El largo viaje de Sadib: de Bangladés al Open Arms pasando por la 'kafala' saudí y las 'game house' en la costa de Libia

Es una de las 85 personas rescatadas estos días en el Mediterráneo. Su primera migración fue a Arabia Saudí, donde acabó enterrado en deudas antes de intentar llegar a Europa por la peligrosa ruta de las mafias libias

El Mundo, Antonio Sempere, 16-07-2026

El Open Arms encontró la embarcación en mitad de la noche. Iba a la deriva en el Mediterráneo central, con los motores parados y sin posibilidad de seguir navegando. La búsqueda había durado varias horas desde el aviso recibido por los equipos de rescate. Cuando la tripulación logró alcanzarla, la barca ya no podía avanzar. Dentro, 85 personas gritaban para pedir ayuda.

La mayoría procedía de Bangladés. También había personas de Egipto y Somalia, entre ellas 22 menores no acompañados. Habían salido de Libia y llevaban cuatro días de travesía. La operación se completó al alba del jueves, pese a las duras condiciones del mar, durante la misión 129 de la organización.

Para saber más
Inmigrantes recién rescatados, a bordo del Open Arms viendo en cubierta el España-Austria del Mundial de fútbol.
Crónica. “¡España, España, España!”: cuando te rescata el Open Arms en pleno Mundial y lo primero que ves a bordo es un gol de Oyarzabal
Redacción:ANTONIO SEMPERE A bordo del Open Arms
“¡España, España, España!”: cuando te rescata el Open Arms en pleno Mundial y lo primero que ves a bordo es un gol de Oyarzabal
Lecturas XL
Las mejores historias, crónicas y reportajes en profundidad. Para entender la realidad sin límite de espacio y tiempo.

Correo electrónico

Apuntarme
¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión
Los supervivientes subieron al Open Arms agotados, con la ropa empapada y el cuerpo castigado por el sol y la sed. Muchos estaban deshidratados y presentaban quemaduras solares. El equipo sanitario comenzó a atenderlos en cubierta.

Entre ellos estaba Sadib, un hombre joven de Bangladés. Antes de subir a aquel bote había trabajado en Arabia Saudí. Su camino hacia Europa no empezó en una playa de Libia, sino mucho antes: con una oferta de trabajo en el Golfo, un contrato que pasó por varias manos y una deuda que su familia asumió antes incluso de que él saliera de casa. Para miles de personas de Bangladés, Arabia Saudí, Catar o Emiratos Árabes Unidos son la primera salida. Viajan con pasaporte y contrato para trabajar en la construcción, la limpieza o los servicios. Esa migración sostiene a muchas familias a través de las remesas.

Bangladés depende en gran medida de esos mercados laborales. Arabia Saudí acoge a unos tres millones de trabajadores de ese país y Catar a cientos de miles. Sobre el papel, la migración está regulada mediante acuerdos bilaterales que fijan condiciones laborales y garantías. En la práctica, muchos trabajadores quedan atrapados en deudas y en relaciones de dependencia.

Antes de salir, pasan por una cadena de intermediarios que financian el viaje. El contrato puede ser legal, pero la deuda comienza antes de volar. Sadib entró en ese circuito. Trabajó en Arabia Saudí en la construcción de un edificio de oficinas para una empresa tecnológica. Cobraba entre 200 y 250 dólares al mes, insuficientes para vivir y ayudar a su familia.

LA ‘KAFALA’ SAUDÍ
Durante un año no pudo disponer de ese salario, destinado a pagar la deuda del viaje. En Arabia Saudí, esa dependencia se articula a través de la kafala, que vincula al trabajador con su empleador. Aunque ha sido reformada, persisten abusos como impagos, jornadas prolongadas o retención de documentos.

Sadib describe condiciones laborales y de alojamiento precarias. Dormía en naves saturadas, sin espacio ni higiene. En la obra sufrió un accidente que le dejó secuelas. «Fui un esclavo para mi patrón», afirma. Al terminar el contrato regresó a Bangladés sin resolver la deuda. La experiencia en el Golfo no había solucionado su situación. Siguiente opción: Europa.

