los jugadores de los equipos participantes en cada partido. La realización televisiva ha convertido al hermano pequeño de Lamine Yamal, un crío muy simpático, que se envalentona con los triunfos del equipo de su hermano, proporcionando caras curiosas y otras circunstancias gestuales que se han hecho virales. Es una estrella subsidiaria que aparece en todos los resúmenes y promociones. Es un menor, a la vista está, ¿no habría que protegerlo de manera más seria?
Preguntas ociosas para ir asumiendo el atracón futbolero que, es verdad os digo, yo lo soporto con gallardía, pero cuando empiezan con los tics patrioteros, racistas, xenófobos e ideológicos vinculados al orden partidista actual, se hace odioso el fútbol y quién lo fundó.
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