BBVA Research prevé un crecimiento del 2,4% el próximo año en Euskadi
El servicio de estudios de la entidad financiera señala que el PIB per cápita crece más que la media española, pero advierte de que hay retos en materia de productividad, vivienda y relevo generacional
Deia, , 14-07-2026Con un “optimismo prudente”. Así resumió hoy Rafael Doménech, responsable de análisis económico de BBVA Research, la situación actual de la economía vasca y el cálculo del servicio de estudios de la entidad financiera para el año que viene, que estima un crecimiento del PIB del 2,4% para el año que viene, siete décimas más que la última predicción emitida por el Gobierno Vasco. La mejora del empleo, la fortaleza del consumo privado y el dinamismo de la inversión impulsaron el crecimiento de 2025, parámetros que considera que podrían repetirse el próximo año. No obstante, el informe, que sitúa un crecimiento superior en el Estado (2,4%) para 2027, también pone deberes. El principal riesgo proviene del deterioro del contexto internacional, con factores que van a seguir presionando el crecimiento, como los precios de la energía, una renovada incertidumbre sobre los persistentes cuellos de botellas en las cadenas de suministro de bienes y de materias primas, y la incertidumbre geopolítica internacional, que seguirán condicionando la evolución de la industria y las exportaciones.
Asimismo, a medio plazo, los principales retos de la economía vasca no son muy distintos de los del resto del Estado, y pasan por “elevar la productividad, ampliar la oferta de vivienda y aliviar las restricciones del mercado laboral”, con una población migrante que ahora está impulsando el crecimiento laboral en el sector servicios, pero que en el futuro podría no ser suficiente para el relevo generacional de profesionales en sectores esenciales como la industria. En este sentido, Doménech advirió del riesgo de “desajuste” entre las capacidades y conocimientos de los trabajadores extranjeros que llegan a la CAV y las necesidades reales de lo que demanda el tejido empresarial. “Nada garantiza que el hueco que van a dejar los trabajadores de la generación del baby boom que se van a jubilar pueda ser cubierto con los trabajadores foráneos que están llegando. A las empresas les cuesta encontrar trabajadores con una formación en línea con lo que necesitan”, apuntó el responsable de BBVA Research.
Uno de los indicadores en los que Euskadi dispone de buenas perspectivas es el del PIB per cápita, que el año próximo podría situarse 10 puntos por encima del nivel de 2019, lo que dejaría a la CAV como la tercera comunidad del Estado con mayor avance, después de Galicia y Castilla y León. De cumplirse estas previsiones, en 2027 el PIB de Euskadi superaría en 13,2 puntos el nivel del año 2019, antes de la pandemia, un aumento no obstante menor que la media española, con 15,3 puntos de mejora. En consecuencia, el PIB de la CAV tendrá una evolución “menos dinámica” que el promedio “aunque el PIB per cápita muestra una mayor fortaleza”, indicó. El mayor crecimiento en esta variable en Euskadi se explica por el peso del valor añadido que aporta el sector de la industria, en contraste con el resto del Estado, donde crecen ocupaciones con menor VAB (Valor Añadido Bruto), como hostelería y comercio. En cualquier caso, esa distancia Euskadi – Estado se estrecha por una reducción de la productividad por hora trabajada, que entre los años 2019 y 2024 creció 1,7 puntos en la CAV y un 1,8 en el resto del Estado. En este sentido, Doménech reclamó medidas que permitan impulsar la productividad, como “crear un clima de negocio atractivo” para la inversión de las empresas, sobre todo en nuevas tecnologías digitales, mejorar el capital humano, aligerar la carga burocrática de la economía y evitar la fragmentación regulatoria.
Además, la tasa de paro en Euskadi podría reducirse hasta el 6,8% de media en 2027 y se podrían crear en torno a 30.000 nuevos empleos entre 2025 y 2027. El empleo acelera su crecimiento impulsado por los servicios públicos, las manufacturas y las actividades profesionales, con la inmigración compensando “parcialmente” las “limitaciones demográficas” de la CAV, destaca el informe, que también apunta que el número de ocupados que no trabajan continúa creciendo, “especialmente” en Euskadi. La inversión, sin embargo, muestra un comportamiento “más dinámico” que en el conjunto de España, apoyada en las importaciones de bienes de equipo, al tiempo que la inversión residencial seguirá creciendo impulsada por la evolución favorable del empleo y unas condiciones financieras que siguen siendo “relativamente favorables”.
El tono general del informe destaca los avances en la economía vasca, pero alerta de tareas que siguen pendientes. Así, el documento recoge que, en línea con el estancamiento de la industria, las exportaciones de bienes de Euskadi retrocedieron un 1,3% en el primer cuatrimestre de 2026 por la contribución negativa del automóvil y del sector manufacturero. Además, el encarecimiento de la energía, junto con las interrupciones en las cadenas de suministro, frenará la actividad este año y elevará la inflación, algo que también repercutirá en el incremento del gasto en pensiones. El informe reconoce el “déficit de producción de electricidad” en Euskadi, que “será un obstáculo en la atracción de empresas”. Para la industria vasca, será clave, según BBVA Research, la diversificación de destinos de las exportaciones “aprovechando acuerdos como el firmado con Mercosur”. Por otra parte, el servicio de estudios pone el acento en el efecto de la finalización de los fondos europeos Next Gen, cuyo impacto aún no es cuantificable y sería apreciable solo en el medio y largo plazo. No obstante, BBVA Research destaca la oportunidad que va a representar el gasto en defensa, puesto que hasta un 18,1% de las empresas vascas produce bienes o servicios directa o indirectamente beneficiados por un mayor gasto en esta partida, “el mayor porcentaje entre comunidades”.
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