El nuevo viaje costaba unos 4.000 dólares, otra deuda para su familia. Recurrió a intermediarios conocidos como dalal, que organizan rutas, documentos y pagos. El trayecto puede comenzar de forma legal, pero termina bajo el control de redes de tráfico de personas hasta embarcar en un puerto libio.

Bangladés se ha convertido en una de las principales nacionalidades de la ruta del Mediterráneo central. Miles de personas llegan cada año a Italia desde Libia. Muchos parten con contratos hacia el Golfo y, cuando fracasan, entran en el circuito de los traficantes.

A esa realidad se suma otra menos visible: la mortalidad de los trabajadores migrantes en los países de destino. Según datos recopilados por la organización de retornados OKUP a partir de registros oficiales del Gobierno de Bangladés, en 2024 se repatriaron 4.813 cuerpos de migrantes fallecidos en el extranjero, de los cuales 1.626 procedían de Arabia Saudí. En 2023 fueron 4.552 (1.241 desde Arabia Saudí); en 2022, 3.904 (1.502); en 2021, 3.818 (1.295); y en 2020, 3.140 (1.882).

Estas cifras solo incluyen los cuerpos que han sido oficialmente repatriados y registrados por las misiones diplomáticas y el organismo estatal encargado, el Wage Earner’s Welfare Board (WEWB). No existe un registro de quienes nunca regresaron. Según denuncia OKUP, muchos certificados de defunción emitidos por los países de destino señalan el «paro cardíaco» como causa de muerte, sin investigaciones adicionales. Organizaciones de la sociedad civil han pedido reiteradamente autopsias independientes al llegar los cuerpos a Bangladés, pero el Gobierno no ha atendido estas demandas por temor a perder acceso a los mercados laborales del Golfo.

Para estas organizaciones, esta falta de investigación refleja una vulneración de derechos fundamentales y una falta de protección hacia los trabajadores migrantes, en un contexto en el que países como Arabia Saudí siguen siendo acusados de no respetar plenamente sus derechos laborales.

El precedente más cercano está en Qatar. Durante los años previos al Mundial de 2022, la construcción de estadios, hoteles, carreteras y otras infraestructuras descansó sobre cientos de miles de trabajadores migrantes llegados del sur de Asia y de África. Una investigación de The Guardian, citada después por organizaciones de derechos humanos, documentó que más de 6.500 trabajadores de India, Pakistán, Nepal, Bangladés y Sri Lanka murieron en Qatar entre 2011 y 2020. Amnistía Internacional elevó el foco al conjunto del sistema y recordó que las propias estadísticas qataríes registraban 15.021 muertes de personas no nacionales entre 2010 y 2019, sin que muchas de ellas fueran investigadas de forma suficiente.

LIBIA, EL HORROR DE LASGAME HOUSE
Libia es el último tramo. Allí, los migrantes quedan retenidos en casas de espera, sometidos a amenazas, violencia y nuevas exigencias de dinero. Entre ellos se habla de game house: el último encierro antes del mar.

Sadib llegó también a ese punto. El Mediterráneo fue el último tramo de una ruta marcada por la deuda y el trabajo precario. En 2025, al menos 2.185 personas murieron o desaparecieron en esta ruta, una de las más letales.

Más en El Mundo
Francia 0-2 España | Resumen y goles Semifinales Mundial 2026
Francia 0-2 España | Resumen y goles Semifinales Mundial 2026
El mapache viral de Haaland, Lola índigo y el Ozempic y el atrevido ouftit de Lucía Rivera en Ibiza, entre las fotos de este martes
El mapache viral de Haaland, Lola índigo y el Ozempic y el atrevido ouftit de Lucía Rivera en Ibiza, entre las fotos de este martes
Tras el rescate, Italia asignó el puerto de Savona para el desembarco, a más de 700 millas. El barco puso rumbo al norte, lo que implica varios días fuera de la zona de rescate.

En cubierta, Sadib compartió horas con otros paisanos. Hablaban de Arabia Saudí, del salario, de la familia y del dinero pagado. Preguntaban a los voluntarios en cubierta qué encontrarían al llegar a Italia. Una pregunta que solo tiene una única respuesta posible: «Todo va a ir bien».

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)