Delia Ramírez, congresista de EEUU: “Nadie está a salvo mientras el Departamento de Seguridad Nacional opere como una agencia del terror”
La representante demócrata por Illinois acaba volver de un viaje a Cuba: “EEUU le está declarando la guerra a una isla de 9 millones de habitantes”
El Diario, , 15-07-2026Delia Ramírez (1983, Chicago, Illinois) es una de las voces más progresistas de la Cámara de Representantes de Estados Unidos. Congresista demócrata, es muy crítica con la renovada doctrina Monroe de la Administración Trump en América Latina, desde la asfixia y el bloqueo a Cuba, hasta el cerco a Venezuela pasando por la injerencia del presidente de EEUU en las elecciones de los diferentes países.
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De padres guatemaltecos, Ramírez también se ha implicado mucho en la denuncia de los abusos del ICE y la represión de la migración por parte de la Administración Trump, que este mismo lunes acabó con la vida de un migrante colombiano en Maine, elevando a 11 las personas muertas a manos de agentes migratorios –a la que se añade otra muerte este martes de un hombre que murió atropellado en Florida mientras huía del ICE–.
La congresista acaba de regresar de un viaje a Cuba con otros legisladores demócratas, Mark Pocan (Wisconsin), Teresa Leger Fernandez (Nuevo México) y Maxine Dexter (Oregón), y habla con elDiario.es sobre la situación humanitaria en la isla.
¿Cuáles son los efectos del bloqueo que ha podido observar sobre el terreno?
Sumado a años de sanciones, es algo muy palpable, es una carga muy pesada. Ya había estado en Cuba antes, hace cinco o seis años, y son dos islas irreconocibles: las calles están vacías, no hay tráfico porque no hay coches, ya que no hay combustible.
En los hospitales, la mitad de las instalaciones no tiene electricidad en absoluto. Escáneres de TAC que necesitan una pieza específica, y esa pieza tiene que pasar por Estados Unidos para llegar a Cuba, pero está prohibido que llegue a Cuba para que la gente pueda hacerse las pruebas necesarias y recibir la ayuda que precisa.
Médicos entre lágrimas suplicando ayuda porque llevan semanas sin salir del hospital. 14.000 niños esperando literalmente una cirugía para la que hay médicos disponibles, pero sin el equipo ni los medicamentos necesarios para realizarla.
Llegué el jueves por la noche, y no había electricidad; estuve allí el viernes, y no había electricidad. Pero lo que yo viví no fue nada comparado con lo que sufren ellos. Vi niños pequeños pidiendo dinero para comida, algo que no había visto seis años atrás, cuando visité la isla. A un niño le di un chicle; ver la alegría que le produjo ese chicle fue desgarrador.
Ver la devastación y el espíritu del pueblo cubano… y a gente que me repetía una y otra vez: ‘Congresista, no queremos una guerra con Estados Unidos. Realmente queremos dialogar. ¿Podría, por favor, decirle a la Administración y a Marco Rubio que queremos diálogo? No queremos… ni siquiera pedimos algo específico, solo que dejen de asfixiarnos’.
La palabra ‘asfixiar’ surgió en diez reuniones, ya fuera hablando con diplomáticos, médicos, líderes comunitarios, agricultores y, por supuesto, funcionarios del Gobierno. Es algo palpable, una situación dolorosa.
Y también generó un profundo sentido de responsabilidad en los congresistas que fuimos: la obligación de regresar aquí, como miembros del Congreso, y ejercer nuestra autoridad, ya sea nuestra autoridad de supervisión para cuestionar estas órdenes ejecutivas ilegales o, ciertamente, para dejar claro que ni Marco Rubio, ni el presidente, ni nadie más debe intentar declarar una guerra, una guerra física real, contra el pueblo cubano, porque esa es una facultad que corresponde exclusivamente al Congreso.
Y no deberíamos ir a una guerra con Cuba.
Pero le diré una última cosa sobre esto. Escuché a gente hablar de ‘la guerra en nuestra isla’. Y yo pensaba: ¿A qué se refieren? ¿Les preocupa que Trump ordene un ataque militar? Y decían: ‘Claro que nos preocupa un ataque militar, pero ya estamos en guerra. El problema es que es una guerra de una sola vía. No podemos recibir ayuda. No podemos conseguir equipo médico. No podemos conseguir medicinas. No podemos conseguir pollo. No podemos conseguir arroz. No podemos conseguir aceite. No pueden venir turistas. Ni siquiera podemos cantarles para intentar ganar algo de dinero. La guerra contra nosotros ya ha comenzado. No son solo las bombas, las sanciones y los bloqueos lo que limita nuestra capacidad de sobrevivir’.
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