Los matrimonios con inmigrantes cristianos fomentaron la diversidad religiosa en el último estado pagano de Europa
Un cementerio de Vilna revela que los primeros cristianos de Lituania eran ortodoxos llegados del Rus de Kiev
La Vanguardia, , 15-07-2026Lituania fue el último estado pagano de Europa. Mientras el resto del continente se iba convirtiendo al cristianismo desde el siglo I después de Cristo, el estado báltico permaneció oficialmente pagano hasta la adopción del catolicismo en el año 1387 por orden del Gran Duque Jogaila, fundador de la poderosa dinastía Jagellón.
Mantener los ritos ancestrales de la tradición Romuva –basada en la naturaleza, el fuego sagrado (ugnis) y la armonía espiritual – ni impidió, sin embargo, que el país aceptara la diversidad religiosa sin muchas restricciones, según explican los investigadores de la Universidad de Vilna en un artículo publicado en la revista Antiquity.
El análisis de los restos humanos enterrados en un cementerio de los siglos XIII – XIV situado en la calle Bokšto, en el casco antiguo de la capital lituana, ha revelado que esas personas provenían de cientos de kilómetros de distancia y eran cristianos, lo que evidencia una diversidad inesperada en el último estado pagano de Europa.
Los arqueólogos indican que algunos de los primeros cristianos allí enterrados probablemente procedían de las regiones de la antigua Rus de Kiev, la federación de tribus eslavas orientales que se extendía por el territorio de la actual Ucrania occidental y el sur de Polonia.
Evidencias como los ornamentos de estilo bizantino, cruces, rosarios y ajuares funerarios importados habían sugerido durante mucho tiempo conexiones con los mundos ruteno y bizantino. Ahora ya existe una confirmación biológica de que la migración influyó en la formación de las primeras comunidades cristianas de Vilna.
“Los arqueólogos sospechaban desde hace tiempo que la comunidad de Civitas Ruthenica incluía migrantes de tierras rutenas. Los datos isotópicos proporcionan pruebas directas de que al menos algunos individuos enterrados en Bokšto procedían de mucho más allá de Lituania”, explica el doctor Rytis Jonaitis, del Instituto Lituano de Historia y codirector de este trabajo.
El estudio también reveló que, a diferencia de los hombres, la mayoría de las mujeres enterradas en el cementerio eran de la región de Vilna, lo que apunta a una comunidad moldeada por los matrimonios mixtos. Los hallazgos sugieren que las féminas locales habrían adoptado el cristianismo a través del contacto con migrantes de tierras ortodoxas.
Al combinar hallazgos de ajuares funerarios, costumbres de entierro y análisis isotópicos, los investigadores pueden reconstruir no solo el origen de los individuos, sino también ver cómo se integraron a la sociedad lituana medieval. La idea es que las ciudades medievales se moldearon por la movilidad, interacción cultural y adaptación.
“Los restos humanos conservan información valiosa sobre la movilidad, la dieta y las relaciones sociales que no puede detectarse únicamente mediante la arqueología”, afirma la profesora Giedrė Motuzaitė Matuzevičiūtė, de la de la Universidad de Vilna y primera autora del artículo.
“Al combinar investigaciones arqueológicas e históricas con el análisis isotópico de múltiples tejidos de restos óseos humanos, podemos, por primera vez, identificar directamente a los individuos que emigraron a la Vilna medieval durante los inicios de su formación. Esta investigación demuestra que la ciudad era muy diversa y con conexiones internacionales desde los comienzos de su historia”, añade.
Este descubrimiento, aún así, también plantea interrogantes más amplios sobre la migración en la Europa medieval. La llegada de inmigrantes a la capital lituana pudo estar relacionada con los lazos políticos entre Lituania y los territorios rutenos, el comercio, la movilidad religiosa o el desplazamiento asociado a la pandemia de la Peste Negra, que devastó gran parte de Europa a mediados del siglo XIV.
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