Alud de críticas a Rajoy mientras el PP apela al "sarcasmo"
Génova intenta sofocar el incendio enmarcando la columna en la "retranca" ante el reproche generalizado, incluida la extrema derecha francesa
Deia, , 13-07-2026El cruce de semifinales del Mundial de fútbol entre España y Francia se ha empezado a jugar mucho antes de que el árbitro pite el inicio, y no precisamente sobre el césped. Una controvertida columna de opinión firmada por el expresidente del Gobierno Mariano Rajoy, en la que aseguraba que el combinado galo cuenta con un altísimo nivel, “eso sí, sin franceses”, ha desatado una auténtica tormenta política, diplomática y social a ambos lados de los Pirineos. Lo que en el cuartel general del Partido Popular intentan encapsular como un mero “chascarrillo”, ha derivado en una cascada de acusaciones de racismo y xenofobia que ha unido a actores tan dispares como el Ejecutivo de Emmanuel Macron, el Gobierno de coalición español, el tejido asociativo antirracista e, insólitamente, a la extrema derecha francesa.
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Conscientes del desgaste reputacional en un tema de altísima sensibilidad social, las primeras espadas del PP han tratado de restar trascendencia a las palabras de su exlíder. El portavoz nacional de la formación, Borja Sémper, ha tenido que capear el temporal en su habitual rueda de prensa, minimizando el impacto del texto. Según Sémper, las palabras publicadas carecen de “mala intención” y deben leerse bajo el estricto prisma de una columna “sarcástica”.
En la misma línea defensiva se ha posicionado el presidente de la Xunta de Galicia, Alfonso Rueda, quien, tirando de la identidad de su territorio, ha atribuido el comentario a la tradicional “retranca” gallega. Aunque Rueda admitió no compartir la expresión, no ha dudado en señalar a quienes, a su juicio, “sobreactúan” en sus reacciones ante lo que consideran un comentario meramente futbolístico.
París no ríe la gracia: indignación transversal
Sin embargo, en Francia la “retranca” no ha encontrado traductores indulgentes. La indignación ha recorrido toda la espina dorsal de la política francesa. El ministro de Exteriores galo, Jean – Noël Barrot, fue tajante: “Francia no tiene color de piel”. Para el jefe de la diplomacia francesa, cualquier aseveración que vincule la nacionalidad al fenotipo es “una estupidez, racismo o una combinación de ambas cosas”. No ha sido una voz aislada; el Gobierno francés ya había tildado las palabras de “aberrantes” a través de figuras como el ministro del Interior, Laurent Nuñez, o la de Ultramar, Naïma Moutchou.
A ellos se sumó el ex primer ministro Manuel Valls, quien confesó que el comentario no solo le indigna, sino que le “duele”, recordando que la propia Embajada de Francia en España tuvo que aclarar que 23 de los 26 convocados nacieron en territorio francés. La crítica llegó hasta desde las filas de Agrupación Nacional. El partido de Marine Le Pen, a través del diputado Julien Odoul, tachó directamente a Rajoy de “racista”, defendiendo que el proyecto francés consiste en “azul, blanco y rojo, sea cual sea el origen”. Odoul lamentó la obsesión de algunos por la raza, aunque aprovechó para denunciar un supuesto doble rasero frente a comentarios similares emitidos en el pasado por dirigentes senegaleses.
La ofensiva de Moncloa: exigencia de disculpas y aviso legal
En clave española, el Gobierno de Pedro Sánchez ha salido en tromba para arrinconar al principal partido de la oposición. El titular de Exteriores, José Manuel Albares, elevó el tono desde Bruselas, instando a Alberto Núñez Feijóo a “desautorizar” de inmediato a su predecesor y exigiendo una rectificación al medio que publicó el artículo. Albares fue un paso más allá al no descartar acciones legales por un presunto delito de odio.
Desde Moncloa, la portavoz Elma Saiz fue lapidaria al afirmar que “cuando el PP se quita la careta aflora ese racismo”. Fue un diagnóstico coral: Ángel Víctor Torres acusó a Rajoy de evidenciar “un pensamiento supremacista”; Pablo Bustinduy exigió que pida perdón por este “bochorno”; la ministra Diana Morant justificó la reacción a la medida “de lo racista que ha sido”; y Mónica García enmarcó el episodio en una deriva conservadora que sirve como “la mejor campaña para la izquierda”.
Sánchez contesta a Rajoy tras sus declaraciones sobre la selección francesa: “Que gane el mejor y que pierda el racismo”NTM/E.P.Rechazo parlamentario y la única excepción de Vox
El reproche se ha extendido por todo el arco parlamentario, con la única nota discordante del partido de Santiago Abascal. Su portavoz, José Antonio Fúster, bromeó señalando que es la primera vez en veinte años que Rajoy dice algo que incomoda a la izquierda, asegurando que para Vox ser español “nunca ha sido una cuestión de raza”.
Para el resto del hemiciclo, no hay margen para bromas. El presidente catalán, Salvador Illa, advirtió del “error grave”, mientras formaciones como Podemos (Pablo Fernández) e Izquierda Unida (Antonio Maíllo) alertan sobre “la normalización del racismo”, sugiriendo que el PP rivaliza con la extrema derecha. Desde el independentismo, ERC tiró de acidez a través de Elisenda Alamany: “Por una vez que sabe encajar sujeto, verbo y predicado, va y le sale una barbaridad como esta”, mientas Junts (Josep Rius) despachó el escrito como “lamentable”.
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